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Para Carolina Duek, de ElPsitio

    

 

 

 

 

   

 

 

 

 

 

Entrevista a Xavier Serrano

Por Lic. Carolina Duek

17 DE OCTUBRE DE 2006

http://www.elpsitio.com.ar/Noticias/NoticiaMuestra.asp?Id=1506

12/10/2008

  

  

¿Qué es la Terapia Reichiana?

  

 

ElPSITIO entrevistó a Xavier Serrano, Director de la Escuela Española de Terapia Reichiana (ES.TE.R). En la entrevista cuenta, entre otras cosas, en qué consiste la psicoterapia caracteroanalítica y cómo es el trabajo de un Orgonterapeuta, una disciplina poco difundida en Argentina.

  

  

¿Qué actividades estás haciendo actualmente?

 

Profesionalmente dirijo la Escuela de Formación en España, realizo cursos especializados en universidades y escuelas de psicoterapia privadas en Europa y Latinoamérica. También tengo mi consulta privada de psicoterapia donde atiendo casos individuales y de pareja, así como asistencia preventiva a familias desde el embarazo hasta la adolescencia desde el modelo de la "ecología de sistemas humanos". Soy consultor institucional y estoy terminando un nuevo libro que estará editado en un par de meses sobre la psicoterapia breve caracteroanalitítica.

 

¿De qué trata la psicoterapia caracteroanalítica?

 

Es el término por el que identificamos nuestra labor clínica postreichiana. Abordamos trastornos psicopatológicos desde una óptica psicoanalítica pero con las aportaciones de W. Reich y otros colegas postreichianos donde el carácter refleja la suma de defensas organizadas a lo largo de nuestra vida infantil tanto a nivel psíquico como somático. Por tanto, es un abordaje psicocorporal pero con un encuadre analítico donde la relación terapéutica es el eje del proceso terapéutico. Ese abordaje se hace a nivel individual dentro de un setting breve (Psicoterapia breve caracteroanalítica) o profunda (vegetoterapia caracteroanalítica estructural). Y también lo aplicamos a los conflictos de pareja. Asimismo tratamos situaciones personales donde sin existir problemas psicopatológicos hay un deseo de cambio y de maduración personal. El trabajo individual se combina con sesiones grupales dentro de un mismo setting clínico, no como terapias separadas, sino complementarias.

 

¿Cómo trabajas como orgonterapeuta con los pacientes?

 

No hay diferencia con lo expuesto anteriormente. Para nosotros es lo mismo, es una cuestión de semántica histórica. Reich utilizó ese término para definir a los psicoterapeutas que trabajaban en su línea energética y psicocorporal. W. Reich muere en 1957, y con el transcurrir de los años sus colaboradores y discípulos hemos ido adaptando su perspectiva clínica a los nuevos tiempos, cambiando un poco la semántica y evolucionando su marco clínico. Pero hilando más fino vemos que la definición de orgonterapeuta está describiendo nuestra perspectiva global, holística e intersistémica de la enfermedad y de la salud, el trabajo en equipo necesario para trabajar en este campo y las aplicaciones no solo psicoterapéuticas sino también preventivas y de investigación en áreas humanas que tiene este campo. Mientras que psicoterapeuta caracteroanalitico nos habla del orgonterapeuta que está trabajando en el área específica de la psicoterapia. Por ello son formaciones complementarias.

 

Teniendo en cuenta que trabajan desde el cuerpo ¿Cuál es la concepción de cuerpo que tienen?

 

Como decía Freud, el "cuerpo es el yo”, por tanto la división cuerpo mente es cartesiana y fantasiosa. Reich añadiría: "el carácter es la coraza del yo". Somos, por tanto, una unidad psicosomática "perturbada" o "alterada" por ecosistemas sociales, donde lo somático (lo neuromuscular, lo neurohormonal, lo neurovegetativo, etc.) son subsistemas de la Estructura humana, como lo es el sistema psíquico. Si bien tienen funciones diferentes. Es por ello que a la hora de cubrir los objetivos clínicos debemos tener una perspectiva psicosomática (caracterial) que nos permita ,tanto a nivel de diagnóstico, como de abordaje clínico, tener en cuenta las distintas variables de nuestra peculiar estructura humana condicionada por los ecosistemas sociales, perturbados y patologizantes. Es por ello que en la práctica clínica lo relacionado con lo somático forma parte del setting analítico, siendo objeto de insight para cubrir el objetivo de la abreacción,en el sentido más radical del término: integración de conciencia emocional y de expresión neuromuscular emocional.

 

¿Cómo fue que te inclinaste por la Terapia Reichiana?

 

Era una época donde transcurría el final de la dictadura franquista, a fines de la década del 70, cuando yo estaba empezando a trabajar como psicólogo y sexólogo en un Centro de Salud público en España. Influenciado por el momento político que atravesaba el país accedí a los textos sexológicos y políticos de W. Reich y me apasionó su discurso y su perspectiva biosicosocial, donde el profesional de la salud podía ser también un agente de cambio social. Desde ahí investigué para poder formarme en la Scuola Europea Di Orgonoterapia, cuya sede se encuentra en Italia. Era la única que estaba formada por un discípulo directo de Reich, Ola Raknes, y por sus discípulos, entre ellos el neuropsiquiatra italiano Federico Navarro, mi maestro principal en esta especialidad. Me formé con ellos mediante el análisis personal, cursos, supervisión, terapia de mantenimiento. En su momento creamos un colectivo legal, reconocido actualmente por las principales asociaciones de psicoterapia y sexología del mundo: La Escuela Española de Terapia Reichiana (ESTER). Además, completé esta especialidad con otros cursos y formaciones (bioenergética, psicodrama, grupoanálisis, sexología clínica), pero mi identidad se forjó como orgonterapeuta en la línea postreichiana, perspectiva ortodoxa pero en evolución y relación con los modelos clínicos vanguardistas.

 

¿Cómo es en España, y en Europa esta profesión?

 

Es una especialidad de psicoterapia, reconocida dentro del estatuto europeo del psicoterapeuta, formación especializada de postgrado. Hace un año aproximadamente la European Asociation of Pscychoterapy (EAP) reconocía como modelo de psicoterapia científico la vegetoterapia caracteroanalítica, junto al psicoanálisis, gestalt, biosíntesis, sistemática.

