LA PSICOTERAPIA BREVE CARACTEROANALITICA (P.B.C.)
Encuadre breve de la clínica postreichiana
© Xavier Serrano Hortelano
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3.- PARTICULARIDADES DE LA SISTEMÁTICA DE LA P.B.C.
A) EL DIAGNOSTICO
Siguiendo el esquema clínico de la Vegetoterapia Caracteroanalítica (sistemática profunda) y siendo coherentes con la base social del encuadre de la P.B.C. nuestros criterios de analizabilidad son muy amplios desde el punto de vista clínico, pues, según la Evaluación Estructural del Diagnóstico empleado (D.I.D.E.) aplicaremos la sistemática diferencialmente, intentando obtener los beneficios terapéuticos que la sistemática se plantea con cada Estructura de Carácter. Lo que nos hará plantear al paciente la posibilidad de elegir entre la Vegetoterapia-Orgonterapia (sistemática profunda) o la P.B.C (sistemática breve), dentro de nuestro marco clínico, –una vez descartada la posibilidad de realizar la derivación a algún profesional de otro modelo terapéutico– será fundamentalmente el mayor o menor nivel de implicación personal, de motivación, de la posición existencial y la mayor o menor posibilidad de afrontar el compromiso económico. En cuanto que es importante que la terapéutica se interiorice como algo positivo al principio –precisamente para que si va ocurriendo lo contrario pueda deberse a dinámicas inconscientes y transferenciales, las condiciones coyunturales deben ser cómodas y favorables para el paciente– ésta última variable será básica para asumir un encuadre u otro.
Por esto, como inicio de la relación terapéutica y antes del encuadre y del contrato terapéutico realizamos el D.I.D.E.: diagnóstico diferencial estructural (Serrano, 1990), que permite tanto conocer la estructura de carácter antes descrita, como la forma de realizar el contrato en base a esta estructura y por tanto el encuadre clínico a desarrollar. Tomamos como referencia el hecho de que "una determinada estructura psíquica, es al mismo tiempo una determinada estructura biofísica, por tanto, una representación de las fuerzas vegetativas de una persona. No hay duda de que algún día se demostrará que la mayor parte de lo que hoy se considera predisposición, o modo de ser instintivo, es conducta vegetativa adquirida. El cambio en la estructura que nosotros producimos mediante nuestra terapéutica no es otra cosa que un cambio en el juego recíproco de las fuerzas vegetativas en el organismo, por ello las actitudes musculares tienen especial importancia en la técnica del análisis del carácter" (W. Reich, 1942). Partiendo de esta idea de Reich, el concepto actual de Estructura de Carácter: Estructura Psicótica, Estructura Borderline (con cobertura caracterial) y Estructura de Carácter Neurótica (Navarro, 1988; Serrano, 1990) recoge diversas variables que desde una concepción epistemológica permite abordar a la persona holísticamente, con los siguientes referentes:
A. La predisposición constitucional.
B. El metabolismo orgonótico (bioenergía).
C. Relaciones objetales y rasgos de carácter.
D. Bloqueo y tensiones musculares.
E. Funcionamiento neurovegetativo y somático.
F. Realidad actual, familiar, laboral, afectivo sexual, situación clínica, motivaciones.Por tanto, el D.I.D.E. será el primer paso, excepto en los casos de abordaje en crisis, donde la actuación será puntual, teniendo en cuenta el momento existencial de la persona para comprehender su posición y su problemática, serenando ese momento crítico con la combinación, generalmente, de psicofármacos y de una actuación directa con gran implicación del terapeuta a todos los niveles y con técnicas de abreacción y de integración-estructuración según el caso.
Una vez realizado el D.I.D.E, efectuaremos el contrato terapéutico, creando un compromiso con el paciente en base al número de sesiones, generalmente una a la semana de 50 minutos, durante un tiempo que no excederá de 9 meses y con los honorarios que se acuerden, que por pequeña que sea la cantidad es conveniente la abone el paciente directamente. Todos estos elementos facilitan la "alianza terapéutica", que se debe favorecer ya desde el inicio del contrato. Actualmente, dentro de la Es.Te.R estamos validando experimentalmente la figura del "evaluador" (Sifneos, 1992), separando el diagnóstico de la terapéutica. Es evidente que en los casos con una E. Psicótica esto no es factible pues el vínculo se crea, o no, desde el principio y en función de esto el caso lo deberá asumir el terapeuta que hace el diagnóstico o derivarlo Este aspecto, como otros tiene que ver con la mayor o menor analizabilidad del paciente y de los criterios de selección. En este sentido tanto Sifneos como Davanloo siguen criterios muy exigentes y por tanto, elitistas, diferentes a los usados en P.B.C., tal como hemos descrito anteriormente.
