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Profundizando en el Diván Reichiano

La Vegetoterapia en la Psicoterapia Caracteroanalítica

  

Xavier Serrano Hortelano

 

  

  

 

 

  ÍNDICE

  PRESENTACIÓN (Braier)

  INTRODUCCIÓN

  PORTADA Y CONTRAPORTADA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  

INDICE

   

INTRODUCCIÓN

   

PRIMERA PARTE: ANTECEDENTES Y BASES TEÓRICAS

1.-LAS PSICOTERAPIAS CORPORALES: A PARTIR DE W.REICH

1.-Orígenes.

2.-Características principales.

3.-Aspectos comunes con otras psicoterapias.

4.-Principales modelos de la psicoterapia corporal.

4.1-Clasificación

4.2-¿ Neo y postreichiano?. Razones históricas y teóricas.

  

2.-LA VEGETOTERAPIA CARACTEROANALÍTICA (V.C.) DE WILHELM REICH Y LA CLÍNICA POSTREICHIANA

1.-El análisis del carácter,aportación psicoanalítica.

2.-La sexualidad en el laboratorio.

3.-Respiración y orgón

4.- El sistema neurovegetativo como vía de acceso al inconsciente.

5.-Intervención clínica psicosomática.

6.-Algunos representantes del movimiento postreichiano.

6.1.Elsworth F.Baker.

6.2. Walter Hoppe.

6.3. Ola Raknes.

6.4. Federico Navarro.

   

3.-LA PSICOTERAPIA CARACTEROANALÍTICA. PRAXIS CLINICA DESDE UNA POSICIÓN POLÍTICA Y ECOLÓGICA.

1.- Desarrollo histórico y marco teórico.

2.- Perspectiva biosicosocial y ecológica de la enfermedad –salud

3.-Formas de intervención clínica: Atención en crisis, breve (P.B.C.) , profunda (V.C.E.).

4.-Lo somático y el “acting” en la psicoterapia caracteroanalítica.

    

4.-LA VEGETOTERAPIA CARACTEROANALÍTICA ESTRUCTURAL (V.C.E.) ENCUADRE PROFUNDO DE LA “PSICOTERAPIA CARACTEROANALÍTICA”

1.- El encuadre o “setting” clínico

2- La relación psicoterapéutica en función del encuadre y de la estructura

3- La sistemática neuromuscular de la Vegetoterapia de F.Navarro y su aplicación estructural

4- La integración verbal , la elaboración caracteroanalítica y lo onirico.

5.-Síntesis de la praxis clínica de la Vegetoterapia Caracteroanalítica Estructural (V.C.E.)

    

  

SEGUNDA PARTE: INTERVENCIÓN CLÍNICA DE LA VEGETOTERAPIA EN FUNCIÓN DE LAS ESTRUCTURAS CARACTERIALES

5.EVALUACIÓN Y DIAGNÓSTICO ESTRUCTURAL(D.I.D.E.)

1.La evaluación en psicoterapia.

1.1 La posición del psicoterapeuta.

1.2 Dos formas de abordar el psicodiagnóstico .

1.2.1 El “Manual”

1.2.2 Los afectos y el sufrimiento humano

1.3 Articulando un modelo alternativo de evaluación y diagnóstico: el caracteroanalítico ( D.I.D.E.) . Antecedentes y referencias.

1.3.1 Wilhelm Reich

1.3.2 Aportaciones postfreudianas

1.3.3 Aportaciones postreichianas

1.3.4 Otras referencias

2.El Diagnóstico Inicial Diferencial Estructural ( D.I.D.E.)

2.1 Ontogénesis y estructuras

2.2 Funciones específicas del D.I.D.E.

2.3 Estructuras y variables referenciales

2.3.1 Estructura de carácter Adaptativa-Neurótica

2.3.2 Estructura Nuclear - Fronteriza (Cobertura caracterial)

2.3.3 Estructura Mimética - Psicótica

3.Medios Utilizados en el D.I.D.E.

3.1 Receptividad del psicoterapeuta

3.2. Medios Verbales. La Entrevista

3.3. Medios Fisiológicos

3.4.Medios Somatocorporales

3.4.1.- Lenguaje corporal a través de los segmentos musculares.

3..4.2- La acupresión por segmentos (“masaje reichiano”) en la lectura corporal.

3.4.3- Reproducción de actings por segmentos

3.5 Síntesis

4.Ejemplos clínicos diferenciales

4.1.Estructura de carácter Adaptativa-Neurótica

4.2. Estructura Nuclear-Fronteriza (cobertura caracterial)

4.3. Estructura Mimética-Psicótica

  

6.-LA CLINICA DE LO NEURÓTICO

1. Antecedentes históricos.

1.1 El concepto de neurosis caracterial según W.Reich.

1.2 El triángulo edípico. Diferencias entre Freud y Reich. Sexualidad, genitalidad, orgasmo

2.El carácter. Generalidades.

2.1. Concepto de “yo”

2.2. El yo y el carácter

2.3. Rasgo y estructura

3.Clasificación de W.Reich y aportaciones postreichianas.

4.-Intervención clínica y relación psicoterapéutica en la estructura de Carácter Adaptativa-Neurótica .Diagnóstico, encuadre y proyecto.

5.-Proceso clínico de la Vegetoterapia Caracteroanalítica Estructural(V.C.E.)

5.1 Fase Inicial

5.2 Fase intermedia

5.3 Fase final

  

7.-LA CLÍNICA DE LO FRONTERIZO

1.- Acerca de lo fronterizo

2.- Aportaciones de la psicoterapia caracteroanalítica: la estructura Nuclear-Fronteriza (cobertura caracterial)

2.1..-Ontogénesis y etiopatogénesis

2.2..- El núcleo psicótico y el depresivo

2.3. Algunas características psicosomáticas

3- Intervención clínica

3.1.La “psicoterapia de expresión” de O.kernberg

3.2. La Vegetoterapia Caracteroanalítica Estructural (V.C.E.)

3.2.1. Aprendiendo de los errores

3.2.2. Praxis clínica

4- Proceso clínico de la Vegetoterapia Caracteroanalítica Estructural (V.C.E.)

4.1.- Fase Inicial.

4.2.- Fase Intermedia (Manifestaciones de la crisis nuclear)

4.3.- Fase Final.

5.- Caso clínico (S).

  

8- LA CLINICA DE LO PSICÓTICO

1.-Definiciones.

