Por
Lic. Carolina Duek
17
DE OCTUBRE DE 2006
http://www.elpsitio.com.ar/Noticias/NoticiaMuestra.asp?Id=1506
12/10/2008
ElPSITIO entrevistó a Xavier Serrano,
Director de la Escuela Española de Terapia Reichiana (ES.TE.R). En la
entrevista cuenta, entre otras cosas, en qué consiste la psicoterapia
caracteroanalítica y cómo es el trabajo de un Orgonterapeuta, una disciplina
poco difundida en Argentina.
¿Qué
actividades estás haciendo actualmente?
Profesionalmente
dirijo la Escuela de Formación en España, realizo cursos especializados en
universidades y escuelas de psicoterapia privadas en Europa y Latinoamérica.
También tengo mi consulta privada de psicoterapia donde atiendo casos
individuales y de pareja, así como asistencia preventiva a familias desde el
embarazo hasta la adolescencia desde el modelo de la "ecología de sistemas
humanos". Soy consultor institucional y estoy terminando un nuevo libro que
estará editado en un par de meses sobre la psicoterapia breve caracteroanalitítica.
¿De
qué trata la psicoterapia caracteroanalítica?
Es
el término por el que identificamos nuestra labor clínica postreichiana.
Abordamos trastornos psicopatológicos desde una óptica psicoanalítica pero
con las aportaciones de W. Reich y otros colegas postreichianos donde el carácter
refleja la suma de defensas organizadas a lo largo de nuestra vida infantil
tanto a nivel psíquico como somático. Por tanto, es un abordaje psicocorporal
pero con un encuadre analítico donde la relación terapéutica es el eje del
proceso terapéutico. Ese abordaje se hace a nivel individual dentro de un setting
breve (Psicoterapia breve caracteroanalítica) o profunda (vegetoterapia
caracteroanalítica estructural). Y también lo aplicamos a los conflictos de
pareja. Asimismo tratamos situaciones personales donde sin existir problemas
psicopatológicos hay un deseo de cambio y de maduración personal. El trabajo
individual se combina con sesiones grupales dentro de un mismo setting clínico,
no como terapias separadas, sino complementarias.
¿Cómo
trabajas como orgonterapeuta con los pacientes?
No
hay diferencia con lo expuesto anteriormente. Para nosotros es lo mismo, es una
cuestión de semántica histórica. Reich utilizó ese término para definir a
los psicoterapeutas que trabajaban en su línea energética y psicocorporal. W.
Reich muere en 1957, y con el transcurrir de los años sus colaboradores y discípulos
hemos ido adaptando su perspectiva clínica a los nuevos tiempos, cambiando un
poco la semántica y evolucionando su marco clínico. Pero hilando más fino
vemos que la definición de orgonterapeuta está describiendo nuestra
perspectiva global, holística e intersistémica de la enfermedad y de la salud,
el trabajo en equipo necesario para trabajar en este campo y las aplicaciones no
solo psicoterapéuticas sino también preventivas y de investigación en áreas
humanas que tiene este campo. Mientras que psicoterapeuta caracteroanalitico
nos habla del orgonterapeuta que está trabajando en el área específica de la
psicoterapia. Por ello son formaciones complementarias.
Teniendo
en cuenta que trabajan desde el cuerpo ¿Cuál es la concepción de cuerpo que
tienen?
Como
decía Freud, el "cuerpo es el yo”, por tanto la división cuerpo
mente es cartesiana y fantasiosa. Reich añadiría: "el carácter es la
coraza del yo". Somos, por tanto, una unidad psicosomática "perturbada"
o "alterada" por ecosistemas sociales, donde lo somático (lo
neuromuscular, lo neurohormonal, lo neurovegetativo, etc.) son subsistemas de la
Estructura humana, como lo es el sistema psíquico. Si bien tienen funciones
diferentes. Es por ello que a la hora de cubrir los objetivos clínicos debemos
tener una perspectiva psicosomática (caracterial) que nos permita ,tanto a
nivel de diagnóstico, como de abordaje clínico, tener en cuenta las distintas
variables de nuestra peculiar estructura humana condicionada por los ecosistemas
sociales, perturbados y patologizantes. Es por ello que en la práctica clínica
lo relacionado con lo somático forma parte del setting analítico,
siendo objeto de insight para cubrir el objetivo de la abreacción,en el sentido
más radical del término: integración de conciencia emocional y de expresión
neuromuscular emocional.
¿Cómo
fue que te inclinaste por la Terapia Reichiana?
Era
una época donde transcurría el final de la dictadura franquista, a fines de la
década del 70, cuando yo estaba empezando a trabajar como psicólogo y sexólogo
en un Centro de Salud público en España. Influenciado por el momento político
que atravesaba el país accedí a los textos sexológicos y políticos de W.
Reich y me apasionó su discurso y su perspectiva biosicosocial, donde el
profesional de la salud podía ser también un agente de cambio social.
Desde ahí investigué para poder formarme en la Scuola Europea Di
Orgonoterapia, cuya sede se encuentra en Italia. Era la única que estaba
formada por un discípulo directo de Reich, Ola Raknes, y por sus discípulos,
entre ellos el neuropsiquiatra italiano Federico Navarro, mi maestro principal
en esta especialidad. Me formé con ellos mediante el análisis personal,
cursos, supervisión, terapia de mantenimiento. En su momento creamos un
colectivo legal, reconocido actualmente por las principales asociaciones de
psicoterapia y sexología del mundo: La Escuela Española de Terapia
Reichiana (ESTER). Además, completé esta especialidad con otros cursos y
formaciones (bioenergética, psicodrama, grupoanálisis, sexología clínica),
pero mi identidad se forjó como orgonterapeuta en la línea postreichiana,
perspectiva ortodoxa pero en evolución y relación con los modelos clínicos
vanguardistas.