 

¿Por qué crees que en otros países, como la Argentina, no hay tanta difusión de esta corriente?

 

Posiblemente porque no ha podido existir un trabajo en equipo, institucional que se haya asentado a niveles sociales. Existen buenos psicoterapeutas reichianos pero seguramente, están separados, aislados de los movimientos sociales, institucionales, universitarios y eso limita mucho la presencia social.

 

¿Cuales son las líneas actuales de investigación?

 

Tenemos muchos frentes abiertos. Seguimos investigando la aplicación de la psicoterapia breve caracteroanalítica (PBC) en los conflictos de pareja. Estamos organizando el modelo de asistencia preventiva y de intervención institucional que he llamado ecología de sistemas humanos, y que supone una cierta síntesis de la "Orgonomía”, del modelo sistémico y de la "ecología global”.

También estamos profundizando en la organización de una sistemática para abordar los trastornos psicopatológicos infantiles que no puedan resolverse con un abordaje preventivo familiar y escolar. En el área propia de la investigación orgonómica seguimos investigando el test hemático de W. Reich para detectar y prevenir enfermedades degenerativas, entre otras cosas.

Por cierto que el próximo año nuestra escuela coordina un Simposium Internacional para conmemorar el 50 aniversario de la muerte de W. Reich, y que organizan la International Federation Orgonomic Colleges (IFOC). Será en Valencia (España) del 1 al 4 de Noviembre, y la inscripción va a ser muy asequible para todos/as.

 

 

Xavier Serrano es Psicólogo clínico. Psicoterapeuta Caracteroanalítico especializado en Sistemas Humanos y Sexología (Orgonterapeuta). Trainer de Vegetoterapia Caracteroanalítica. Cofundador (1985), Responsable Didáctico y Director de la Escuela Española de Terapia Reichiana (ES.TE.R).

Ejerce su actividad profesional interdisciplinaria en equipos de salud y desarrollo, dentro de la praxis que define como “Ecología de los sistemas humanos”: asistencia preventiva, clínica y en situaciones de crisis de forma individual, en pareja y familia. Consultor Institucional.

 

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Aportaciones post-reichianas a la sexología clínica

Xavier Serrano Hortelano

Psicólogo especialista en Psicología Clínica. Psicoterapeuta Caracteroanalítico. Orgonterapeuta especializado en Sistemas Humanos y en Sexología. Trainer y Director de la Escuela Española de Terapia Reichiana (ES.TE.R). Supervisor de Vegetoterapia caracteroanalitica. Didacta en varias escuelas especializadas de Europa y Latinoamérica. Autor de varios libros especializados.

4 DE DICIEMBRE DE 2006

http://www.elpsitio.com.ar/Noticias/NoticiaMuestra.asp?Id=1562

12/10/2008

  

Sintetizaré en tres puntos las aportaciones básicas de Reich a la Sexología y en otros tres puntos lo que desde la perspectiva post-reichiana hemos aportado sirviéndonos de los principios y aplicaciones de otros modelos.

  

Desde mi punto de vista Reich aporta tres aspectos fundamentales a la Sexología:

  

·  1.-Es uno de los pocos sexólogos que se atreve a afirmar que la sexualidad es un instinto. Esta afirmación es de suma importancia porque significa que la sexualidad es vital, es la manifestación de la energía vital, existiendo sexualidad desde el principio de la vida. También es cierto que la sexualidad es el instinto más móvil, con mayor capacidad de transformación y diversificación. No hay que olvidar que sexualidad es también la compulsividad del amo-a de casa de limpiar hasta el último rincón de la casa, se trataría de una canalización de la energía sexual de forma sublimatoria en este caso compulsiva, es sexualidad las sensaciones transcendentales, místicas, transpersonales que se pueden vivir en un estado de conciencia determinado, ya que en ese caso se están desarrollando dinámicas expansivas pero utilizando otras vías neurofisiológicas.

La sexualidad, por lo tanto, implica la capacidad de desarrollar dinámicas expansivas y -siguiendo a Freud- tendría que ver con la líbido o energía vital que Reich denominó Orgón. Reich afirmaba que si bien nacíamos con sexualidad, lo hacemos con el instinto, la cultura y la sociedad en la que se nace transforma ese instituto en pulsiones y, por lo tanto, la conducta sexual específica de cada sociedad va a estar mediatizada por el sistema social en el que esa persona se desarrolla y por los ecosistemas que la rodean, teniendo en cuenta que el primer ecosistema es el útero materno, el segundo la madre, la familia, la educación y escuela. Desde la teoría de sistemas la interrelación de todos estos crea un condicionante fundamental en el subsistema naciente, en el Organismo Intrauterino (O.I.) y futuro recién nacido, condicionándolo ya, desde una perspectiva energética, pues la madre posee un campo energético concreto a la par que la familia tiene un condicionante cultural específico. Toda esa vinculación entre el campo energético concreto o lo que es lo mismo la base biológica y la influencia de la cultura en el psiquismo determina un carácter y una coraza (Reich), lo que significa que de la misma manera que el individuo tiene la posibilidad de desarrollar una homeostasis fisiológica tiene la capacidad de desarrollar una homeostasis psicosocial (adaptación del yo biológico a la realidad circundante). Dicha adaptación no siempre se produce acompañada de las necesidades del instinto. Siguiendo a Reich, afirmamos que el animal humano es aquel que ha perdido su funcionalidad vital, perdiendo asimismo la capacidad de regirse por el instinto, no hemos sabido acoplar la dinámica instintiva con la dinámica social y por lo tanto cortical o racional, a partir de lo cual necesitamos de unos mecanismos de defensa psíquicos y neuromusculares que componen la coraza. Por lo tanto la necesidad de adaptación crea una estructura neuromuscular que tiene una serie de funciones, entre ellas la evitación de la angustia, es decir, la evitación de la sensación de la frustración desde la vida intrauterina y también facilita la creación de una reducción de la percepción en general y por lo tanto una disminución de la capacidad de sentir el mundo y la vida. Tal límite en la capacidad perceptiva que va acompañado siempre de una distonía neurovegetativa ocasiona unas limitaciones en nuestra capacidad de placer, de sentirlo y vivirlo. La capacidad de expansión se encuentra reducida porque el yo se haya refugiado, “protegido” por la coraza del yo, es decir, por el carácter. Nuestra conducta reflejada el carácter es adaptativa pero a la vez limitadora de nuestra potencialidad con un substrato neurofisiológico y neuromuscular todo ello alcanza a constreñir la capacidad de abandono, la capacidad orgástica diferenciando como ya lo hacía Reich orgasmo de acmé. Lo que normalmente entendemos por orgasmo es el acmé, como descarga de un cúmulo de tensión. Siendo coherentes con el planteamiento anterior evidentemente habrá una limitación en la capacidad de abandono, de expansión, lo que se traduce a niveles neurofisiológicos en una posición de parasimpaticotonía y de aumento del nivel energético; el organismo no puede porque está limitado es ese desarrollo y por lo tanto habrá una limitación a su vez en la regulación energética. Reich va a interesarse en la regulación de la economía sexual que llevamos a cabo los seres humanos, observando que por dicha limitación en la capacidad de abandono o experiencia orgástica -la cual llegó a ser denominada experiencia transpersonal por el propio Reich, pudiendo llegar a conseguirse en esos determinados momentos de brecha de la coraza en los que rompemos nuestro límites entrando en un estado alterado de conciencia- disponemos de una economía sexual perturbada. Esta es la teoría general sobre la que se asienta toda una dinámica de alteración psicopatológica y neurovegetativa.