2.-Historia de la psicótico. Aportaciones principales. Conceptos y práctica a debate.

2.1.La locura y lo “psicótico”

2.2. Fenomenología y psicodinámica

2.3. Teoría de sistemas y antipsiquiatría

2.4.Neurociencia y neurofisiología

2.5.Wilhelm Reich y la Vegetoterapia caracteroanalítica,(V.C.)

2.6.La psicoterapia corporal y caracteroanalítica

3.-La estructura Mimética-Psicótica desde la Vegetoterapia Caracteroanalítica Estructural (V.C.E.)

3.1.Particularidades estructurales

3.2.Intervención clínica

3.2.1. Abordaje interdisciplinario

3.2 .2 La relación psicoterapéutica

3.2..3 Acerca de la Contratransferencia (en forma narrativa)

3.2..4 Encuadre clínico

4.-Proceso clínico de la Vegetoterapia Caracteroanalítica Estructural(V.C.E.)

4.1. Primera Fase

4.2. Segunda Fase

    

9.- EL GRUPO EN LA VEGETOTERAPIA CARACTEROANALÍTICA ESTRUCTURAL (V.C.E.)

1.- Esbozo histórico.

2.- Objetivos.

3.- Encuadre.

4.- Medios clínicos.

4.1.-La relación psicoterapéutica.

4.2.-El acting en el grupo

4.3.-Otras herramientas clínicas

4.4.-La elaboración

5.- Fases del proceso grupal.

5.1.-Primera fase.

5.2.-Segunda fase.

5.3.-Tercera fase.

  

BIBLIOGRAFIA REFERENCIAL Y DE CONSULTA

 

  

  

  


     

   

PRESENTACIÓN

Eduardo Braier

COLEGIO DE PSICÓLOGOS DE CATALUÑA. BARCELONA, VIERNES 15 DE JUNIO DE 2012

 

Estamos aquí reunidos para celebrar la aparición de un libro, acontecimiento que siempre constituye un festejo. Para mí lo es por partida doble, en tanto Xavier Serrano es alguien a quien me une un mutuo respeto y valoración profesional, así como un gran aprecio y simpatía, cimentados a lo largo de los ya muchos años trascurridos desde que nos conocimos y fortalecidos en diferentes encuentros en Valencia y Barcelona.

Constituye por tanto un motivo de honda satisfacción y un halago para mí que él me haya invitado a participar en esta presentación.

 

Como es sabido, no se trata del primer texto de Serrano, que tiene en su haber una extensa producción de libros y artículos, buena parte de la cual es citada en este volumen. Tampoco nos encontramos ante una obra más dentro de esta producción. Me refiero a que, en mi criterio, este texto es especialmente importante en la trayectoria profesional de su autor, en tanto nos ofrece una acabada y minuciosa descripción de la vegetoterapia en la psicoterapia caracteroanalítica, tal como ha venido siendo practicada por él mismo y sus estudiosos y brillantes colegas de la Escuela Española de Terapia Reichiana, la ESTER, en Valencia, de la que Serrano es director y cofundador. (ESTER, feliz conjugación de una sigla que se convierte en un nombre de mujer y que evoca además a la heroína bíblica). Este volumen, cuya redacción no en vano le insumió varios años, representa la culminación de décadas de investigación, estudio y experiencia clínica de Xavier, quien expone aquí un modelo terapéutico sistematizado, bien elaborado y en constante revisión y evolución, que ha ido superando la prueba del tiempo y que se puede transmitir, enseñar y aprender, si cabía alguna duda todavía al respecto.

Profundizando en el diván reichiano es entonces un texto de consulta para todos aquellos interesados en los procedimientos terapéuticos inspirados en las ideas de W. Reich en torno a la psicopatología y la psicoterapia, en el que se suman además los aportes y experiencias personales de Serrano e incluye los alcances preventivos de dichosprocedimientos en el ámbito familiar y escolar. Su autor ha puesto en esta obra, como suele decirse -y esta metáfora no tiene necesariamente un origen argentino- toda la carne en el asador.

La modalidad expositiva de Xavier está hecha de un lenguaje llano, directo y a la vez riguroso, sin veleidades literarias, con la sola intención de comunicar de la manera más clara posible sus ideas, que de eso se trata esencialmente.

Otra característica, especialmente sobresaliente de este libro, es su impresionante bibliografía, dada su variedad y extensión. Kilométrica bibliografía, que refleja la erudición del autor, así como su amplitud de miras, ofreciendo de este modo numerosas referencias al lector interesado en ahondar en los diversos temas que trata el libro. Por ejemplo, podríamos decir que prácticamente ninguno de los marcos referenciales del psicoanálisis clásico le es ajeno.

 

A continuación me ocuparé de efectuar breves comentarios acerca de algunos de los capítulos que conforman el libro, en especial aquellos cuya temática me es más familiar, dentro de lo específicamente psicoanalítico.

 

Tanto la introducción como el capítulo primero se refieren a la obra de Wilhelm Reich, quien, como sabemos, fue primeramente un destacado psicoanalista y, tal como remarca Xavier, pionero de la sexología y de las psicoterapias corporales, del cual entre reichianos sería redundante seguir hablando. (En mi tierra se diría que hacerlo sería como querer venderles naranjas a los paraguayos; en este caso este dicho bien podría trasladarse a los valencianos: venderles naranjas a los valencianos... y a los que son reichianos además). Sin embargo, déjenme decirles -reiterarles en realidad, porque cuando me ha tocado compartir encuentros con vosotros no me he cansado de repetirlo- que para muchos psicoanalistas, entre los que me cuento, el mérito de Reich es enorme, en lo que concierne sobre todo a sus decisivas y pioneras contribuciones al análisis del carácter, particularmente en lo referente a las resistencias a la labor terapéutica provenientes del carácter del paciente. Siempre les recuerdo a los estudiantes de psicoanálisis que todo tratamiento psicoanalítico es, como decía Reich -y también Fenichel sostuvo algo similar- un análisis del carácter. Esto define al método psicoanalítico (entre los reichianos se suma a ello la terapia corporal, claro está), convirtiéndolo en uno de los más ambiciosos procedimientos que se conozcan en lo que a alcances terapéuticos se refiere, ya que entraña nada menos que la posibilidad de cambios cuali y cuantitativos en el carácter.