¿Cómo
es en España, y en Europa esta profesión?
Es
una especialidad de psicoterapia, reconocida dentro del estatuto europeo del
psicoterapeuta, formación especializada de postgrado. Hace un año
aproximadamente la European Asociation of Pscychoterapy (EAP) reconocía como
modelo de psicoterapia científico la vegetoterapia caracteroanalítica, junto
al psicoanálisis, gestalt, biosíntesis, sistemática.
¿Por
qué crees que en otros países, como la Argentina, no hay tanta difusión de
esta corriente?
Posiblemente
porque no ha podido existir un trabajo en equipo, institucional que se haya
asentado a niveles sociales. Existen buenos psicoterapeutas reichianos pero
seguramente, están separados, aislados de los movimientos sociales,
institucionales, universitarios y eso limita mucho la presencia social.
¿Cuales
son las líneas actuales de investigación?
Tenemos
muchos frentes abiertos. Seguimos investigando la aplicación de la psicoterapia
breve caracteroanalítica (PBC) en los conflictos de pareja. Estamos organizando
el modelo de asistencia preventiva y de intervención institucional que he
llamado ecología de sistemas humanos, y que supone una cierta síntesis
de la "Orgonomía”, del modelo sistémico y de la "ecología
global”.
También
estamos profundizando en la organización de una sistemática para abordar los
trastornos psicopatológicos infantiles que no puedan resolverse con un abordaje
preventivo familiar y escolar. En el área propia de la investigación orgonómica
seguimos investigando el test hemático de W. Reich para detectar y prevenir
enfermedades degenerativas, entre otras cosas.
Por
cierto que el próximo año nuestra escuela coordina un Simposium Internacional
para conmemorar el 50 aniversario de la muerte de W. Reich, y que organizan la
International Federation Orgonomic Colleges (IFOC). Será en Valencia (España)
del 1 al 4 de Noviembre, y la inscripción va a ser muy asequible para todos/as.
Xavier
Serrano es Psicólogo clínico. Psicoterapeuta Caracteroanalítico especializado
en Sistemas Humanos y Sexología (Orgonterapeuta). Trainer de Vegetoterapia
Caracteroanalítica. Cofundador (1985), Responsable Didáctico y Director de la
Escuela Española de Terapia Reichiana (ES.TE.R).
Ejerce
su actividad profesional interdisciplinaria en equipos de salud y desarrollo,
dentro de la praxis que define como “Ecología de los sistemas humanos”:
asistencia preventiva, clínica y en situaciones de crisis de forma individual,
en pareja y familia. Consultor Institucional.
Xavier Serrano Hortelano
Psicólogo
especialista en Psicología Clínica. Psicoterapeuta Caracteroanalítico.
Orgonterapeuta especializado en Sistemas Humanos y en Sexología. Trainer y
Director de la Escuela Española de Terapia Reichiana (ES.TE.R).
Supervisor de Vegetoterapia caracteroanalitica. Didacta en varias escuelas
especializadas de Europa y Latinoamérica. Autor de varios libros
especializados.
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DE DICIEMBRE DE 2006
http://www.elpsitio.com.ar/Noticias/NoticiaMuestra.asp?Id=1562
12/10/2008
Sintetizaré
en tres puntos las aportaciones básicas de Reich a la Sexología y en otros
tres puntos lo que desde la perspectiva post-reichiana hemos aportado sirviéndonos
de los principios y aplicaciones de otros modelos.
Desde
mi punto de vista Reich aporta tres aspectos fundamentales a la Sexología:
·
1.-Es uno de los pocos sexólogos que se atreve a afirmar que la
sexualidad es un instinto. Esta afirmación es de suma importancia porque
significa que la sexualidad es vital, es la manifestación de la energía
vital, existiendo sexualidad desde el principio de la vida. También es cierto
que la sexualidad es el instinto más móvil, con mayor capacidad de
transformación y diversificación. No hay que olvidar que sexualidad es también
la compulsividad del amo-a de casa de limpiar hasta el último rincón de la
casa, se trataría de una canalización de la energía sexual de forma
sublimatoria en este caso compulsiva, es sexualidad las sensaciones
transcendentales, místicas, transpersonales que se pueden vivir en un estado
de conciencia determinado, ya que en ese caso se están desarrollando dinámicas
expansivas pero utilizando otras vías neurofisiológicas.