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·  2.- Reich planteó la necesidad del asentamiento de unas bases preventivas desde el momento en el que su discurso sexual es un discurso social en cuanto que la sexualidad está vinculada la tipo de sociedad en el que vivimos por el condicionante del ecosistema en el desarrollo de la persona, el conocimiento de los mecanismos sociales y el intentar que sean lo más abiertos y funcionales posibles para que el desarrollo del instinto sea el adecuado supone uno de los objetivos de todo terapeuta sexual, y de toa persona que tenga una responsabilidad social y una necesidad en aumentar la capacidad de la vida humana. De ahí que hayamos de tener en cuenta la necesidad de reivindicar un cambio social, que incluya las leyes educacionales sin olvidar la estructura familiar concreta que reproduce en la atmósfera cotidiana un discurso que la mayor parte de las veces presenta componentes disfuncionales para el desarrollo del instinto sexual.

  

·  3.-Por otro lado Reich aportó una sistemática clínica que permite a nivel individual desarrollar o permitir de alguna manera este límite de la coraza de una forma estructurada a partir de la Vegetoterapia Caracteroanalítica lo que supuso desde mi punto de vista el paso de continuación y superación del psicoanálisis, en cuanto que se introdujo como variable de estudio el trabajo con el cuerpo, con el Sistema Nervioso Vegetativo para facilitar como objetivo lo que él denominaba la “consecución de la capacidad orgástica” y por ello todo trabajo reichiano desde el punto de vista terapéutico supone un trabajo sexológico aunque nonos definamos como sexólogos. La sexualidad desde nuestra perspectiva supone trabajar con la vida y con la recuperación de lo vivo, de ahí que el término orgón-terapeuta tenga mucho más sentido para Reich y para nosotros en cuanto que supone la recuperación de la energía vital y no es ni más ni menos éste el significado de los términos orgonterapia, orgonterapeuta que han sido desprestigiados por muchos autores.

  

El objetivo de ésta terapéutica, por tanto es la recuperación de la capacidad orgástica y del carácter genital que hace referencia a lo que Freud recogió con el concepto de carácter maduro, a pesar de la multitud de malas interpretaciones de dicho concepto reichiano.

La sexualidad siguiendo a Reich será al vinculación entre el instinto, la emoción y la capacidad de contacto con el otro a través de la dinámica cortical. Es decir, la vinculación entre los tres cerebros: el reptiliano, el límbico, y el cortical. La posibilidad de recuperar el carácter flexible y el carácter genital pasa ser un objetivo y por la misma razón aproximarnos a una dinámica de salud en la que pueda existir una capacidad de autorregulación energética.

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Asimismo siguiendo con las aportaciones, a nivel post-reichiano se han desarrollado variadas aportaciones a la sexología clínica. Se ha desarrollado una sistemática de trabajo dentro de la prevención al interior de la Escuela que F. Navarro en colaboración con O. Raknes organizó en los años 70 y dentro de sus seno se ha investigado a nivel preventivo clínico, a nivel de investigación orgonómica desarrollándose una sistemática preventiva desde la vida intrauterina, que con el trabajo de seguimientos de niños observando y contrastando comparaciones de niños desarrollados en condiciones familiares normales y niños que se han desarrollado en ambientes familiares donde se ha llevado a cabo un embarazo específico entrando el padre a formar parte de ello, ha existido un nacimiento sin violencia, lactancia prolongada y ambiente familiar tolerante a nivel sexual observándose toda una serie de cambios muy importantes en la psicología evolutiva que nos permiten hablar de dinámicas preventivas que aproximan a la persona a ese desarrollo del instinto y por lo tanto de la capacidad de mantener su nivel de salud y su potencialidad como animal humano. Es lo que denominamos “ecologia de sistemas humanos”

 

También hemos profundizado en el Diagnóstico Psicopatológico -Diagnostico Estructural que nos permite desde el conocimiento de las diferentes estructuras de carácter acercarnos a comprender de una forma funcional la lógica de la conducta sexual de cada uno. Se parte de la ley básica de que no vivimos la sexualidad que queremos, sino que desarrollamos aquella conducta sexual que podemos, que nuestra coraza nos permite aunque pensaremos por la capacidad homeostática que caracteriza a la coraza que lo que hacemos es lo queremos para no desequilibrar nuestra neurosis caracterial, esta estrategia supone un aclara trampa ya que la mayor parte de la veces nuestra potencialidad para el placer, nuestra capacidad de desarrollo sexual va mucho más allá de lo que cotidianamente hacemos, constituye un mito y por lo tanto una falacia el hablar de una sexología científica vinculada a la descripción de la norma estadística ya que dicha estadísticas se encuentra mediatizada por la coraza y por el sistema social y no se refiere a lo que podría ser la sexología humana sino de lo que se observa en determinados grupos sociales en los que se lleva a cabo el análisis estadístico. Este modo de proceder facilita la creación de condicionantes psicológicos perturbantes cuando se afirma, por ejemplo, que la mujer tiene una sexualidad fundamentalmente clitoridiana, no teniendo la vagina ningún papel en la dinámica de placer. La mujer que vive el placer con el coito y con la vagina se la tacha de neurótica, perturbada o enferma que no ha descubierto la sexualidad... No hemos de sesgar apuntando a un solo modelo de tendencia porque la potencialidad está por desarrollar, no tenemos la posibilidad de llegar al máximo de nuestra posibilidad, lo que supondría disfrutar con el cuerpo y alma. En en momento del abrazo genital es cuando se pierden las fronteras entre los géneros siendo el momento energético por antonomasia.