B) EL FOCO Y RELACIÓN TERAPÉUTICA
El foco terapéutico que sería para Malan "la interpretación esencial sobre la cual se funda toda la terapia" (Malan, 1963) habría que diferenciarlo siempre del objetivo terapéutico y sería el pilar fundamental sobre el que desarrollar el proceso terapéutico junto con la elaboración de la relación terapéutica y la confirmación de la "hipótesis psicodinámica mínima" (Malan, 1963). Esta última para Braier sería "inicial" y la define como: "Un esbozo reconstructivo de la historia dinámica del paciente, un intento de comprensión global de su psicopatología que tiende a incluir todas las perturbaciones de aquél que nos sean conocidas (entre las que se encuentran las correspondientes al foco) y que se constituye a partir de los datos que aportan las primeras entrevistas y el psicodiagnóstico" (Braier, 1984).
Estoy de acuerdo con este autor en presentar al paciente, como elemento de encuadre y favorecedor del asentamiento de la alianza de trabajo, los objetivos del tratamiento junto a la hipótesis psicodinámica inicial. Pero diferenciándolo del foco pues éste estaría vinculado desde mi punto de vista, al "hilo rojo caracterial" (Reich, 1936), es decir, aquel rasgo que caracteriza la Estructura. Es, por tanto, un concepto diferente al utilizado por Malan y por el resto de autores de la psicoterapia breve. Al ser el foco el rasgo de carácter predominante, es por tanto aquello que el paciente percibe como su YO, aquello con lo que más se identifica y es precisamente aquello que más le está separando de su YO, su mayor defensa, su mayor coraza, y por regla general, aquello que o por excesiva debilidad de ese rasgo caracterial o por excesiva hegemonía respecto al resto de las variables estructurales provoca la disfunción y la sintomatología. Siendo por tanto aquello que debe de ser el punto de mira permanente del terapeuta, y por tanto, no será comunicado al paciente sino que será elaborado desde la referencia técnica del "Análisis del carácter", según el modelo post-reichiana estructural (Serrano, 1994).
Otra variable fundamental, como veíamos antes, es el manejo de la relación terapéutica. Existiendo tres aspectos básicos y característicos de la Psicoterapia Breve, en general, y que contemplamos con alguna particularidad en la P.B.C, a saber: la alianza de trabajo o terapéutica, la elaboración permanente de las reacciones transferenciales, y el manejo de la contratransferencia.
Siguiendo a Wolberg, serán muy importantes –a diferencia de las terapias profundas– las expresiones terapéuticas del analista, comunicando en ocasiones nuestro sentir para facilitar el desmembramiento de una resistencia o como facilitador de la alianza de trabajo, pero no como herramienta de elaboración ni como insight. Es fundamental el que la "alianza de trabajo o terapéutica" (Greenson, 1967) se mantenga, porque, por una parte la implicación y la postura activa del paciente es permanente, y por otra al estar manteniendo la presencia de lo real y de lo actual en la relación terapéutica, es más simple la elaboración de las reacciones transferenciales, es decir de los emergentes históricos afectivos que se desplazan hacia el terapeuta reproduciendo actitudes similares a la de los objetos parentales en el espacio terapéutico, sin dejar que se asiente la "neurosis transferencial" (Freud). Así en las estructuras Borderline y Neurótica, analizaremos las reacciones transferenciales negativas latentes que se reflejan a través de los discursos oníricos verbales o corporales. Esto implica que el análisis inmediato de la reacción transferencial impide el asentamiento de la "neurosis transferencial" y por tanto de la "regresión". En el caso de la Estructura Psicótica, la alianza terapéutica favorecerá el vínculo que permite la referencia mimética de la que antes hablábamos, pero sin utilizar una función de objeto primitivo, y por tanto, tampoco el "maternage". En general, facilitaremos la proximidad afectiva, pero respetando una distancia y un espacio que, simbólicamente, está marcado por la "mesa", siendo un elemento más para alcanzar los objetivos que nos marcamos.