En los primeros capítulos Xavier nos describirá y nos comentará con generoso detalle los distintos avatares en la trayectoria del tan denostado como ignorado Reich y cómo fueron surgiendo sus contribuciones. Junto con Ferenczi, Reich constituye para mí una de las figuras más valiosas marginadas por el psicoanálisis oficial. En los años '30, Reich resultaba, entre otras cosas, incómodo y peligroso para el movimiento psicoanalítico internacional debido a sus definidas ideas políticas de izquierda. No puede extrañarnos que en los '40, cuando se hallaba en los EEUU, fuera víctima de la persecución de Mac Arthur y sus secuaces, y hasta iría a parar a la cárcel en 1955.

La necesaria reseña que hace Xavier de la trayectoria de Reich es el preludio que fundamenta los desarrollos post-reichianos de varios profesionales de la salud mental, cuya vida y obra también expone sintéticamente en esta primera parte de su volumen.

Todo esto, como señala Xavier, es concebido desde una mirada holística, propia de los psicoterapeutas postreichianos.

La posición del autor se basa fundamentalmente en el enfoque bio-psico-social de Reich, creador de un nuevo paradigma científico, que abre caminos en campos tales como el análisis del carácter, de la sexualidad (con su teoría del orgasmo, entre otros aportes), la medicina psicosomática y la psicología social, esto último a través del llamado psicoanálisis dialéctico o marxista. El marco conceptual de Xavier comprende además las contribuciones de discípulos de Reich, sobre todo Ola Raknes y Federico Navarro, pero va más allá como consecuencia de un trabajo en equipo que toma en cuenta también otros modelos, entre los que incluye los aportados por mí. En efecto, Xavier cita generosamente mis libros y artículos, cosa que le agradezco.

En el capítulo introductorio, al anticiparnos el desarrollo de los sucesivos capítulos, nos describe las variantes de la psicoterapia caracteroanalítica, que son: la atención en crisis, la psicoterapia breve y la psicoterapia profunda. Nos aclara además que hará hincapié en esta última, puesto que ya expuso en un texto anterior las características de la psicoterapia breve caracteroanalítica. El estudio sistemático de cada procedimiento contempla los objetivos terapéuticos, el diagnóstico, el encuadre y las herramientas técnicas a emplear en cada caso.

Asimismo el autor señala allí que uno de los principales objetivos de este libro es describir las vicisitudes del proceso de cambio que tiene lugar en el diván reichiano, el cual añade a la técnica psicoanalítica clásica la respiración del propio paciente, que se convierte en material de asociación libre y a través de la que éste expresará sus emociones y actitudes caracteriales inconcientes.

 

El capítulo primero se refiere a los orígenes de las psicoterapias corporales, arrancando desde el modelo psicoanalítico freudiano para desembocar de lleno en las revolucionarias contribuciones de Reich, siguiendo con las de postreichianos como Raknes, Navarro y el propio Serrano con sus compañeros de la ESTER.

 

El capítulo segundo aborda directamente la vegetoterapia caracteroanalítica de W. Reich y la clínica postreichiana. Revisa el ya citado aporte de Reich acerca de las resistencias caracterológicas, su núcleo enraizado en defensas narcisistas, los inconvenientes derivados de que los rasgos patológicos del carácter -a mí me gusta hablar de caracteropatías en estos casos- sean generalmente egosintónicos para el paciente, para continuar con la teoría reichiana del orgasmo y desembocar en el descubrimiento del orgón.

En el mismo capítulo nuestro autor comentará la trayectoria y las obras de algunos representantes del movimiento postreichiano tales como Baker, Hopper, así como los ya mencionados Raknes y Navarro.

Como muchos de vosotros sabéis, Navarro, que fuera inicialmente psicoanalista de la IPA, se formó luego en Vegetoterapia con Raknes, creando el Centro W. Reich y ulteriormente, en 1974, junto a otros, la Societá Italiana de Richerche e Terapia Orgonómica, que a su vez dio lugar a la creación de la Scuola Europea di Orgonoterapia (SEOR), a la que se vinculó Xavier. Dada su posterior relación con países latinoamericanos, dicha escuela derivó en la IFOC (International Federation Orgonomic Colleges's, de la que Navarro fue presidente honorario hasta su fallecimiento en 2002.

Resultan muy útiles los aportes de Navarro -de quien Xavier se honra de haber sido su discípulo y amigo- a la prevención y educación, mencionados en este volumen, como cuando se nos recuerda que - cito aquí textualmente a Navarro- ... un bebé que llora es un bebé desdichado y que siempre se debe aliviar su sufrimiento para que no acumule estrés, postura tan diferente de las ideas de ciertos consejeros que pululan con no poco éxito entre la población de nuestro medio y que proponen dejar llorar al niño hasta que se seque de llanto para, según dicen ellos, evitar malcriarlo...

Pero hemos de volver a Reich. Sus contribuciones abarcaron distintos aspectos y momentos de la existencia humana. Así, su inquietud por lo que podemos llamar lo social no fue en detrimento de sus consideraciones teóricas en torno a los primeros momentos del desarrollo del sujeto, preocupación que compartiría con Ferenzci y desde donde surgieron en parte teorías como las del apego, de Bowlby. Y vendrían luego los Balint, Spitz,Winnicott, Mahler, Bion, Meltzer, Green y tantos otros. Serrano seguirá esta línea iniciada por Reich y Ferenczi, lo cual a mí me recuerda mucho también las contribuciones de mi compatriota Arnaldo Rascovsky en torno a la relación padres-hijo y su teoría del filicidio.

 

En otro capítulo Xavier se ocupa del encuadre profundo de la psicoterapia caracteroanalítica. Describe allí las distintas formas de activaciones musculares específicas que se emplean dentro del procedimiento y que Navarro denomina actings. Los mismos son un recurso para el insight, así como para estimular la producción de asociaciones y la abreacción en el paciente. No haré comentarios acerca de estas técnicas somáticas, en tanto es un tema que desconozco. Por lo demás, el proceso se asemeja al del psicoanálisis clásico, resaltando el autor la importancia del análisis de las resistencias y de la transferencia.

 

El libro nos ofrece a continuación una pormenorizada descripción del proceso psicodiagnóstico, destacando la necesidad y los beneficios de la tendencia biográfica, apropiada para la posterior aplicación de una psicoterapia, sobre la puramente descriptiva, esta última representada por el DSM-IV.