La
sexualidad, por lo tanto, implica la capacidad de desarrollar dinámicas
expansivas y -siguiendo a Freud- tendría que ver con la líbido o energía
vital que Reich denominó Orgón. Reich afirmaba que si bien nacíamos con
sexualidad, lo hacemos con el instinto, la cultura y la sociedad en la que se
nace transforma ese instituto en pulsiones y, por lo tanto, la conducta sexual
específica de cada sociedad va a estar mediatizada por el sistema social en
el que esa persona se desarrolla y por los ecosistemas que la rodean, teniendo
en cuenta que el primer ecosistema es el útero materno, el segundo la madre,
la familia, la educación y escuela. Desde la teoría de sistemas la
interrelación de todos estos crea un condicionante fundamental en el
subsistema naciente, en el Organismo Intrauterino (O.I.) y futuro recién
nacido, condicionándolo ya, desde una perspectiva energética, pues la madre
posee un campo energético concreto a la par que la familia tiene un
condicionante cultural específico. Toda esa vinculación entre el campo energético
concreto o lo que es lo mismo la base biológica y la influencia de la cultura
en el psiquismo determina un carácter y una coraza (Reich), lo que significa
que de la misma manera que el individuo tiene la posibilidad de desarrollar
una homeostasis fisiológica tiene la capacidad de desarrollar una homeostasis
psicosocial (adaptación del yo biológico a la realidad circundante). Dicha
adaptación no siempre se produce acompañada de las necesidades del instinto.
Siguiendo a Reich, afirmamos que el animal humano es aquel que ha perdido su
funcionalidad vital, perdiendo asimismo la capacidad de regirse por el
instinto, no hemos sabido acoplar la dinámica instintiva con la dinámica
social y por lo tanto cortical o racional, a partir de lo cual necesitamos de
unos mecanismos de defensa psíquicos y neuromusculares que componen la
coraza. Por lo tanto la necesidad de adaptación crea una estructura
neuromuscular que tiene una serie de funciones, entre ellas la evitación de
la angustia, es decir, la evitación de la sensación de la frustración desde
la vida intrauterina y también facilita la creación de una reducción de la
percepción en general y por lo tanto una disminución de la capacidad de
sentir el mundo y la vida. Tal límite en la capacidad perceptiva que va
acompañado siempre de una distonía neurovegetativa ocasiona unas
limitaciones en nuestra capacidad de placer, de sentirlo y vivirlo. La
capacidad de expansión se encuentra reducida porque el yo se haya refugiado,
“protegido” por la coraza del yo, es decir, por el carácter. Nuestra
conducta reflejada el carácter es adaptativa pero a la vez limitadora de
nuestra potencialidad con un substrato neurofisiológico y neuromuscular todo
ello alcanza a constreñir la capacidad de abandono, la capacidad orgástica
diferenciando como ya lo hacía Reich orgasmo de acmé. Lo que normalmente
entendemos por orgasmo es el acmé, como descarga de un cúmulo de tensión.
Siendo coherentes con el planteamiento anterior evidentemente habrá una
limitación en la capacidad de abandono, de expansión, lo que se traduce a
niveles neurofisiológicos en una posición de parasimpaticotonía y de
aumento del nivel energético; el organismo no puede porque está limitado es
ese desarrollo y por lo tanto habrá una limitación a su vez en la regulación
energética. Reich va a interesarse en la regulación de la economía sexual
que llevamos a cabo los seres humanos, observando que por dicha limitación en
la capacidad de abandono o experiencia orgástica -la cual llegó a ser
denominada experiencia transpersonal por el propio Reich, pudiendo llegar a
conseguirse en esos determinados momentos de brecha de la coraza en los que
rompemos nuestro límites entrando en un estado alterado de conciencia-
disponemos de una economía sexual perturbada. Esta es la teoría general
sobre la que se asienta toda una dinámica de alteración psicopatológica y
neurovegetativa.
·
2.- Reich planteó la necesidad del asentamiento de unas bases
preventivas desde el momento en el que su discurso sexual es un discurso
social en cuanto que la sexualidad está vinculada la tipo de sociedad en el
que vivimos por el condicionante del ecosistema en el desarrollo de la
persona, el conocimiento de los mecanismos sociales y el intentar que sean lo
más abiertos y funcionales posibles para que el desarrollo del instinto sea
el adecuado supone uno de los objetivos de todo terapeuta sexual, y de toa
persona que tenga una responsabilidad social y una necesidad en aumentar la
capacidad de la vida humana. De ahí que hayamos de tener en cuenta la
necesidad de reivindicar un cambio social, que incluya las leyes educacionales
sin olvidar la estructura familiar concreta que reproduce en la atmósfera
cotidiana un discurso que la mayor parte de las veces presenta componentes
disfuncionales para el desarrollo del instinto sexual.
·
3.-Por otro lado Reich aportó una sistemática clínica que permite a
nivel individual desarrollar o permitir de alguna manera este límite de la
coraza de una forma estructurada a partir de la Vegetoterapia Caracteroanalítica
lo que supuso desde mi punto de vista el paso de continuación y superación
del psicoanálisis, en cuanto que se introdujo como variable de estudio el
trabajo con el cuerpo, con el Sistema Nervioso Vegetativo para facilitar como
objetivo lo que él denominaba la “consecución de la capacidad orgástica”
y por ello todo trabajo reichiano desde el punto de vista terapéutico supone
un trabajo sexológico aunque nonos definamos como sexólogos. La sexualidad
desde nuestra perspectiva supone trabajar con la vida y con la recuperación
de lo vivo, de ahí que el término orgón-terapeuta tenga mucho más sentido
para Reich y para nosotros en cuanto que supone la recuperación de la energía
vital y no es ni más ni menos éste el significado de los términos
orgonterapia, orgonterapeuta que han sido desprestigiados por muchos autores.