Tomando como punto de partida la "reacción transferencial" (Coderch, 1987), durante la interpretación y el análisis de resistencias, encontraremos algunas actitudes que debemos tener en cuenta: no sentir ganas de hablar, el expresar las cosas sin afecto (no hay una emoción vinculada a dicho discurso), las posturas del paciente, la repetición de un tema que está indicando que está ocultando otros más importantes ocupando un tiempo de éstos, la hostilidad encubierta (retraso a las sesiones, el olvido de pagar...); todos estos hechos se analizarán puntualmente "in situ", en tanto que lo que buscamos es el análisis de dichas reacciones transferenciales. Buscando siempre la conexión caracterial, y por lo tanto el sentido histórico que subyace a ese comportamiento actual que se repite en el análisis. Creando como consecuencia un reblandecimiento del carácter y una mayor flexibilidad en la coraza. En la Estructura Psicótica se mantiene un vínculo que permite ir comprehendiendo su sensación de desconfianza visceral, de pánico al abandono la lógica histórica que subyace a esa forma irracional de sentir la relación con el terapeuta, utilizando, en estos casos, más un abordaje pedagógico que analítico y con un lenguaje simbólico-arquetípico que sintonice con el discurso psicótico.
Veamos, por ejemplo, qué hacemos cuando hay una negación de la interpretación. Esta sería una forma de respuesta transferencial que Reich llama de "transferencia narcisista" que se da en las estructuras Borderline. Por eso, la forma de resolución de esta situación terapéutica va a permitir o impedir que estas personas se abandonen al proceso terapéutico, ya que en el momento en que el terapeuta le cuestiona, el paciente se sitúa por encima del terapeuta y le cuestiona. Diríamos dinámicamente, que se sitúa por encima de la madre, entrando dentro de una dinámica paranoica. Hay que analizar rápida pero delicada y sutilmente esta acción, su mecanismo de defensa, el elemento caracterial que conlleva su mecanismo de desprecio y de rechazo, y el fondo de necesidad que existe aunque, con una aparente autosuficiencia. Al mismo tiempo, es importante abordar este punto sin crear una herida narcisista básica situando un punto de realidad e intentando que la persona comprenda el porqué de su actuación, para cubrir el objetivo de dinamizar el proceso.
Algunas de las resistencias están claramente vinculadas a rasgos de carácter específicos. Así en el rasgo de carácter histérico, encontraremos una fuerte emocionalidad o dramatización que tenderemos también a analizar "in situ", siguiendo el sistema ya mencionado, siempre buscando situar en el punto de realidad a la persona, haciéndole ver, de nuevo, que "esa forma de actuación tuya no te favorece y que, en el fondo, no la necesitas y que, como terapeuta, tampoco te la requiero ni te la pido". En el carácter compulsivo y también en algunos rasgos de la estructura Borderline, aparece la intelectualización constante, que se interpretaría en el siguiente sentido: "con tus procesos de pensamiento intentas ocupar el lugar de todos, sin permitir el acceso directo "al otro", por el propio conflicto que te produce la relación real...". En el fondo se trataría, siempre, de dinamizar elementos existenciales vinculados al carácter que le impiden aproximarse al principio de placer. Es evidente que al ser un encuadre breve, la actuación del terapeuta es más activa y esto ocasiona que su actuación provoque una "experiencia emocional correctiva" (Alexander-French, 1946). Al llevar un comportamiento diferente al que sus padres llevaron con él de pequeño, o bien reforzar los rasgos caracteriales del paciente al reproducir, inconscientemente el terapeuta, la misma actuación que llevaron sus padres con el paciente. Si bien esta estrategia no será consciente ni provocada, precisamente para que puedan darse las reacciones transferenciales al no tener el terapeuta una posición prefijada. La experiencia emocional correctiva se dará precisamente porque se tiene la posibilidad de vivir lo no vivido (y en esto entra también el aspecto destructivo consecuencia de la frustración y de la insatisfacción) en un espacio permisivo (el terapéutico), descondicionándolo de esa influencia emocional histórica. Y en este sentido, al trabajar con lo somático, con lo neuromuscular, la P.B.C. puede ser más efectiva que utilizando sólo un contexto verbal.