 

Se toman además especialmente en cuenta las teorizaciones de autores postfreudianos que ya hemos mencionado y que recibieron una clara influencia de Ferenczi y de Reich, tales como Balint, Winnicott, Spitz y Mahler, los cuales, como sabemos, han indagado en las etapas orales del desarrollo. También ocupa un lugar importante la obra de Bergeret, con su muy bien fundada concepción de la estructura de personalidad.

A todo esto, como es de suponer, se añaden una serie de enfoques que devienen de la propia experiencia del autor y sus colegas de la ESTER, de los que cabe destacar la consideración de los factores sociales, esto es, que el sujeto se halla inmerso en una sociedad enfermante (sobre todo porque últimamente, agregaría yo, crisis mediante, se está pasando del estado de Bienestar a un estado de Desamparo), lo cual tiene todo que ver con el alarmante cambio del paradigma clínico, hoy representado por el paciente fronterizo en lugar del neurótico, marcando esto la agravación del estado general de salud mental de la población.

Asimismo, el autor tiene especialmente en cuenta una evaluación del grado de analizabilidad en cada sujeto, siguiendo lineamientos establecidos por C. Paz en su conocido texto sobre el tema, criterio que comparto ampliamente.

Acto seguido reproduciré de modo textual un pasaje del libro que en mi opinión constituye una muestra cabal del pensamiento y la experiencia de nuestro autor y que refleja en buena medida sus raíces reichianas. Acerca de la entrevista inicial nos dice Xavier:

 

Desde mi experiencia lo que menos nos va a interesar es la información que el paciente nos da a partir de nuestras preguntas, porque muchas veces las respuestas son defensivas y demasiado generales. La persona no está abierta, se siente presionada, censurada, tímida, extraña frente a un extraño y al mismo tiempo con necesidad de comprensión y de ayuda. Todo lo cual va a condicionar la forma de entender la pregunta y las respuestas. Pero sí resulta muy interesante la información que nos da su cuerpo, la forma en que se expresa, las reacciones ante las preguntas, sus posturas, su mirada, su tono, así como lo que vamos sintiendo nosotros con su presencia y lo que sentimos que va sintiendo a lo largo de nuestro encuentro.

 

Hasta aquí la frase, cuya parte final es, desde luego, una clara referencia a la contratransferencia del entrevistador.

Propone también el autor el empleo de diversos tests y una batería de pruebas psicocorporales en cuyos detalles no entraremos, todo lo cual apunta a un mejor conocimiento de la estructura del futuro paciente, suministrando además al lector numerosos ejemplos clínicos que enriquecen el contenido del libro al proporcionar la necesaria articulación entre la exposición teórica y la praxis.

 

Viene luego una medulosa descripción en sucesivos capítulos del abordaje de las estructuras neuróticas, fronterizas y psicóticas, que contiene abundantes consideraciones de gran utilidad para la práctica clínica en su condición de modelos psicopatológicos y de abordaje terapéutico. (Al igual que autores como O. Kernberg y a diferencia de otros como Lacan, el autor no incluirá las perversiones sexuales; desconozco el por qué. Tengo curiosidad por saberlo, dado que la estructura perversa posee a mi juicio peculiaridades que la diferencian de las otras). Se trata de una parte de especial interés dentro del conjunto del texto. Xavier le otorga allí una importancia decisiva a la denominada alianza de trabajo o alianza terapéutica, abrevando en las contribuciones de autores de la escuela americana como Zetzel y Greenson.

Nuestro autor ahonda en la consideración de los distintos tipos de carácter reconocidos por Reich, y lo hace a través de un minucioso relato, de gran utilidad clínica y plena vigencia, en el que figuran también sus propias observaciones. Así tenemos el carácter compulsivo, el masoquista (cuya descripción pone en evidencia que Reich no era partidario de la teoría freudiana de la existencia de una pulsión de muerte), el fálico narcisista y el histérico. Cabría acaso considerar otros que integran la psicopatología psicoanalítica, pero Xavier se ha limitado a los citados.

En la concepción de los rasgos y de la estructura caracterológica debo decir además que hay aspectos en mi opinión muy importantes y que no forman mayormente parte de las teorizaciones reichianas, acerca de los cuales me vengo refiriendo en algunos trabajos y que sólo citaré. Ellos son: que el carácter no es solamente una estructura defensiva sino también desiderativa, en tanto revela y vehiculiza también las tendencias libidinales y agresivas del ello, enfoque que tiene importantes precedentes en Freud y también en Abraham (carácter oral, anal, etc.), aunque es cierto que Reich nos habla también de un carácter genital. El otro aspecto que quiero destacar es el papel de las identificaciones estructurantes en la formación del carácter. Por ende, también el de la acción des-identificatoria del tratamiento ejercida sobre las identificaciones patógenas responsables de rasgos patológicos del carácter.

 

No tiene desperdicio el capítulo dedicado a la clínica de lo fronterizo, en el que es de agradecer encontrar interesantes referencias para diagnosticar y comprender mejor estos cuadros, de tan frecuente presencia en nuestras consultas. Aquí Xavier recoge especialmente los aportes de O. Kernberg.

 

El libro culmina con capítulos consagrados a la clínica de lo psicótico y a la psicoterapia grupal, que no comentaré por razones de tiempo y porque tampoco estos campos integran mi propia praxis.

 

No querría finalizar esta presentación sin antes decirle, más bien confesarle públicamente algo a Xavier Serrano, haciéndolo extensivo a sus colegas postreichianos de Valencia y Barcelona, varios de los cuales se hallan hoy aquí presentes:

 