El
objetivo de ésta terapéutica, por tanto es la recuperación de la capacidad
orgástica y del carácter genital que hace referencia a lo que Freud recogió
con el concepto de carácter maduro, a pesar de la multitud de malas
interpretaciones de dicho concepto reichiano.
La
sexualidad siguiendo a Reich será al vinculación entre el instinto, la emoción
y la capacidad de contacto con el otro a través de la dinámica cortical. Es
decir, la vinculación entre los tres cerebros: el reptiliano, el límbico, y
el cortical. La posibilidad de recuperar el carácter flexible y el carácter
genital pasa ser un objetivo y por la misma razón aproximarnos a una dinámica
de salud en la que pueda existir una capacidad de autorregulación energética.
Asimismo
siguiendo con las aportaciones, a nivel post-reichiano se han desarrollado
variadas aportaciones a la sexología clínica. Se ha desarrollado una sistemática
de trabajo dentro de la prevención al interior de la Escuela que F. Navarro
en colaboración con O. Raknes organizó en los años 70 y dentro de sus seno
se ha investigado a nivel preventivo clínico, a nivel de investigación orgonómica
desarrollándose una sistemática preventiva desde la vida intrauterina, que
con el trabajo de seguimientos de niños observando y contrastando
comparaciones de niños desarrollados en condiciones familiares normales y niños
que se han desarrollado en ambientes familiares donde se ha llevado a cabo un
embarazo específico entrando el padre a formar parte de ello, ha existido un
nacimiento sin violencia, lactancia prolongada y ambiente familiar tolerante a
nivel sexual observándose toda una serie de cambios muy importantes en la
psicología evolutiva que nos permiten hablar de dinámicas preventivas que
aproximan a la persona a ese desarrollo del instinto y por lo tanto de la
capacidad de mantener su nivel de salud y su potencialidad como animal humano.
Es lo que denominamos “ecologia de sistemas humanos”
También
hemos profundizado en el Diagnóstico Psicopatológico -Diagnostico
Estructural que nos permite desde el conocimiento de las diferentes
estructuras de carácter acercarnos a comprender de una forma funcional la lógica
de la conducta sexual de cada uno. Se parte de la ley básica de que no
vivimos la sexualidad que queremos, sino que desarrollamos aquella conducta
sexual que podemos, que nuestra coraza nos permite aunque pensaremos por la
capacidad homeostática que caracteriza a la coraza que lo que hacemos es lo
queremos para no desequilibrar nuestra neurosis caracterial, esta estrategia
supone un aclara trampa ya que la mayor parte de la veces nuestra
potencialidad para el placer, nuestra capacidad de desarrollo sexual va mucho
más allá de lo que cotidianamente hacemos, constituye un mito y por lo tanto
una falacia el hablar de una sexología científica vinculada a la descripción
de la norma estadística ya que dicha estadísticas se encuentra mediatizada
por la coraza y por el sistema social y no se refiere a lo que podría ser la
sexología humana sino de lo que se observa en determinados grupos sociales en
los que se lleva a cabo el análisis estadístico. Este modo de proceder
facilita la creación de condicionantes psicológicos perturbantes cuando se
afirma, por ejemplo, que la mujer tiene una sexualidad fundamentalmente
clitoridiana, no teniendo la vagina ningún papel en la dinámica de placer.
La mujer que vive el placer con el coito y con la vagina se la tacha de neurótica,
perturbada o enferma que no ha descubierto la sexualidad... No hemos de sesgar
apuntando a un solo modelo de tendencia porque la potencialidad está por
desarrollar, no tenemos la posibilidad de llegar al máximo de nuestra
posibilidad, lo que supondría disfrutar con el cuerpo y alma. En en momento
del abrazo genital es cuando se pierden las fronteras entre los géneros
siendo el momento energético por antonomasia.
El
diagnóstico se aplica en psicopatología y también se puede aplicar en el
campo de la sexología para comprender epistemológicamente a la persona y
ampliar su foco de placer.
Por
último dentro del campo clínico, se ha podido sistematizar mejor el trabajo
de la Vegetoterapia Caracteroanalítica de Reich tanto en el marco del trabajo
profundo desarrollando la vegetoterapia aplicada las estructuras como una
aportación post-reichiana de trabajo focal y breve con aquellas personas que
no tienen capacidad de trabajar a nivel profundo por cuestiones coyunturales.
Se trata de un trabajo específico que he desarrollado dentro de la Escuela
Española de Terapia Reichiana que he definido como Psicoterapia Breve
Caracteroanalítica y que aplicada a loa trastornos y disfunciones sexuales
permite en un tiempo de 5-6 meses a 1 sesión semanal realizar un trabajo, que
si bien no cumple los objetivos de la vegetoterapia, sí permite reducir la
dinámica caracterial, disminuyendo los límites de la coraza, recuperando la
lógica que cada persona tiene con respecto a la funcionalidad perdida y por
lo tanto ampliar su capacidad de placer teniendo en cuenta, en última
instancia que el síntoma sexual va a tener múltiples lecturas ya que, por
ejemplo, una impotencia puede tener una funcionalidad y una lógica muy
distinta en una Estructura de Carácter Neurótica o al interior de un
Estructura Borderline; un problema de vaginismo o una dispareunia puede ser
reactivo por una fuerte rabia hacia la figura del hombre que está siendo
utilizada de manera sadomasoquista para impedir el placer del hombre por dicho
mecanismo inconsciente, pudiendo resolverse con facilidad. O puede tratarse de
un mecanismo anclado en un miedo mucho más primitivo en el cual se identifica
la vagina con el pecho y se vive una situación de consecución, viéndose
plasmado el trastorno oral primitivo en una dinámica genitalizada. Por lo
tanto el abordaje no va a ser el mismo al igual que la forma de trabajar
teniendo en cuenta la lógica causal instintiva del síntoma.