Por último, el manejo de la contratransferencia, en el sentido reichiano, sigue siendo un elemento fundamental también en la P.B.C. Porque en momentos, como veíamos antes lo que sentimos del paciente puede sernos útil como reblandecimiento de una resistencia como porque la empatía o "sentido orgonótico" (Reich) nos dan la posibilidad de utilizar la técnica del "yo auxiliar" certeramente. Pues realmente verbalizaremos o nos expresaremos en base a lo que el paciente realmente sienten o piensen. Desbloqueando situaciones muy duras, sobre todo en la E. Borderline (herramienta usada también por O. Kernberg en estos casos). En la E. Psicótica hablar de nuestro sentir respecto a lo que ocurre facilita el sentimiento de ser reconocido en el paciente, mejorando la estructuración de su imagen corporal. Asimismo, tal como ocurre en la sistemática profunda, al tener en cuenta esta variable como un factor que actúa en la resultante final del trabajo terapéutico, cuando éste vaya mal, podremos ver solos o con la ayuda del supervisor si se debe a que ciertos límites o problemas personales se han puesto en funcionamiento inconscientemente a través del contacto con ese paciente creando un punto ciego que perturba el proceso terapéutico. Un peligro que existe en la psicoterapia breve en relación a este punto es que sin darnos cuenta, podemos tender hacia una relación amical con el paciente al existir un mayor grado de verbalización, de comentarios sobre temas y hechos actuales. Esto es un riesgo que se debe subsanar, no confundiendo lo que es proximidad con lo que es relación coloquial. El terapeuta debe mantener siempre una diferencia de plano, por la propia función que cumple.
C) EL MANEJO DEL FACTOR ACTUAL Y DE LO ONÍRICO. LA CIRCULACIÓN TRIANGULAR EN P.B.C.
Siguiendo a Reich, para no facilitar la "catexis libidinal" (Reich, 1927) en la relación terapéutica, y por tanto, canalizar este aspecto hacia aspectos actuales, ya que no podemos asentar la regresión ni la neurosis transferencial, es fundamental el que la vida cotidiana de la persona, su mundo presente y actual se convierta en un objetivo terapéutico. Cerrando así el triángulo básico sobre el que gira el proceso terapéutico de la P.B.C. A saber: el análisis de lo actual nos habla del foco, y por lo tanto de las constantes caracteriales, que a su vez nos hablan de la historia del paciente que es donde se fue formando y estructurando el carácter, y conociendo su historia conocemos y entendemos su actuación en el espacio terapéutico y su forma de percibirnos y de interiorizar nuestras actuaciones, permitiéndonos esto, a su vez, la elaboración de la reacción transferencial, la cual al vincularla a su rasgo de carácter, la estamos vinculando a su historia y a su cotidianidad, al mismo tiempo, dinamizando activamente el proceso y por tanto el insight terapéutico que nos permite seguir estirando el hilo del proceso, hasta su finalización.
Por esto será importante tener en cuenta todas las variables que giran alrededor del mundo de la persona: familia, trabajo, amigos-as, pareja, hijos... También para controlar posibles "acting-out" (Greenson, 1967), sobre todo en eso que se refiere a los afectos que deberían ser vividos en el espacio terapéutico y que al no vivirse enturbian las relaciones de pareja. Por ejemplo, desestabilizando "yatrogénicamente", su situación afectiva actual, siendo esto contraproducente dentro de un contexto breve.
En el caso de la E. Psicótica, siempre que sea posible tendremos que introducir la familia dentro del proceso terapéutico, fundamentalmente, buscando algún "cómplice coterapéutico" que refuerce la dinámica del proceso (hermano-a, novio-a, o incluso algún amigo-a), y en ocasiones para que la familia permita la independencia del proceso terapéutico. Esta misma actuación familiar es desarrollada con ciertos cuadros como las anorexias, y con los adolescentes.
Respecto a los sueños y a cualquier otro material onírico, como pueden ser las fantasías o las ensoñaciones, etc., se tendrá en cuenta la narración en cada sesión, "prestando especial atención a su actitud a la manera en que relata sus sueños, se cometen actos fallidos, producen asociaciones y hacen sus comunicaciones" (Reich, 1928). También servirán de refuerzo a ciertos momentos de elaboración del material analítico y formarán parte de la "translaboración" (Greenson, 1967), en cuanto que los sueños deberán de confirmar dichos avances viéndose así facilitado el insight terapéutico al reforzar el proceso con la devolución analítica, en estos casos.