El diagnóstico se aplica en psicopatología y también se puede aplicar en el campo de la sexología para comprender epistemológicamente a la persona y ampliar su foco de placer.

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Por último dentro del campo clínico, se ha podido sistematizar mejor el trabajo de la Vegetoterapia Caracteroanalítica de Reich tanto en el marco del trabajo profundo desarrollando la vegetoterapia aplicada las estructuras como una aportación post-reichiana de trabajo focal y breve con aquellas personas que no tienen capacidad de trabajar a nivel profundo por cuestiones coyunturales. Se trata de un trabajo específico que he desarrollado dentro de la Escuela Española de Terapia Reichiana que he definido como Psicoterapia Breve Caracteroanalítica y que aplicada a loa trastornos y disfunciones sexuales permite en un tiempo de 5-6 meses a 1 sesión semanal realizar un trabajo, que si bien no cumple los objetivos de la vegetoterapia, sí permite reducir la dinámica caracterial, disminuyendo los límites de la coraza, recuperando la lógica que cada persona tiene con respecto a la funcionalidad perdida y por lo tanto ampliar su capacidad de placer teniendo en cuenta, en última instancia que el síntoma sexual va a tener múltiples lecturas ya que, por ejemplo, una impotencia puede tener una funcionalidad y una lógica muy distinta en una Estructura de Carácter Neurótica o al interior de un Estructura Borderline; un problema de vaginismo o una dispareunia puede ser reactivo por una fuerte rabia hacia la figura del hombre que está siendo utilizada de manera sadomasoquista para impedir el placer del hombre por dicho mecanismo inconsciente, pudiendo resolverse con facilidad. O puede tratarse de un mecanismo anclado en un miedo mucho más primitivo en el cual se identifica la vagina con el pecho y se vive una situación de consecución, viéndose plasmado el trastorno oral primitivo en una dinámica genitalizada. Por lo tanto el abordaje no va a ser el mismo al igual que la forma de trabajar teniendo en cuenta la lógica causal instintiva del síntoma.

 

 

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Los trastornos de personalidad

PSICOTERAPIA CARACTEROANALÍTICA

Por Xavier Serrano Hortelano

29 DE OCTUBRE Y 5 DE NOVIEMBRE DE 2006

http://www. elpsitio.com.ar/Noticias/NoticiaMuestra.asp?Id=1525  y http://www.elpsitio.com.ar/Noticias/NoticiaMuestra.asp?Id=1533

12/10/2008

  

    

Tomando como referencia la Teoría de Th. Millon y sus coincidencias con la Teoría psicodinámica y caracterológica, el autor expone la visión psicosocial y ecológica que se tiene desde el modelo post-reichiano del sufrimiento emocional y de los llamados “trastornos de personalidad”

El 3 de Noviembre de 1957 falleció Wilhelm Reich, psiquiatra, experto en sexología. Destacó por sus aportaciones técnicas al psicoanálisis, siendo miembro didacta en el Instituto de Berlín. En referencia al aniversario del fallecimiento de W. Reich, El PSITIO publica en dos capítulos el trabajo que Xavier Serrano escribiera con relación a los trastornos de personalidad.

 

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Th. Millon y los Trastornos de Personalidad

Th. Millon en su libro “Trastornos de la personalidad. Más allá del DSM-IV”, deja claro desde sus primeras páginas que en la actualidad la presencia de este concepto en la nosología psicopatólogica es palpable y modifica la perspectiva clínica “En efecto, el formato multiaxial revisado requiere que el conjunto de los síntomas no se evalúe como una entidad clínica separada del contexto más amplio del paciente, que incluye el estilo de relacionarse, comportarse, pensar, sentir y afrontar las dificultades, es decir su personalidad.” (Millon, 1996). Y también deja claro que los trastornos de personalidad no son enfermedades, que son sistemas estructurales, dinámicos, sin posibilidad de “división estricta entre normalidad y patología” (idem), que pueden ser evaluados pero no diagnosticados de una forma definitiva y, por último que “los trastornos de personalidad requieren modalidades de intervención combinadas y diseñadas estratégicamente”(idem)

Partiendo, entre otras, de estas referencias, propone una clasificación que me parece muy original y valiosa en cuantoes un intento global de modular variables distintas. Así diferenciará: “personalidades con dificultades para el placer(esquizoides, evitación y depresivos); personalidades con problemas interpersonales(dependientes; histriónicos; narcisistas y antosociales); con conflictos intrapsíquicos(sádicos, compulsivos, negativistas y masoquistas) y, por último, aquellos trastornos con déficits estructurales (esquizotípicos, límites, paranoides y descompensados”(idem)

Pues bien, junto a la rigurosa elaboración del texto citado, lo que me resulta sumamente revelador, y gratificante, es que este autor vanguardista y de referencia académica en su especialidad se base en aspectos teóricos y epistemológicos ya descritos en la literatura psicodinámica que van desde el propio S. Freud (1917), pasando por su discípulo W. Reich (1934) hasta llegar a autores contemporáneos como los psicoanalistas, J. Bergeret(1974) y O. Kernberg(1975), o los postreichianos, F. Navarro(1989) y X. Serrano(1990). De hecho algunos de estos autores son citados continuamente por Millon en los distintos apartados de su obra. Autores, por otra parte, muy poco citados y consultados en nuestras universidades de psicología o en los masters de psicopatología.