PSICOTERAPIA
CARACTEROANALÍTICA
Por
Xavier Serrano Hortelano
29
DE OCTUBRE Y 5 DE NOVIEMBRE DE 2006
http://www. elpsitio.com.ar/Noticias/NoticiaMuestra.asp?Id=1525 y http://www.elpsitio.com.ar/Noticias/NoticiaMuestra.asp?Id=1533
12/10/2008
Tomando
como referencia la Teoría de Th. Millon y sus coincidencias con la Teoría
psicodinámica y caracterológica, el autor expone la visión psicosocial y ecológica
que se tiene desde el modelo post-reichiano del sufrimiento emocional y de los
llamados “trastornos de personalidad”
El
3 de Noviembre de 1957 falleció Wilhelm Reich, psiquiatra, experto en sexología.
Destacó por sus aportaciones técnicas al psicoanálisis, siendo miembro
didacta en el Instituto de Berlín. En referencia al aniversario del
fallecimiento de W. Reich, El PSITIO publica en dos capítulos el trabajo que
Xavier Serrano escribiera con relación a los trastornos de personalidad.
Th.
Millon en su libro “Trastornos de la personalidad. Más allá del DSM-IV”,
deja claro desde sus primeras páginas que en la actualidad la presencia de este
concepto en la nosología psicopatólogica es palpable y modifica la perspectiva
clínica “En efecto, el formato multiaxial revisado requiere que el
conjunto de los síntomas no se evalúe como una entidad clínica separada del
contexto más amplio del paciente, que incluye el estilo de relacionarse,
comportarse, pensar, sentir y afrontar las dificultades, es decir su
personalidad.” (Millon, 1996). Y también deja claro que los trastornos de
personalidad no son enfermedades, que son sistemas estructurales, dinámicos,
sin posibilidad de “división estricta entre normalidad y patología” (idem),
que pueden ser evaluados pero no diagnosticados de una forma definitiva y, por
último que “los trastornos de personalidad requieren modalidades de
intervención combinadas y diseñadas estratégicamente”(idem)
Partiendo,
entre otras, de estas referencias, propone una clasificación que me parece muy
original y valiosa en cuantoes un intento global de modular variables distintas.
Así diferenciará: “personalidades con dificultades para el
placer(esquizoides, evitación y depresivos); personalidades con problemas
interpersonales(dependientes; histriónicos; narcisistas y antosociales); con
conflictos intrapsíquicos(sádicos, compulsivos, negativistas y masoquistas) y,
por último, aquellos trastornos con déficits estructurales (esquizotípicos, límites,
paranoides y descompensados”(idem)
Pues
bien, junto a la rigurosa elaboración del texto citado, lo que me resulta
sumamente revelador, y gratificante, es que este autor vanguardista y de
referencia académica en su especialidad se base en aspectos teóricos y
epistemológicos ya descritos en la literatura psicodinámica que van desde el
propio S. Freud (1917), pasando por su discípulo W. Reich (1934) hasta llegar a
autores contemporáneos como los psicoanalistas, J. Bergeret(1974) y O. Kernberg(1975),
o los postreichianos, F. Navarro(1989) y X. Serrano(1990). De hecho algunos de
estos autores son citados continuamente por Millon en los distintos apartados de
su obra. Autores, por otra parte, muy poco citados y consultados en nuestras
universidades de psicología o en los masters de psicopatología.
Con
este punto de partida voy a aprovechar estas líneas para, de forma sintetizada,
aproximar sucintamente al lect@r al enfoque que tenemos los profesionales
postreichianos, es decir, aquellos que nos identificamos con el modelo clínico
desarrollado hace ya más de sesenta años por W. Reich desde el psicoanálisis
y que definió como Vegetoterapia caracteroanalítica (posteriormente
orgonterapia), reforzado y enriquecido por las aportaciones de otros
profesionales que hemos seguido trabajando en esta dirección como O. Raknes y
F. Navarro impulsores de la “Scuola Europea di orgonoterapia”, cuna del
colectivo que dirijo, la “Escuela española de terapia Reichiana”(Es. Te.
R). Actualmente definimos nuestra praxis clínica “psicoterapia caracteroanalítica”
porque hemos ido aplicando su teoría a otros campos más específicos (como a
la psicoterapia breve o focal, Serrano, 1992) lo que exigía una definición más
genérica.
W.
Reich, definió carácter como “la coraza del yo” (Reich, 1925). Con estos términos
hacía referencia al hecho clínico que él fue observando en su “diván
psicoanalítico” de que la mayor o menor violencia familiar sufrida en nuestra
infancia dentro de los sistemas familiar y educativo, así con el nivel de
estres patógeno (distrés) al que nos hemos visto sometidos en todo nuestro
proceso de maduración psicoafectiva desde la vida intrauterina hasta la
adolescencia obliga a nuestro ser, no solo a labrar un espacio psíquico donde
van a refugiarse todas esas experiencias lejos de nuestra consciencia, y al que
Freud llamara inconsciente, sino también a desarrollar un sistema defensivo
estructural conductual y somático o neuromuscular, que permite y facilita la
adaptación a las exigencias de los ecosistemas humanos de una forma soportable.