Puede parecer un gesto de pedantería de mi parte, pero entiendo que soy un tipo valiente. Aclaro por qué creo serlo: sencillamente porque en lugar de la medicina tradicional, siendo médico abracé la causa del psicoanálisis. Es cierto que la condición de psicoanalista en mi país de origen es hoy felizmente valorada y hasta confiere cierto prestigio dentro de la sociedad argentina, en particular en determinados medios científicos y culturales, pero lamentablemente estaremos de acuerdo en que no sucede lo mismo en la sociedad española, donde el psicoanálisis aún no acaba de ser aceptado y valorado y de insertarse en la cultura. Sucede que hace casi 20 años que me vine desde Argentina a vivir y a trabajar en Cataluña. Pero vosotros, Xavier y demás colegas reichianos, son más valientes que yo. Y saben por qué? Por ser reichianos. Esto les confiere un plus. Admiro esta cualidad. Miren, yo al menos puedo gozar de la aceptación que tenemos los psicoanalistas clásicos (llamésmosle así) en las comunidades psicoanalíticas, en nuestras sociedades. Somos varios miles en el mundo, incluida una asociación histórica y centenaria como es la IPA que fundó Freud en 1908 y a la que pertenezco desde hace ya mucho tiempo, pero vosotros en cambio formáis parte de una minoría de profesionales, los postreichianos, que injustamente vienen siendo bastante -si se me permite el término- ninguneados, no sólo desde la sociedad en general (aunque van ganando cada vez más adeptos por vuestro buen hacer científico y cultural a lo largo de ya muchos años), sino también por diversos sectores de la masa de psicoanalistas de las distintas corrientes, soportando aún los estigmas de los que ha sido objeto la figura de W. Reich: el Reich delirante, el Reich comunista, el agitador peligroso que acabó en la cárcel. Y aquí quería yo llegar: hay que ser muy valiente para ser reichiano, contar conque el reconocimiento, necesidad propia de todo ser humano, acaso tardará en llegar; para vivir con ello a cuestas, refugiándose en los círculos de seguidores del movimiento. Bien sabes Xavier que no es un elogio desde la retribución de atenciones o desde la obsecuencia. Y esta actitud corajuda vuestra lleva implícita una condición ética que en mi opinión es especialmente valiosa; porque uno elige, y vosotros, siguiendo a Reich, habéis elegido marchar en la vida por una senda trazada desde una inclaudicable búsqueda de la verdad en el ser humano, guiados por un compromiso en favor del bienestar, la paz, la igualdad, la libertad y la justicia. Intentan ayudar a vuestros pacientes poniendo lo mejor de vosotros, incorporando sin tapujos vuestra perspectiva de la sexualidad y vuestra certidumbre de la tremenda gravitación de los factores sociales, políticos y económicos a los que se encuentran expuestos la salud psíquica y corporal de los seres que habitamos este planeta. Porque para muestra de esto último ahí están los estragos provocados por la crisis global que hoy nos azota, originada en la deshumanización propia de un sistema capitalista que de forma tan valiente como lúcida denunciara precisamente vuestro héroe, Wilheim Reich.

 

Larga vida a ti, Xavier, a tu libro y a la ESTER.

Y muchas gracias a todos los presentes por vuestra atención.

 

   

   

   


 

 

INTRODUCCIÓN

 

Nuestra tarea es restablecer el contacto con lo vivo, pero antes hay que neutralizar la coraza, reino del diablo, que nos separa de nuestro derecho a formar parte del paraíso” (W. Reich).

Cincuenta años después de su muerte, Wilhelm Reich (1897-1957)

   

Wilhelm Reich, psicoanalista didacta, pionero de la sexología, de las psicoterapias corporales y del “nuevo paradigma” con su modelo sistémico-energético de la Orgonomía, sigue siendo un desconocido en el Estado Español. También lo es su obra, tanto en el mundo universitario y profesional como para el público en general, y lo que se ha difundido, en muchas ocasiones suele ser parcial y estar deformado por tópicos y prejuicios.

En su vida no faltaron rumores y murmuraciones. Se le acusó de loco, de paranoico, de burgués que corrompía a la juventud comunista y de comunista que quería desprestigiar al movimiento psicoanalítico. Se dijo de él que su obra sólo era válida en su etapa psicoanalítica y de militancia política porque luego se volvió un visionario que decía haber descubierto a “Dios” en el laboratorio...

A la difamación y persecución que padeció en vida, primero por los nazis y finalmente por los fascistas norteamericanos de la época de MacArthur hay que añadir, después de su muerte, la insidiosa manipulación y los prejuicios ideológicos de los que ha sido objeto su obra en un insólito ejemplo de comportamiento inquisitorial, más propio de fanáticos medievales que de intelectuales contemporáneos.

 

Escribiendo estas líneas me ha venido a la mente una cita de W Reich que tiene mucho sentido en este contexto:

“No podemos aceptar críticas hacia nuestras investigaciones orgonómicas, si quien las formula no puede demostrar que está familiarizado con nuestras publicaciones y nuestros descubrimientos desde hace tiempo .Nuestra ciencia sólo puede ser juzgada desde sus propias premisas, métodos y técnicas de pensamiento .Esta es una regla muy estricta en el intercambio científico, que siempre tiene validez cuando se está efectuando una investigación. Esperamos y deseamos la crítica, pero sólo la crítica inmanente.” (Reich, 1948)

 

Es lamentable que en nuestro país se haya dado más crédito a estas difamaciones y cotilleos que a las opiniones favorables y entusiastas de sus numerosos pacientes o a los elogios y el respeto de sus alumnos y colegas europeos y americanos, entre los que se encuentran prestigiosos profesionales, como es el caso de Frits Perls, pionero del modelo Gestalt.

 

¿Por qué tal actitud y ese desconocimiento?

Diversas causas ayudarían a explicarlo:

- En primer lugar, el largo periodo de dictadura franquista con su férrea censura hacia todo aquello que tuviera que ver con sexualidad y con emancipación individual o social.

- En segundo , la falta de intelectuales con reconocido prestigio que hablaran de Reich y sus aportaciones respaldando la validez de su obra, así como la ausencia informativa de la mayoría de nuestras universidades, espacios de monopolio y cultos reservados que empobrecen cada año el nivel cultural de sus alumnos

-Y por último, el hecho de que gran parte de sus publicaciones no han sido editadas en castellano ,de las cuales, la mayoría están agotadas y descatalogadas. Se trata además de ediciones antiguas, sin revisar y con errores en las traducciones, que, en muchas ocasiones, cambian el sentido del texto. Así, por ejemplo, en su libro “La función del orgasmo”, el traductor perpetra toda una serie de arbitrariedades. Sustituye la palabra “vegetoterapia” por “orgonterapia” en el título del capítulo XV (“The orgasm reflex and the technique of character-analytic vegetotherapy”, traducido como “el reflejo del orgasmo y la técnica de la orgonterapia caracteroanalítica”!!!), y repite ese mismo error en un par de ocasiones dentro del mismo capítulo. Coloca frases entre comillas de forma incorrecta puesto que el texto ya no se está refiriendo al caso clínico y traduce la palabra “bioenergética” (término empleado por Reich antes que por A. Lowen) por “Energía biopsíquica”!!!...