Con este punto de partida voy a aprovechar estas líneas para, de forma sintetizada, aproximar sucintamente al lect@r al enfoque que tenemos los profesionales postreichianos, es decir, aquellos que nos identificamos con el modelo clínico desarrollado hace ya más de sesenta años por W. Reich desde el psicoanálisis y que definió como Vegetoterapia caracteroanalítica (posteriormente orgonterapia), reforzado y enriquecido por las aportaciones de otros profesionales que hemos seguido trabajando en esta dirección como O. Raknes y F. Navarro impulsores de la “Scuola Europea di orgonoterapia”, cuna del colectivo que dirijo, la “Escuela española de terapia Reichiana”(Es. Te. R). Actualmente definimos nuestra praxis clínica “psicoterapia caracteroanalítica” porque hemos ido aplicando su teoría a otros campos más específicos (como a la psicoterapia breve o focal, Serrano, 1992) lo que exigía una definición más genérica.

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W. Reich: carácter versus personalidad

W. Reich, definió carácter como “la coraza del yo” (Reich, 1925). Con estos términos hacía referencia al hecho clínico que él fue observando en su “diván psicoanalítico” de que la mayor o menor violencia familiar sufrida en nuestra infancia dentro de los sistemas familiar y educativo, así con el nivel de estres patógeno (distrés) al que nos hemos visto sometidos en todo nuestro proceso de maduración psicoafectiva desde la vida intrauterina hasta la adolescencia obliga a nuestro ser, no solo a labrar un espacio psíquico donde van a refugiarse todas esas experiencias lejos de nuestra consciencia, y al que Freud llamara inconsciente, sino también a desarrollar un sistema defensivo estructural conductual y somático o neuromuscular, que permite y facilita la adaptación a las exigencias de los ecosistemas humanos de una forma soportable.

Esta evitación del sufrimiento, proceso ya definido por Cannon a nivel fisiológico como homeostasis, es algo palpable y concreto, pues se evidencia en nuestra conducta, es decir en nuestro carácter, que coincide con la definición de “personalidad” de Millon, antes citada, y en las tensiones crónicas de nuestros cuerpos, la disfunción respiratoria y la distonía neurovegetativa (cefaleas, astenia, estreñimiento, taquicardias...) que existe, en mayor o menor medida en tod@s nosotr@s. De ahí que W. Reich planteara que la normalidad ya implicaba neurosis en este sistema social, y diferenciara “neurosis caracterial” (con sus actitudes conductuales masoquistas, compulsivas, fálico-narcisistas o histéricas, cronificadas y egosintónicas) del resto de psicopatologías que suponían un acrecentamiento del nivel de sufrimiento con una sintomatología aguda y evidente consecuencia de que la coraza dejaba de ser funcional en esa persona y en ese tiempo. Sintomatología señalada y elaborada en manuales como el DSM-IV.

La originalidad de este modelo clínico se basa en la constatación de nuestra dificultad para vivir el placer y para vivir con placer, así como en las actitudes que tod@s, en mayor o menor medida, hemos ido adoptando ante la represión y exigencias distresanes del exterior, y que se reflejan en la clasificación que Millon realiza en su libro, a saber, conductas evitativas, sádicas, compulsivas, de dependencia, de disociación, paranoides, histriónicas, depresivas y narcisistas

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Sufrimiento y trastornos de personalidad desde la psicoterapia caracteroanalítica

El sufrimiento psíquico, emocional, pasa a tener, por tanto, una etiología claramente social, y por tanto se puede prevenir con cambios en los ecosistemas sociales, humanos. Sufrimiento, esa insatisfacción, que, repito, en mayor o menor medida, tod@s tenemos y sentimos, y que en algunos casos, o en determinados momentos, se acrecientan de tal modo que pasan a ser evidentes por la “estridencia” de sus síntomas que “irritan” la convivencia cotidiana. Pero que, en realidad, son momentos de crisis que nos alertan del peligro de un naufragio total, y, por tanto deberían escucharse porque nos en esos momentos se están haciendo oír aquellas zonas que suelen estar mudas pero que condicionan dramáticamente nuestra realidad cotidiana.

Esta visión obliga al profesional de la salud a convertirse, si siente su oficio, en agente social, en cuanto evidencia en su “diván reichiano”, que ese sufrimiento se podría reducir, que la potencialidad yoica de cada persona se podría agrandar, y por tanto, se podría recuperar, al menos parcialmente, nuestro “paraíso perdido”, modificando dinámicas interrelacionales durante la infancia, la adolescencia, incluso en nuestra realidad como adultos. Porque detrás de nuestra coraza se encuentra nuestra personalidad potencial por desarrollarse. Pues lo que pensamos que es nuestra personalidad no es más que la interiorización de la realidad marcada por la coraza, fenómeno muy bien descrito por Platón en su metáfora de “la caverna”.

Por ello desde la psicoterapia caracteroanalítica, la enfermedad psíquica, el sufrimiento emocional y los consiguientes “trastornos de personalidad”, tienen una etiología fundamentalmente social y se articula durante el proceso de maduración y de integración de funciones de nuestra específica estructura humana. Por tanto el sistema familiar, como ecosistema principal durante ese período, -en cuanto que dependemos de él para sobrevivir-, se convierte en el principal modulador de la enfermedad o de la salud. Si bien sabemos que el sistema social condiciona enormemente las condiciones de vida del sistema familiar hasta el punto de que es su ecosistema. Por tanto para entender la enfermedad tendremos que acercamos a comprender la lógicas de los sistemas humanos y de su interrelación con los ecosistemas vitales. Es así como la teoría Reichiana se sitúa dentro del Nuevo paradigma o "Ecología global "como lo define F. Capra (1996), porque el conocimiento que adquirimos en el diván nos sirve para prevenir la futura patología interviniendo sobre nuestros ecosistemas. Esta es nuestra labor preventiva y un signo de nuestra identidad. Siguiendo a Reich "ayudar a recuperar nuestra identidad como animal y como ser humano", recuperar el instinto, recuperar el conocimiento de lo vivo y desarrollar ecosistemas y sistemas humanos que faciliten ese proceso. El proceso de ontogénesis pasa a ser, por tanto, un elemento fundamental tanto en la prevención como en la clínica, su punto vincular. Porque en nuestra sistemática clínica con la vegetoterapia caracteroanalítica-orgonterapia (Navarro, 1983, a, 1989, b) muchos de los movimientos neuromusculares ("acting") que la persona realiza en el diván son reproducciones de movimientos musculares espontáneos, "señales" de maduración y de integración funcional psicosomática durante ciertos períodos básicos de nuestra vida infantil. Es por ello que a través del acting podemos acceder a recuerdos y experiencias vividas en ese tiempo.