Esta
evitación del sufrimiento, proceso ya definido por Cannon a nivel fisiológico
como homeostasis, es algo palpable y concreto, pues se evidencia en nuestra
conducta, es decir en nuestro carácter, que coincide con la definición de
“personalidad” de Millon, antes citada, y en las tensiones crónicas de
nuestros cuerpos, la disfunción respiratoria y la distonía neurovegetativa
(cefaleas, astenia, estreñimiento, taquicardias...) que existe, en mayor o
menor medida en tod@s nosotr@s. De ahí que W. Reich planteara que la normalidad
ya implicaba neurosis en este sistema social, y diferenciara “neurosis
caracterial” (con sus actitudes conductuales masoquistas, compulsivas, fálico-narcisistas
o histéricas, cronificadas y egosintónicas) del resto de psicopatologías que
suponían un acrecentamiento del nivel de sufrimiento con una sintomatología
aguda y evidente consecuencia de que la coraza dejaba de ser funcional en esa
persona y en ese tiempo. Sintomatología señalada y elaborada en manuales como
el DSM-IV.
La
originalidad de este modelo clínico se basa en la constatación de nuestra
dificultad para vivir el placer y para vivir con placer, así como en las
actitudes que tod@s, en mayor o menor medida, hemos ido adoptando ante la
represión y exigencias distresanes del exterior, y que se reflejan en la
clasificación que Millon realiza en su libro, a saber, conductas evitativas, sádicas,
compulsivas, de dependencia, de disociación, paranoides, histriónicas,
depresivas y narcisistas
El
sufrimiento psíquico, emocional, pasa a tener, por tanto, una etiología
claramente social, y por tanto se puede prevenir con cambios en los ecosistemas
sociales, humanos. Sufrimiento, esa insatisfacción, que, repito, en mayor o
menor medida, tod@s tenemos y sentimos, y que en algunos casos, o en
determinados momentos, se acrecientan de tal modo que pasan a ser evidentes por
la “estridencia” de sus síntomas que “irritan” la convivencia
cotidiana. Pero que, en realidad, son momentos de crisis que nos alertan del
peligro de un naufragio total, y, por tanto deberían escucharse porque nos en
esos momentos se están haciendo oír aquellas zonas que suelen estar mudas pero
que condicionan dramáticamente nuestra realidad cotidiana.
Esta
visión obliga al profesional de la salud a convertirse, si siente su oficio, en
agente social, en cuanto evidencia en su “diván reichiano”, que ese
sufrimiento se podría reducir, que la potencialidad yoica de cada persona se
podría agrandar, y por tanto, se podría recuperar, al menos parcialmente,
nuestro “paraíso perdido”, modificando dinámicas interrelacionales durante
la infancia, la adolescencia, incluso en nuestra realidad como adultos. Porque
detrás de nuestra coraza se encuentra nuestra personalidad potencial por
desarrollarse. Pues lo que pensamos que es nuestra personalidad no es más que
la interiorización de la realidad marcada por la coraza, fenómeno muy bien
descrito por Platón en su metáfora de “la caverna”.
Por
ello desde la psicoterapia caracteroanalítica, la enfermedad psíquica, el
sufrimiento emocional y los consiguientes “trastornos de personalidad”,
tienen una etiología fundamentalmente social y se articula durante el proceso
de maduración y de integración de funciones de nuestra específica estructura
humana. Por tanto el sistema familiar, como ecosistema principal durante ese período,
-en cuanto que dependemos de él para sobrevivir-, se convierte en el principal
modulador de la enfermedad o de la salud. Si bien sabemos que el sistema social
condiciona enormemente las condiciones de vida del sistema familiar hasta el
punto de que es su ecosistema. Por tanto para entender la enfermedad tendremos
que acercamos a comprender la lógicas de los sistemas humanos y de su
interrelación con los ecosistemas vitales. Es así como la teoría Reichiana se
sitúa dentro del Nuevo paradigma o "Ecología global "como lo define
F. Capra (1996), porque el conocimiento que adquirimos en el diván nos sirve
para prevenir la futura patología interviniendo sobre nuestros ecosistemas.
Esta es nuestra labor preventiva y un signo de nuestra identidad. Siguiendo a
Reich "ayudar a recuperar nuestra identidad como animal y como ser
humano", recuperar el instinto, recuperar el conocimiento de lo vivo y
desarrollar ecosistemas y sistemas humanos que faciliten ese proceso. El proceso
de ontogénesis pasa a ser, por tanto, un elemento fundamental tanto en la
prevención como en la clínica, su punto vincular. Porque en nuestra sistemática
clínica con la vegetoterapia caracteroanalítica-orgonterapia (Navarro, 1983,
a, 1989, b) muchos de los movimientos neuromusculares ("acting") que
la persona realiza en el diván son reproducciones de movimientos musculares
espontáneos, "señales" de maduración y de integración funcional
psicosomática durante ciertos períodos básicos de nuestra vida infantil. Es
por ello que a través del acting podemos acceder a recuerdos y experiencias
vividas en ese tiempo.
Desde
la experiencia clínica podemos comprender los tipos de relación patologizante
que se establecen en el sistema familiar y que facilitan el desarrollo de una
estructura con una autopoiesis constrictiva (utilizando un término de H.