D) MOVIMIENTOS EXPRESIVOS NEUROMUSCULARES (ACTINGS) Y OTROS MEDIOS CLÍNICOS
Los actings o movimientos expresivos neuromusculares que se utilizan en la práctica de la Vegetoterapia Caracteroanalítica (Navarro, 1991), con la finalidad de desarrollar un progresivo y minucioso desbloqueo de los segmentos de la coraza muscular, creando, por tanto, una situación de crisis durante el período de desestructuración en las Estructuras de Borderline (cobertura caracterial) y la Estructura de carácter neurótica, buscando la emergencia de lo nuclear. En esa sistemática profunda la repetición ordenada del acting a lo largo de las sesiones va dinamizando vías neurovegetativas facilitando la emergencia de emociones "puras" con el tiempo después de reblandecer las capas superficiales de la musculatura, allí donde se asienta la tensión y las resistencias caracteriales, trabajando por tanto con el núcleo del biosistema. La duración de cada acting es de 15-20 minutos, tiempo necesario y suficiente para producir los efectos neuromusculares y abreactorios que se buscan. En la P.B.C., en cuanto los objetivos son diferentes, si bien se van a utilizar algunos actings de la Vegetoterapia, siempre utilizados de forma cefalo-caudal (del primer al séptimo segmento), el tiempo de reproducción de cada acting es de 5-8 minutos y no se repite su reproducción con tanta insistencia. Esta forma de utilización estimula y dinamiza las vías sensitivas y por tanto corticales, favoreciendo la sensación, el recuerdo próximo, la asociación y la apertura de la receptividad sensorial, pero sin llegar a movilizar las vías neurovegetativas viscero-límbicas (nucleares), ayudando, en definitiva, a la consecución de los objetivos terapéuticos focales de la P.B.C. Es por ello que el acting está a disposición de la dinámica analítica que se sigue y según ésta se hará uno u otro, reforzando y favoreciendo el insight y el setting terapéutico. Asimismo la forma de hacer los actings de el paciente es utilizada como material analítico y en muchas ocasiones permite desvelar o reblandecer una resistencia caracterial, pues esa forma es el reflejo de otras que utiliza en situaciones de su vida real y que, en muchas ocasiones no es consciente de ello. Por ejemplo, una persona ejecutando el acting de decir "¡yo!" bajando los puños tiene la percepción de que lo dice con mucha fuerza y realmente para esa persona es muy fuerte, pero nosotros casi no lo oímos. Esto es muy importante, pues al hacerle entender las consecuencias que en su vida real tiene vivir este contraste entre lo que los demás perciben y lo que él cree que perciben en base a su percepción de la realidad le permitirá comprehender muchos procesos sociales y afectivos, pudiendo cambiarlos en una mínima y necesaria medida. Y al mismo tiempo puede ir entendiendo cómo eso forma parte de una lógica histórica causal, pudiendo elaborar adecuadamente lo que he descrito antes como "circulación triangular".
Otro elemento muy importante, que frena la regresión, es que la reproducción de los actings siempre se hace vestido en Psicoterapia Breve Caracteroanalítica. Mientras que en Vegetoterapia (sistemática profunda) para favorecer la regresión –entre otros motivos– el paciente está con el cuerpo visible (ropa interior, bañador o bikini). Una vez más vemos cómo tiene que existir una coherencia entre los medios usados y los objetivos que se quieren alcanzar.
Así con la Estructura Psicótica podemos emplear, por ejemplo, el acting de la "vibración auditiva", donde el terapeuta detrás del paciente, estando este con los ojos cerrados y en decúbito supino, le coloca las palmas de las manos en forma de concha sobre los oídos abriendo y cerrando sus manos aproximadamente de 5 a 8 minutos. A continuación, se coloca el paciente en posición fetal siguiendo con el mismo movimiento (en el oído libre), para terminar de nuevo en supino mirando la capsulita verdosa de una linternita de poco voltaje. Con esta secuencia se facilita la sensación de espacio seguro y protector, se pueden trabajar elementos paranoides, se estimula la pineal y por tanto, se reduce la estimulación de ciertos neurotransmisores y se aproxima a la persona a su interior. Se puede terminar con una visualización dirigida de su cuerpo, primero de su parte muscular y luego de sus órganos tomando conciencia de su vida interior activa y espontánea, reforzando su débil imagen corporal.