Desde la experiencia clínica podemos comprender los tipos de relación patologizante que se establecen en el sistema familiar y que facilitan el desarrollo de una estructura con una autopoiesis constrictiva (utilizando un término de H. Maturana dentro de nuestra concepción orgonómica) y, por tanto degenerativa, a través de la sustitución o bloqueo de las respuestas básicas instintivas durante el embarazo y el parto que ocasionará disfunciones neurohormonales y partos clínicos y traumáticos; durante las fases sexuales facilitando la instauración de la ambivalencia oral y, o, la fijación triangular edípica; y durante la adolescencia, impidiendo la posibilidad de desarrollar una estructura humana con una autopoiesis expansiva y en constante crecimiento, evolución y satisfacción, que Reich describió como Carácter maduro, o “genital” (siguiendo la terminología freudiana de fases sexuales, no utilizándose en el sentido literal de la palabra). En este sentido es importante puntualizar que un parto clínico con fórceps o ventosa es traumático pero lo que realmente provoca una fuerte tensión ocular y diafragmático es la pérdida de contacto que se puede producir entre la madre y el bebe, antes, durante y después del parto, siempre que no se compense con una actitud maternal del padre.. Eso es lo que lleva a que el feto se sienta arrastrado, perdido y sólo en el vacío "cósmico", roto el cordón con la nave nutricia. Sabemos que, etiopatológicamente hablando, más que una situación traumática o disfuncional, lo que influye es el contenido que va asociado a dicha acción, la impronta emocional, energética, y por tanto el factor relacional. Y esto ocurre a lo largo de todo el proceso de ontogénesis (maduración psicoafectiva). Durante el embarazo, el parto, la lactancia (a través de la fase oral) donde lo esencial y realmente importante no es sólo que exista lactancia materna sino que se establezca una relación amorosa dentro del sistema familiar no solo entre la madre y el bebé, sino también con el resto del sistema familiar, especialmente con la figura del padre, porque sino hay un tercero el riesgo de fijación del bebé y de desplazamientos de afectos perversos de la madre hacia el bebe es muy grande.

Detrás de toda disfunción ha habido siempre un problema relacional y por tanto del sistema, que no se ha podido compensar. Una de las consecuencias clínicas de esta realidad es que para cubrir los objetivos terapéuticos tiene que existir un espacio clínico donde se va gestando una relación terapéutica que facilita el proceso psicoterapéutico. Es esto, por tanto, la base que fundamenta la importancia del encuadre o "setting"

Vemos pues que, según las particularidades de ese proceso de ontogénesis constrictivo, cada individuo desarrollará dinámicas estructurales diferentes, alejadas de la dinámica funcional de la personalidad madura. Entendiendo por Estructura, "la corporeización de un patrón de organización" (Prigogine) siguiendo el concepto de W. Reich de "estructura organísmica".

Desde nuestra experiencia (Serrano, 1990b) observamos tres tipos de estructura con características no sólo psíquicas (como describe la escuela analítica francesa de Bergeret) sino también somáticas, emocionales, perceptivas y existenciales: La estructura de carácter neurótica (fundamentalmente condicionados por la dinámica triangular edípica patógena y con una coraza organizada); Estructura Borderline o fronteriza (fundamentalmente condicionada por la dinámica oral ambivalente patógena, con un núcleo depresivo o depresivo-sicótico y con una cobertura caracterial cuya función es mantener una "normalidad" social evitando la explosión con ese núcleo patógeno pudiendo desarrollar una mínima coraza organizada) y la Estructura psicótica (fundamentalmente condicionada por una dinámica oral primitiva patógena que provoca una ausencia de contacto y una incapacidad de relación con el otro limitando casi totalmente la formación de una coraza organizada, desarrollando para sobrevivir una caracterialidad mimética).

Por sus particularidades globales y esenciales estas tres estructuras están separadas por férreas fronteras marcadas por la propia particularidad. La batería de pruebas que permitiría diferenciarlas constituye lo que definí como diagnóstico Inicial diferencial Estructural, D. I. D. E (Serrano, 1990). sobre el cual considero que es un diagnóstico epistemológico porque pretende conocer la realidad esencial de la persona, su desequilibrio emocional, neourovegetativo, energético, vital. Y a partir de ahí cualquier aspecto de su conducta y de su patología. Pero no tiene sólo presente la sintomatología psicopatológica, y por tanto no parcializa ni cosifica la realidad de la persona.

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Para el desarrollo del D.I.D.E. utilizamos los siguientes referentes:

a) La predisposición constitucional.

b) El metabolismo orgonótico (Bioenergía).

c) Relaciones objetales y rasgos de carácter.

d) Bloqueos y tensiones musculares.

e) Funcionamiento neurovegetativo y somático.

f) Realidad actual, familiar, laboral, afectivo-sexual, situación clínica, motivaciones...

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Asistencia Clínica

El diagnóstico de cada estructura exige coherentemente un tipo de encuadre (setting) y un tratamiento determinado. En ocasiones nos encontramos (sobre todo en centros públicos u hospitales) con la necesidad de realizar una atención en crisis, siendo el único encuadre donde la praxis clínica se realiza sin tiempo para el diagnóstico. En este encuadre trabajamos siguiendo los principios de los "primeros auxilios emocionales" de Eva Reich (1983), de M. Herskowitz (1968), y de aportaciones propias, teniendo presente sobre todo la hipertensión ocular y la pérdida de contacto, la hipertensión cervical y los espasmos diafragmáticos. En este encuadre nuestra forma de estar es activa con un campo energético abierto y por tanto en un estado de fuerte empatía manifiesta. Y en muchas ocasiones implica un contacto corporal, un masaje respiratorio y diafragmático, o, y, una actitud provocativa y en muchos casos paradójicamente "enloquecida" que permita la mirada del paciente para sentir nuestra empatía.

También vemos la necesidad de llevar un tratamiento específico con las personas con una estructura psicótica introduciendo al sistema familiar en el proceso, el psicofármaco en situaciones de crisis y la comunidad terapéutica también puntualmente. En este caso vemos como la importancia del diagnóstico se refleja no sólo en el pronóstico o en la indicación del tratamiento sino también para tener claro el tipo de encuadre.