 

Muy diferente es el panorama en el resto de Europa donde la existencia de ediciones muy cuidadas de la mayoría de sus obras ha permitido el acceso a las fuentes. A esto hay que añadir la labor de divulgación llevada a cabo por brillantes y conocidos intelectuales, como es el caso de R. Dadoun,

G. Ponthieu y G. Lapassade en Francia, o de B. Bizzi, N. del Giudice y L. de Marchi en Italia.

 

Evidentemente nada de esto ha beneficiado a los profesionales del estado español que en nuestra praxis clínica nos identificamos con sus aportaciones y con las de algunos de sus colaboradores y alumnos, no solo por simpatía intelectual sino por la corroboración propia de las mismas.

Y es en este contexto donde estas líneas tienen sentido. No he escrito este libro con la intención de idealizar un modelo clínico, dándole atributos de cura milagrosa o de panacea pseudomística, algo muy en boga en estos tiempos nuestros, como lo demuestra los cientos de libros publicados últimamente con títulos como: “Tu puedes sanarte”, “Se feliz”, “Las claves para el éxito”,”Las cien maneras para alcanzar la felicidad”, “El hombre multiorgásmico”...y que representan el equivalente actual de los vendedores medievales de pócimas y crecepelos o de aquellos frailes que ofrecían el bienestar de la vida eterna por el precio de una bula. Tan solo pretendo aportar algún conocimiento documentado y “objetivo” sobre la obra de este clínico y su proyección y praxis actual.

  

Las circunstancias sociales han ido cambiando pero persisten situaciones comunes que permiten medrar a los que están dispuestos a sacar partido del sufrimiento y la credulidad del pueblo, de su necesidad de esperanza.

  

Hoy, mientras asistimos al derrumbe de las ideologías, se impone una fragilidad ética que nos distancia de la convivencia con los valores humanos esenciales. Al mismo tiempo, la pérdida cada vez mayor de la diferenciación individual y cultural nos difumina en una masa que reproduce conductas sutilmente condicionadas y dirigidas a facilitar el mantenimiento del consumo salvaje que engorda al llamado Primer Mundo. Todo ello, unido al inflamiento narcisista que está viviendo la cultura occidental, facilita una atmósfera donde “todo es posible” y “nosotros podemos” que produce espejismos de poder, de éxito y de felicidad enlatada.

  

Pero basta asomarse a la ventana para ver como el sufrimiento psíquico y emocional (evidente en muchas ocasiones, sordo y galopante en otras) invade la mayoría de corazones .La insatisfacción afectivo-sexual, existencial y vital nos acompaña e intentamos distraerla con dosis de televisión, Internet, música tecno o coca, según el bolsillo de cada cual. Las enfermedades psicosomáticas o funcionales y las inmunodeficientes se disparan; el uso de psicofármacos, sobre todo de ansiolíticos y antidepresivos es salvaje... En definitiva, un mundo muy distinto del paraíso en el que deberíamos vivir si todo fuera tan simple como nos lo pintan en ese nuevo (y rentable) género editorial que llaman “autoayuda”.

Este optimismo idealista del “no hay límites, todo es posible” contrasta con la visión de la realidad que predominaba en Europa durante la posguerra, denominada existencialismo , caracterizada por la resignación, la desesperanza y una cierta mística del trabajo. Con la barbarie bélica reciente y sin que se hubiera levantado aún la tramoya de consumismo y publicidad que hoy encandila a las masas, se hacía más visible el lado árido y doliente de la emocionalidad humana, de los estados de ánimo, del psiquismo, de la psicopatología y de la psicosomática.

  

Así pues, o nos “inventamos la realidad imposible “o nos resignamos “comprendiendo “ y asumiendo la desesperanza ante el actual estado de cosas. Desde el punto de vista de la teoría funcional orgonómica, tanto ese anhelo de cambio y de felicidad que subyace a dicho “optimismo idealista”, como la resignación existencialista y su aceptación del sufrimiento tienen su lógica y, en el fondo, coexisten en el alma de cada uno. Un alma vapuleada por vientos históricos y mareas sociales que permanece a duras penas en nuestro cuerpo, como si fuera la sombra fugitiva que Peter Pan intentaba, con remiendos, retener.

  

La disociación, la parcialización, la superficialidad y la “evasión de lo esencial” son actitudes y conductas que se observan en nuestros días y provocan cuadros fóbicos, de ansiedad, maníaco-depresivos, confusionales, y de pérdida de identidad. Los psicopatólogos hemos de investigar nuevos comportamientos como el síndrome de estrés o las fibromialgias y abordar el creciente número de anorexias, toxicomanías, depresiones narcisistas... Todos estos nuevos padecimientos emocionales están evidenciando la influencia determinante de las dinámicas sociales en el psiquismo humano.

  

Este triste panorama induce a dudar de la efectividad alcanzada tras más de un siglo de investigación psicológica. No obstante y a pesar de mi particular posición crítica, admito que, en general, se ha avanzado mucho en el abordaje del sufrimiento psíquico y emocional.

  

Recordemos que, durante el nazismo, más de 300.000 enfermos mentales e inválidos (incluso con fimosis) fueron asesinados aplicando la eugenesia. En palabras de Hitler: “a los enfermos mentales hay que concederles la gracia de la muerte”. Tampoco conviene olvidar que, “Hasta 1970 en España la psiquiatría utilizaba como norma general o habitual comas insulínicos, narcosis, electroshocks y alucinógenos en casos graves y también en casos “morales” como el “ipsismo inverterado” (González-Duro, 1978).

  

Motivados por el objetivo común de ofrecer una alternativa al sufrimiento psíquico y emocional, los distintos modelos clínicos han ido elaborando sus propuestas. Es evidente que la forma de concebir la realidad, la posición de la que se parte, condiciona la forma de abordar la investigación de los hechos y las herramientas técnicas que se utilizan para intentar su erradicación. Desde los métodos de aprendizaje e integración conductual, pasando por los modelos de adecuación y entrenamiento cognitivo, continuando por los biológicos y cerebralistas que focalizan su atención en los cambios de las neurohormonas y neurotransmisores, para terminar por los introspectivos y los de descarga de las tensiones, todos buscamos lo mismo.

  

A veces se consigue en cierta medida, otras no. ¿De qué depende? Esa pregunta exige una investigación multifocal y multidisciplinar para poder dar una respuesta mínimamente seria. Porque debemos tener en cuenta el mayor número de variables posibles: las experiencias históricas de la persona, los cambios neuroquímicos, su actividad física e intelectual, las costumbres nutricionales, sus relaciones afectivo-sexuales, los vicios cognitivos, los mecanismos autoperceptivos, las características neuromusculares, la forma de respirar, las interrelaciones familiares, sociales y sistémicas en general...Todos estos factores influyen directa o indirectamente en el estado de ánimo de la persona, en su autopercepción y en la percepción de la realidad. Es decir, configuran el funcionamiento del ser humano.