Maturana dentro de nuestra concepción orgonómica) y, por tanto degenerativa, a
través de la sustitución o bloqueo de las respuestas básicas instintivas
durante el embarazo y el parto que ocasionará disfunciones neurohormonales y
partos clínicos y traumáticos; durante las fases sexuales facilitando la
instauración de la ambivalencia oral y, o, la fijación triangular edípica; y
durante la adolescencia, impidiendo la posibilidad de desarrollar una estructura
humana con una autopoiesis expansiva y en constante crecimiento, evolución y
satisfacción, que Reich describió como Carácter maduro, o “genital”
(siguiendo la terminología freudiana de fases sexuales, no utilizándose en el
sentido literal de la palabra). En este sentido es importante puntualizar que un
parto clínico con fórceps o ventosa es traumático pero lo que realmente
provoca una fuerte tensión ocular y diafragmático es la pérdida de contacto
que se puede producir entre la madre y el bebe, antes, durante y después del
parto, siempre que no se compense con una actitud maternal del padre.. Eso es lo
que lleva a que el feto se sienta arrastrado, perdido y sólo en el vacío
"cósmico", roto el cordón con la nave nutricia. Sabemos que,
etiopatológicamente hablando, más que una situación traumática o
disfuncional, lo que influye es el contenido que va asociado a dicha acción, la
impronta emocional, energética, y por tanto el factor relacional. Y esto ocurre
a lo largo de todo el proceso de ontogénesis (maduración psicoafectiva).
Durante el embarazo, el parto, la lactancia (a través de la fase oral) donde lo
esencial y realmente importante no es sólo que exista lactancia materna sino
que se establezca una relación amorosa dentro del sistema familiar no solo
entre la madre y el bebé, sino también con el resto del sistema familiar,
especialmente con la figura del padre, porque sino hay un tercero el riesgo de
fijación del bebé y de desplazamientos de afectos perversos de la madre hacia
el bebe es muy grande.
Detrás
de toda disfunción ha habido siempre un problema relacional y por tanto del
sistema, que no se ha podido compensar. Una de las consecuencias clínicas de
esta realidad es que para cubrir los objetivos terapéuticos tiene que existir
un espacio clínico donde se va gestando una relación terapéutica que facilita
el proceso psicoterapéutico. Es esto, por tanto, la base que fundamenta la
importancia del encuadre o "setting"
Vemos
pues que, según las particularidades de ese proceso de ontogénesis
constrictivo, cada individuo desarrollará dinámicas estructurales diferentes,
alejadas de la dinámica funcional de la personalidad madura. Entendiendo por
Estructura, "la corporeización de un patrón de organización" (Prigogine)
siguiendo el concepto de W. Reich de "estructura organísmica".
Desde
nuestra experiencia (Serrano, 1990b) observamos tres tipos de estructura con
características no sólo psíquicas (como describe la escuela analítica
francesa de Bergeret) sino también somáticas, emocionales, perceptivas y
existenciales: La estructura de carácter neurótica (fundamentalmente
condicionados por la dinámica triangular edípica patógena y con una coraza
organizada); Estructura Borderline o fronteriza (fundamentalmente condicionada
por la dinámica oral ambivalente patógena, con un núcleo depresivo o
depresivo-sicótico y con una cobertura caracterial cuya función es mantener
una "normalidad" social evitando la explosión con ese núcleo patógeno
pudiendo desarrollar una mínima coraza organizada) y la Estructura psicótica
(fundamentalmente condicionada por una dinámica oral primitiva patógena que
provoca una ausencia de contacto y una incapacidad de relación con el otro
limitando casi totalmente la formación de una coraza organizada, desarrollando
para sobrevivir una caracterialidad mimética).
Por sus particularidades globales y esenciales estas tres estructuras están separadas por férreas fronteras marcadas por la propia particularidad. La batería de pruebas que permitiría diferenciarlas constituye lo que definí como diagnóstico Inicial diferencial Estructural, D. I. D. E (Serrano, 1990). sobre el cual considero que es un diagnóstico epistemológico porque pretende conocer la realidad esencial de la persona, su desequilibrio emocional, neourovegetativo, energético, vital. Y a partir de ahí cualquier aspecto de su conducta y de su patología. Pero no tiene sólo presente la sintomatología psicopatológica, y por tanto no parcializa ni cosifica la realidad de la persona.
Para
el desarrollo del D.I.D.E. utilizamos los siguientes referentes:
a)
La predisposición constitucional.
b)
El metabolismo orgonótico (Bioenergía).
c)
Relaciones objetales y rasgos de carácter.
d)
Bloqueos y tensiones musculares.
e)
Funcionamiento neurovegetativo y somático.
f)
Realidad actual, familiar, laboral, afectivo-sexual, situación clínica,
motivaciones...
El
diagnóstico de cada estructura exige coherentemente un tipo de encuadre (setting)
y un tratamiento determinado. En ocasiones nos encontramos (sobre todo en
centros públicos u hospitales) con la necesidad de realizar una atención en
crisis, siendo el único encuadre donde la praxis clínica se realiza sin tiempo
para el diagnóstico. En este encuadre trabajamos siguiendo los principios de
los "primeros auxilios emocionales" de Eva Reich (1983), de M.