Por ejemplo, sabemos - después de años de trabajar en clínica profunda-, que el nivel de personas que dejan la terapia al poco de comenzarla por resistencias analíticas (fugas terapéuticas) es mucho mayor en la estructura borderline, en particular en aquellas con cobertura compulsivo-masoquita o fálico-compulsiva. Para prevenir esto llegamos a la conclusión de que el número de sesiones debía de ser mayor que en el resto de estructuras y era muy adecuado hacer un trabajo previo con un encuadre focal o breve que potenciara su nivel de " insight" y de analizabilidad.

Asimismo nos fuimos encontrando con personas que son atendidas en centros públicos o que asisten a nuestros centros privados pero no tienen poder adquisitivo, que no pueden someterse a un tratamiento profundo como el de la vegetoterapia.

Para intentar dar respuesta a ambas situaciones, con algunos colegas fuimos introduciendo variables propias de la clínica postreichiana (Entre otros, el análisis del carácter, la vinculación entre hipertensión muscular y reacción patógena aguda, y la realización de "actings " o movimientos neuromusculares de tipo "ontogénico") dentro de la tradición clínica analítica de la terapia breve (Mahler, Balint, Braier...) llegando a desarrollar una sistemática que definí como "Psicoterapia breve caracteroanalítica"(P. B. C) (Serrano, 1992). Donde el objetivo es facilitar la conciencia emocional de aquellos rasgos de carácter que están ocasionando una disfunción patógena y, por tanto una sintomatología. Esa toma de conciencia permite gestionar de una forma más funcional y consciente sus recursos y su realidad. Y al mismo tiempo se reducen los focos de hipertensión y se libera superficialmente la respiración, aumentando la receptividad y la sensibilidad. Son objetivos limitados que intentan reducir el sufrimiento y anular la sintomatología utilizando la crisis como una herramienta terapéutica aliada del "insight". Pero al ser objetivos limitado tanto el encuadre como la técnica tienen que ser coherente y por eso distintos al de la terapia profunda, para evitar la ruptura de las defensas esenciales, la regresión y la neurosis de transferencia porque no tenemos tiempo para abordar todo ello, objetivos que sí podemos cumplir con un encuadre profundo, siguiendo nuestra tradición clínica.

Para ello el terapeuta tendrá una posición analítica pero más directiva, evitando la inducción y trabajando mucho con los señalamientos, los contrastes, la libre asociación, y combinando el tiempo de la sesión entre la posición frontal sentados y el diván para la realización de actings con un tiempo reducido respecto a la terapia profunda que combinaremos con otras técnicas corporales estando el paciente tumbado pero vestido. Las sesiones serán semanales y la duración estará prefijada con una media de veinte sesiones. Las sesiones individuales se pueden combinar con dos sesiones de grupo al mes de dos horas cada sesión (o de una sesión de tres horas, en función de las circunstancias específicas de cada grupo), pero siempre comenzando en la tercera fase del tratamiento, a partir del tercer mes. Es interesante recordar que tanto Reich en su obra "psicología de masas del fascismo", como O. Raknes (1950) se plantearon ya esta opción terapéutica, aunque no profundizaron en ello.

  

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El encuadre o "Setting"

Podemos afirmar, que, excepto en las circunstancias antes descritas, el encuadre o "setting" de nuestra praxis sigue la tradición de la psicoterapia europea, y por tanto toma como referencia el psicoanálisis. De hecho Reich se sentía en todo momento dentro de ese movimiento (ver libro: Reich habla de Freud, 1970). Por ello es un encuadre analítico. Nos identificamos parcialmente con el psicoanalista Etchegoyen (1986) cuando recuerda que el setting es "ante todo una actitud mental del analista y que alberga un contenido, el proceso. Este contenido consiste en la singular relación entre analista y analizado y se compone de tres elementos: transferencia, contratransferencia y alianza terapéutica. Para que el proceso se desarrolle debe existir un marco lo más estable posible, el encuadre".

En nuestra experiencia, esa actitud, no sólo es mental, sino también emocional y por tanto energética, analógica, y es el elemento básico del "diván reichiano". El encuadre, -sin el cual no hay proceso, y por tanto no se cubren los objetivos clínicos-, se configura a partir de una sistemática que vehiculiza una serie de técnicas, pero para que sean funcionales deben estar moduladas por la posición y la forma de estar del terapeuta. Estando junto al paciente, respetando su ritmo, sin inducciones ni consejos, sin formulaciones ni recetas sobre aspectos actuales de su vida. Con esta actitud la persona se siente acompañada, pero al mismo tiempo se facilita que pueda desplazar afectos que desarrolló con objetos afectivos históricosa través de lo cual se va estableciendo la transferencia.

En resumen, existirá una suficiente neutralidad, sin que por ello se pierda la atmósfera empática. En términos de Matte blanco diríamos que el terapeuta debe saber colocarse en los dos planos de un encuadre analítico: el simétrico y el asimétrico.

Las sesiones individuales se realizan con el paciente tumbado con el cuerpo visto y el terapeuta junto a él pero sin invadir su espacio. El número de sesiones y la perioricidad se determina en función de la estructura pero suele estar entre un mínimo de una sesión semanal de 50 minutos o una sesión cada quince días de una hora y media (sesión doble) y un máximo de dos sesiones dobles a la semana. No hay tiempo establecido (a diferencia del encuadre de la P. B. C.) para terminar el proceso el cual se producirá, como cualquier otra situación del encuadre, a partir de un acuerdo entre el paciente y el terapeuta.

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Psicoterapia caracteroanalítica profunda: Vegetoterapia caracteroanalítica

Una vez establecido el contrato terapéutico, en el caso de un encuadre profundo, comienza la vegetoterapia caracteroanalítica (orgonterapia): "Cuando en 1935 se descubrió el reflejo del orgasmo, el acento del trabajo caracteroanalítico se desplazó hacia el domino somático. El término representó el hecho de que ahora mi técnica terapéutica influía sobre la neurosis caracteriológica en el dominio fisiológico. Hablamos de , indicando con ello el trabajo simultáneo sobre el aparato psíquico y sobre el somático (sistema neurovegetativo).