Esa mirada holística es la que aplicamos los psicoterapeutas post-reichianos. Nuestro trabajo se inspira en las novedosas contribuciones de W. Reich y de discípulos suyos como O. Raknes o F. Navarro, pero va más allá y se enriquece mediante un trabajo en equipo en el que compartimos durante años experiencias profesionales, las contrastamos con la literatura especializada de otros modelos y líneas de investigación e incorporamos aquello que facilita la consecución de los objetivos terapéuticos.

  

Nos definimos como Orgonterapeutas porque, siendo profesionales de la salud, intentamos recuperar la pulsación de lo vivo, el movimiento espontáneo, la forma libre, la autorregulación y las relaciones ecológicas en los sistemas humanos.

  

Identificándonos con las intuiciones e hipótesis energéticas y vitales de W. Reich y con su concepción bio-psico-social, nos resulta curioso comprobar que, mientras algunos siguen calificando como “delirante” el discurso reichiano, cada día se publican más libros de psicología y psicoterapia en los que se habla cada vez más de la “memoria celular y muscular”; del papel de las emociones, la risa, el llanto, la agresividad y de cómo su mayor o menor expresión influyen en el equilibrio psíquico e incluso en el fortalecimiento del sistema inmunitario; de la importancia del lenguaje corporal analógico como una vía de comunicación tan importante como la del lenguaje digital o verbal; de los disturbios psicosomáticos y psicopatológicos analizados como consecuencia de conflictos familiares durante la primera infancia o por falta de amor y de atención afectiva primaria. Temas fundamentales que ya fueron descritos (muchos de ellos de forma minuciosa y científica) por W. Reich.

  

Pero , como ya he mencionado anteriormente, a pesar de la actual abundancia de literatura psicológica, escasean las obras en lengua hispana que expresen la realidad clínica actual que toma como referencia la obra de W. Reich . En esta línea, este texto intenta, pues, reflejar nuestra praxis clínica que definimos como psicoterapia caracteroanalítica, en sus distintos encuadres : atención en crisis, psicoterapia breve y profunda.

Si bien Reich no llegó a estructurar su praxis clínica, sí sirvió de base para que lo hicieran seguidores suyos, como F. Navarro, manteniendo sus principios y su coherencia teórica, a partir de la cual seguimos profundizando , porque queda mucho por investigar, demostrar y plasmar en papel.

Aplicamos la base paradigmática del Funcionalismo Orgonómico en todas las esferas de la vida humana, desde las salas de maternidad de los hospitales reivindicando un parto humano, real, sin miedos y con alegrías a pesar del dolor profundo de las entrañas, hasta las salas de terminales facilitándoles con nuestra compañía un buen morir. Y entre esos extremos realizamos cotidianamente nuestra labor social y profesional.

  

Me gustaría insistir en la idea de trabajo en equipo, pues si bien es cierto que la eficacia terapéutica depende de la validez de la técnica y de las capacidades personales de aquel que la pone en práctica (donde los conocimientos clínicos y científicos se vinculan a la situación personal del profesional, a su nivel de salud, de bienestar y humanidad) no es menos cierto que el terapeuta no trabaja aislado sino que forma parte de una red de supervisión y apoyo mutuo. De hecho, el primer requisito para cualquier profesional es cuestionarse su propia forma de percibir y experimentar en sí mismo”la quemazón de las llamas infernales y el bálsamo calmante de la luz de las estrellas” a través del diván reichiano.

  

Reflejar las vicisitudes del proceso de cambio que se produce en el diván reichiano, es uno de los objetivos de este libro y será tratado más extensamente en los capítulos siguientes. Por el momento me limitaré a introducir esta cita de Sharaf: “El término “Diván Reichiano” aparece por primera vez en el trabajo “Psychischer Kontakt und Vegetative Strömung “y en una monografía publicada en 1973: “Orgasmus-reflex, Muskelhaltung und Köperausdruck”. Como modificación de la técnica analítica clásica, incluye en el protocolo la respiración del propio paciente, que es, también, material de asociación libre. ¿Por qué no debería serlo? Al paciente reichiano (orgonómico) se le pide sencillamente que se tumbe y “respire”: esto le permitirá entrar en el terreno de las expresiones emocionales, de sus actitudes caracteriales inconscientes, de su lenguaje corporal/visceral y de su historia analítica temprana. La técnica se denomina caracteroanalítica y representa el primer paso para el tratamiento de pacientes psicosomáticos. Las memorias infantiles aparecen más “vivas” que en el análisis clásico, ya que la disolución de la armadura caracterial libera energía vegetativa (del sistema nervioso vegetativo autónomo), regresando el paciente a situaciones tempranas donde los conflictos psicosexuales eran, a la vez, físicos, psíquicos y emocionales. Esta técnica se aplica, además, a niños pequeños, cuyo nivel de lenguaje es todavía demasiado concreto.O. S. English, uno de los pioneros de la Medicina Psicosomática en USA, y que estuvo en análisis con Reich entre septiembre de 1929 a abril de 1932, (en su obra “Some Recollections of a Psychoanalysis with Reich”), decía al hablar de este “diván”: “Reich ponía su interés en otras cosas que no exclusivamente en las presentaciones verbales de la personalidad. Por ejemplo, podía frecuentemente llamar la atención sobre la posición de mi cuerpo en el diván” (Sharaf, 1981)

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Dentro de nuestras formas de intervención clínica( o “encuadres”) , la vegetoterapia caracteroanalítica es la que va más allá de la sintomatología y profundiza en las predisposiciones patológicas y en las raíces de nuestro sufrimiento en el diván reichiano suponiendo , la mayoría de ocasiones, siguiendo la metáfora de Dante, un viaje a través del infierno. Y como todo proceso de transformación, “alquímico”, necesita ,para que llegue a conseguir sus objetivos, de unas condiciones muy precisas,y … tiempo. Evitando así, lo que pasaba con aquellos que intentaban utilizar las herramientas de la alquimia para conseguir oro de los metales pesados obviando su objetivo fundamental, la transformación personal. De ellos se decían que eran “alquimistas impacientes” porque la codicia les hacía tener prisa y lo que conseguían era embrutecerse más y dañar su espíritu.