En el caso de la Estructura Borderline (cobertura caracterial) y la Estructura de carácter neurótica utilizaremos, fundamentalmente, el encuadre psicoterapéutico caracteroanalítico con los medios antes descritos. Para aumentar la capacidad de contacto del propio paciente con sus sensaciones y el asentamiento de los descubrimientos que va realizando en el proceso, emplearemos algunos "actings". El paciente tumbado en el diván realizará los siguientes movimientos: mirará un punto en el techo y después se mirará la punta de la nariz realizando la acción de convergencia ocular, especialmente indicado para los momentos de confusión y de elaboración de nuevo material analítico; en otras ocasiones reproducirá el movimiento de "succión", adelantando y retrocediendo sus labios alternativamente, útil en los momentos de asentamiento del proceso libidinal; también el movimiento de mostrar los dientes al mismo tiempo que se giran los ojos circularmente mirando todo lo que hay en la habitación, indicado especialmente en los momentos en que hay un componente de agresividad en el proceso analítico; o bien el cuello fuera, dejando la cabeza colgando fuera del diván, indicado en los momentos de mayor necesidad de contacto con el propio cuerpo y de elaboración de la resistencia intelectual; o levantar los brazos con los puños cerrados golpeando contra el colchón, diciendo cada vez que se golpea la palabra "yo" indicado especialmente en los momentos de reforzamiento yoico ante nuevas situaciones; y, por último, en la posición de tumbado, dejar la respiración suelta y acompañar la espiración de la vocal "a", adelantando los hombros y levantando la pelvis, que facilita la aproximación a la dinámica de placer y al contacto con los límites corporales y, por lo tanto psíquicos de su placer. (Navarro, 1993; Serrano, 1995).
Para facilitar los objetivos de la P.B.C. se pueden utilizar también otros medios, dentro siempre de una lógica coherente con respecto al ritmo y las necesidades reales del proceso terapéutico. Sesiones de terapia de familia, visualizaciones, empleo funcional de psicofármacos, acupuntura, fitoterapia, homeopatía... En combinación con otros profesionales especialistas en el tema o por el propio psicoterapeuta si está capacitado para ello. Ya que, en este encuadre, al colocarse el terapeuta en un plano más actual, trabajar también con herramientas convergentes es coherente con los objetivos terapéuticos. Cosa que no podría darse en la sistemática profunda.
E) EL GRUPO
Durante el tiempo de psicoterapia se pueden combinar las sesiones individuales con las de grupo, mediante el cual se facilitará su reforzamiento yoico y el reblandecimiento caracterial a través de lo social. Es una herramienta que ayuda al asentamiento de los objetivos terapéuticos, tomando como referencia la sistemática profunda de trabajo en grupo (Serrano, 1990,b), pero utilizando los medios coherentemente respecto a los objetivos de la P.B.C.
Esquemáticamente, estos serían los aspectos básicos del encuadre del trabajo en grupo:
*Un solo terapeuta, o dos (uno de ellos como observador) o como coterapeutas. En este último caso siempre de distintos sexo. Pues se trabajan aspectos más reales que simbólicos y por ello la autoridad está ya representada con uno y si hay dos, al ser de distinto sexo, se accede a la realidad social. Los participantes pueden ser pacientes de otro-a terapeuta (teniendo muy en cuenta los posibles acting-out y los desplazamientos afectivos hacia los terapeutas de grupo).
*Se empleará, sobre todo, la palabra como medio clínico, facilitando la toma de conciencia de los roles sexuales, la diferencia percepción –autopercepción, el uso del imaginario para evitar el contacto directo con el "otro", la posición ante la autoridad y las conductas caracteriales reflejadas en posturas sociales (fálicas, masoquistas, histéricas..), a través de una activa dinámica grupal, facilitando la interacción y la propia asunción de su espacio y de su responsabilidad en el grupo. Todo esto combinado en ocasiones con visualizaciones y herramientas clínicas de psicoterapia corporal, estando los pacientes vestidos.
*La actuación de los terapeutas será, fundamentalmente directiva y estructurante, pero facilitando la libre manifestación de opiniones y formas de sentir respecto a los demás.
*Todos los miembros de estos grupos estarán realizando P.B.C. nunca V.C. profunda.
*El tiempo de duración del grupo estará: entre 3 y 5 meses, siendo la mitad aproximadamente, del tiempo de su contrato terapéutico individual, con dos sesiones mensuales de 2 horas aproximadamente.