Esta praxis clínica está modulada fundamentalmente por la relación terapéutica que se desarrolla teniendo muy presente la estructura del paciente. La dinámica transferencial va acompañada de la activación de recuerdos y de emociones vinculadas de forma particular al objeto transferencial y al segmento de la coraza que estamos trabajando. Siguiendo la tradición reichiana (Reich, 1945) el proceso se realiza de forma cefalocaudal, del primer al séptimo segmento, porque es la forma en que se han ido estableciendo los bloqueos y las tensiones, las defensas frente al distress producido en su proceso de ontogénesis, como ya hemos visto anteriormente. Este abordaje de lo muscular se desarrolla fundamentalmente a través de la ejecución, por parte del paciente de ciertos actings neuromusculares que han sido señales moduladoras del proceso evolutivo infantil, durante un cierto tiempo y durante un cierto número de sesiones. El tiempo de ejecución de cada acting es de unos 20 minutos. Durante ese tiempo la persona está centrada en la acción muscular y, en su respiración, observando las cosas que pasan por su mente en una posición de atención flotante. Si aparecen sensaciones o imágenes el paciente estará atento para compartirlo verbalmente luego con el terapeuta comunicando aquello que recuerde. Asimismo si aparece alguna emoción se abandonará a vivirla conscientemente. El terapeuta mientras tanto está a su lado, acompañando esa acción, pero sin intervenir, solo empatizando con lo puede sentir el paciente y observando sus reacciones involuntarias neurovegetativas, que forman parte del lenguaje corporal que el terapeuta debe entender. Y en el momento apropiado contrastar, señalar o analizar, dentro del proceso de elaboración analítica.

Estos actings se desarrollan de forma secuencial siguiendo la metodología de F. Navarro (1990) aplicándola en función de las estructuras (Serrano, 1994)) Para tener una referencia práctica, describiré algunos de los actings que se realizan con el primer segmento : mirar un punto en el techo con la boca abierta (focalizacion objetal: señal relacional primitiva); mirar un punto en el techo y después la punta de la nariz (diferencia objetal primitiva descrita por R. Spitz); mirar a derecha e izquierda (entrada del tercero, emergencia de lo esquizoparanoide) o mirar en forma circular (relación grupal, entrada del sistema familiar, realidad social y movimiento que solo pueden hacer los mamíferos humanos). Existen actings para abordar los siete segmentos de la coraza muscular descritos por W. Reich que se van dinamizando, buscando la recuperación de la motilidad vegetativa y la funcionalidad neuromuscular. No hay muchos actings pero los que empleamos han sido experimentados y baremada su funcionalidad suficientemente. Por otra parte lo importante no es la cantidad de movimientos sino la repetición y el análisis de la forma de realizar ese movimiento que en cada persona será diferente. Formando todo esto parte del análisis del carácter, entendiendo por carácter la estructuración defensiva psico-somática, que se va a reflejar tanto en la conducta con su base psíquica como en la respuesta muscular con su base somática. De esta manera, no inducimos ni provocamos emociones, ni regresiones, sino que facilitamos una progresiva conciencia corporal a través de la cual el sujeto siente la diferencia entre el yo y carácter, la relación entre la historia y su conducta actual, sus límites y sus potencialidades y va sabiendo gestionar su realidad en función de un yo al que le acompaña una coraza -carácter flexible y basada en el principio del placer y de la expansión, del amor, y por tanto en la capacidad de entrega y de vivir la experiencia orgástica que siempre acompaña una mayor capacidad de compromiso social.

Pero esto no es fácil, implica sumergirse de alguna manera en “nuestro infierno”, en lo que hay detrás de las resistencias, las pulsiones reprimidas, con las consiguientes resistencias que aparecen a lo largo del proceso condicionando el ritmo y el tiempo del mismo.

Este abordaje individual va acompañado del trabajo de grupo. Esta modalidad del trabajo en grupo empieza cuando en la terapia individual se ha elaborado suficientemente el proceso de “separación-individuación “, utilizando el término de Mahler. Es decir, cuando el paciente ha integrado en su yo los aspectos negados de su proceso de maduración de su primera infancia y está capacitado para relacionarse con el “otro”, pudiendo abordar todos los conflictos que esa persona fue encontrando en su proceso de integración social (familia amplia, escuela, pandillas,...). Esto suele coincidir desde el punto de vista neuromuscular cuando en el trabajo de desbloqueo cefalocaudal se empieza a trabajar el tercer-cuarto segmento. Son grupos mixtos de 12-14 personas con dos coterapeutas de distinto sexo con una sesión mensual durante dos años (lo social es concreto y como tal el espacio grupal tiene un tiempo de duración) y donde el sistema grupal desarrolla su propia matriz para trabajar dinámicas sociales conflictivas como los conflictos de género, la paranoia social, los roles, el miedo a la autoridad, el individualismo, la dificultad de asumir responsabilidades sociales y la identidad grupal.

Dentro de una sistemática propia se utilizan las referencias del grupoanálisis de Foulkes. Del psicodrama de Moreno junto a técnicas psicocorporales Pero el objetivo fundamental es que los participantes a través de la matriz grupal y de los conflictos que se desarrollan en ese grupo tomen conciencia de los conflictos sociales que viven en su vida real, y que, entre todos, encuentren formas de resolución. Es una forma muy importante de adquirir la “identidad social o del colectivo”, algo tan carente en nuestro sistema social.

Teniendo presente que ese espacio grupal es una herramienta convergente de la vegetoterapia individual y en función de esa tesis se desarrolla la praxis de los terapeutas.

Por último señalar que el sufrimiento emocional y, por tanto algunos trastornos de personalidad, exigen un abordaje interdisciplinario al ser necesario combinar la psicoterapia individual con la terapia de pareja o la asistencia familiar, y en este sentido vemos necesario la aproximación de profesionales que desde distintos modelos y experiencias clínicas podamos abordar cada día de una forma más funcional y deontológica el sufrimiento psíquico y emocional de las personas que atendemos en nuestros espacios clínicos. Lo cual nos conducirá, necesariamente, a cuestionar y revisar nuestros propios límites y sufrimientos y a poner medios personales y colectivos para prevenirlos y evitarlos. Y consecuentemente también nos veremos impulsados a desarrollar una praxis preventiva asistencial que he definido como “ecología de sistemas humanos”, a través de la cual, es posible, que en algún momento futuro -como decía mi Didacta F. Navarro-, vivamos en una sociedad donde nuestra función clínica ya no fuera necesaria.

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