   

Personalmente, hasta los 16 años, estudiando con los jesuitas, pensaba que el infierno era una imagen inventada para atemorizar al personal y someterlo a la disciplina de la iglesia. Un tiempo después viviendo en mi piel la tortura y la cárcel en los años de agonía del franquismo, empecé a pensar que el infierno realmente existía en este mundo, en la injusticia, destructividad e irracionalidad social. Durante ese periodo había tenido ya el placer de leer a W. Reich y conocer su explicación caracterial de esa irracionalidad. Pero lo comprendí realmente a partir de las primeras sesiones en que me tumbé en aquél “diván reichiano” de una sencilla habitación en Nápoles. Empecé a sentir que el infierno no solo estaba fuera, sino también dentro de cada uno de nosotros, formando parte de nuestra condición de neuróticos humanos, y lo sentí también dentro de mí. Afortunadamente, poco a poco, acompañado de un profesional firme, sensible y seguro, fui conociéndolo y atravesándolo.

   

Desde entonces una de mis pinturas favoritas es "El juicio final" de El Bosco. Pocas imágenes reflejan tan bien ese universo infernal interno. Y en ese diván, entre otras muchas cosas, mi trabajo como profesional de la salud se cuestionó, perdió su sentido, y finalmente surgió de nuevo, transmutado, descubriendo mi vocación de "exorcista" o “guía del infierno”. Aunque no era muy "comercial" abrir una agencia de viajes infernales, continué mi formación como Orgonterapeuta, y poco a poco, -ya trabajando-, fui sintiendo el calor de las llamas, el espanto de mis acompañantes, su llanto, su desgarro, su sorpresa al sentirse diabólicos, pulsionales, destructivos y sádicos, y como todo aquello podía transmutarse en alegría y paz interior. Fui descubriendo la seguridad de la orgonterapia-vegetoterapia como vehículo todo terreno para atravesar el infierno y llegar a la otra orilla, allí donde esa parte de cosmos que somos se encuentra con sus orígenes, donde la emoción conecta con el océano de lo vivo y con la luz, allí donde sentimos la fortaleza de la vida, perdiendo el miedo a la realidad, pudiendo beber del elixir que nos mantiene en contacto con las corrientes de vida. En este proceso también estuvo claro para mí que lo social y lo personal están íntimamente conectados.

En el diván reichiano ese vínculo se hace evidente porque nada es igual después de ese viaje. Junto a la riqueza de la propia experiencia vivida, encontramos las claves para que lo social pueda dejar de ser inmutable recuperando la conciencia de la realidad a la que Reich se refería cuando escribió: “a pesar de su validez como una forma de ayudar a este individuo o aquél, la terapia individual es inútil en el sentido social y preventivo de la salud por ello nuestra atención se centrará, por tanto, en los recién nacidos de todo el mundo, en los niños que nacen sin estar acorazados y con plena motilidad. ” (Reich, 1952)

La práctica clínica durante treinta años ,con todas las dificultades que conlleva, me ha ratificado estas conclusiones iniciales. Si bien , junto a mis colegas , hemos ido modificando algunas técnicas e incorporando otras de modelos convergentes con el objetivo de mejorar nuestra intervención y cubrir nuestros objetivos con más eficacia y con el menor tiempo posible.

   

No es fácil acceder al conocimiento de los modelos psicoterapéuticos, que como el que expongo en este libro no tienen el beneplácito de los catedráticos universitarios ni un espacio suficiente en los libros de texto .Por ello me gustaría que los profesores y los críticos antes de tomar la decisión de favorecer o entorpecer la difusión de esta obra, la estudiaran y se permitieran una reflexión objetiva, más allá de posibles prejuicios conceptuales vinculados a elementos históricos , ideológicos o de otro tipo.

   

Estas páginas, escritas a lo largo de varios años, se han nutrido de los libros “maestros” de Reich y sus discípulos, y muchas de mis “exposiciones” no se pueden desligar de reflexiones y evidencias sustraídas de mi experiencia vital como “homo normalis” compartiendo mi vida con otras personas, algunas de ellas muy queridas y como padre de tres hijos .Asimismo es evidente que la mayoría de mis “ideas” se han alumbrado tras horas compartidas con otros colegas en reuniones de trabajo y constatadas a través de mi experiencia como clínico, docente y supervisor. Podrá estar mejor o peor escrito pero todo lo que aquí está expuesto es reflejo de una realidad clínica que, con sus límites, aunque de forma honesta y rigurosa, se enfrenta cotidianamente en la lucha por ser más dueños de nuestras vidas, aliviar el sufrimiento y la insatisfacción y aproximar al ser humano a su natural estado de placer, serenidad y armonía.

Para finalizar esta introducción aporto un esquema que puede servir de síntesis del contenido de este libro, teniendo presente que en este texto me centro principalmente en la exposición de nuestro modelo de diagnóstico y en la praxis clínica de nuestro encuadre de intervención profunda , “la Vegetoterapia Caracteroanalítica estructural” , en cuanto que nuestro encuadre focal ,”la psicoterapia breve caracteroanalítica”,P.B.C. lo desarrollé en un libro anterior. De ahí su título,”profundizando…en el diván reichiano”.

  

  

Xavier Serrano Hortelano, El Puig, Febrero 2011

  

  

  

  

NOTAS

  

A) Conscientes de algunas trampas sexistas que existen en el uso de lenguaje, hemos preferido, para no distraer la atención del lect@r, el uso del masculino como terminación globalizadora para ambos sexos : así cuando escribimos “niño”, estamos incluyendo a la “niña”; con “persona” hacemos referencia tanto al hombre como a la mujer; y cuando decimos: “ el paciente “ , “los participantes” , o “el psicoterapeuta” ,estamos incluyendo también a “la paciente”, “la participante” y “la psicoteterapeuta”.

  

B) En este texto vamos a reflejar fundamentalmente la teoría y la práctica de la intervención-encuadre profundo de la “psicoterapia caracteroanalítica”, al que denominamos “Vegetoterapia caracteroanalítica estructural “(V.C.E.) , en cuanto que lo referente a la intervención-encuadre breve, que definí como “psicoterapia breve caracteroanalítica”(P.B.C.) ya lo expuse en un libro anterior que fue publicado con ese mismo nombre en esta misma editorial ,Biblioteca Nueva ,de Madrid en el año 2007.

    

     

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