Herskowitz (1968), y de aportaciones propias, teniendo presente sobre todo la
hipertensión ocular y la pérdida de contacto, la hipertensión cervical y los
espasmos diafragmáticos. En este encuadre nuestra forma de estar es activa con
un campo energético abierto y por tanto en un estado de fuerte empatía
manifiesta. Y en muchas ocasiones implica un contacto corporal, un masaje
respiratorio y diafragmático, o, y, una actitud provocativa y en muchos casos
paradójicamente "enloquecida" que permita la mirada del paciente para
sentir nuestra empatía.
También
vemos la necesidad de llevar un tratamiento específico con las personas con una
estructura psicótica introduciendo al sistema familiar en el proceso, el psicofármaco
en situaciones de crisis y la comunidad terapéutica también puntualmente. En
este caso vemos como la importancia del diagnóstico se refleja no sólo en el
pronóstico o en la indicación del tratamiento sino también para tener claro
el tipo de encuadre.
Por
ejemplo, sabemos - después de años de trabajar en clínica profunda-, que el
nivel de personas que dejan la terapia al poco de comenzarla por resistencias
analíticas (fugas terapéuticas) es mucho mayor en la estructura borderline, en
particular en aquellas con cobertura compulsivo-masoquita o fálico-compulsiva.
Para prevenir esto llegamos a la conclusión de que el número de sesiones debía
de ser mayor que en el resto de estructuras y era muy adecuado hacer un trabajo
previo con un encuadre focal o breve que potenciara su nivel de " insight"
y de analizabilidad.
Asimismo
nos fuimos encontrando con personas que son atendidas en centros públicos o que
asisten a nuestros centros privados pero no tienen poder adquisitivo, que no
pueden someterse a un tratamiento profundo como el de la vegetoterapia.
Para
intentar dar respuesta a ambas situaciones, con algunos colegas fuimos
introduciendo variables propias de la clínica postreichiana (Entre otros, el análisis
del carácter, la vinculación entre hipertensión muscular y reacción patógena
aguda, y la realización de "actings " o movimientos neuromusculares
de tipo "ontogénico") dentro de la tradición clínica analítica de
la terapia breve (Mahler, Balint, Braier...) llegando a desarrollar una sistemática
que definí como "Psicoterapia breve caracteroanalítica"(P. B. C)
(Serrano, 1992). Donde el objetivo es facilitar la conciencia emocional de
aquellos rasgos de carácter que están ocasionando una disfunción patógena y,
por tanto una sintomatología. Esa toma de conciencia permite gestionar de una
forma más funcional y consciente sus recursos y su realidad. Y al mismo tiempo
se reducen los focos de hipertensión y se libera superficialmente la respiración,
aumentando la receptividad y la sensibilidad. Son objetivos limitados que
intentan reducir el sufrimiento y anular la sintomatología utilizando la crisis
como una herramienta terapéutica aliada del "insight". Pero al ser
objetivos limitado tanto el encuadre como la técnica tienen que ser coherente y
por eso distintos al de la terapia profunda, para evitar la ruptura de las
defensas esenciales, la regresión y la neurosis de transferencia porque no
tenemos tiempo para abordar todo ello, objetivos que sí podemos cumplir con un
encuadre profundo, siguiendo nuestra tradición clínica.
Para
ello el terapeuta tendrá una posición analítica pero más directiva, evitando
la inducción y trabajando mucho con los señalamientos, los contrastes, la
libre asociación, y combinando el tiempo de la sesión entre la posición
frontal sentados y el diván para la realización de actings con un tiempo
reducido respecto a la terapia profunda que combinaremos con otras técnicas
corporales estando el paciente tumbado pero vestido. Las sesiones serán
semanales y la duración estará prefijada con una media de veinte sesiones. Las
sesiones individuales se pueden combinar con dos sesiones de grupo al mes de dos
horas cada sesión (o de una sesión de tres horas, en función de las
circunstancias específicas de cada grupo), pero siempre comenzando en la
tercera fase del tratamiento, a partir del tercer mes. Es interesante recordar
que tanto Reich en su obra "psicología de masas del fascismo", como
O. Raknes (1950) se plantearon ya esta opción terapéutica, aunque no
profundizaron en ello.
Podemos
afirmar, que, excepto en las circunstancias antes descritas, el encuadre o
"setting" de nuestra praxis sigue la tradición de la psicoterapia
europea, y por tanto toma como referencia el psicoanálisis. De hecho Reich se
sentía en todo momento dentro de ese movimiento (ver libro: Reich habla de
Freud, 1970). Por ello es un encuadre analítico. Nos identificamos parcialmente
con el psicoanalista Etchegoyen (1986) cuando recuerda que el setting es "ante
todo una actitud mental del analista y que alberga un contenido, el proceso.
Este contenido consiste en la singular relación entre analista y analizado y se
compone de tres elementos: transferencia, contratransferencia y alianza terapéutica.
Para que el proceso se desarrolle debe existir un marco lo más estable posible,
el encuadre".
En
nuestra experiencia, esa actitud, no sólo es mental, sino también emocional y
por tanto energética, analógica, y es el elemento básico del "diván
reichiano". El encuadre, -sin el cual no hay proceso, y por tanto no se
cubren los objetivos clínicos-, se configura a partir de una sistemática que
vehiculiza una serie de técnicas, pero para que sean funcionales deben estar
moduladas por la posición y la forma de estar del terapeuta. Estando junto al
paciente, respetando su ritmo, sin inducciones ni consejos, sin formulaciones ni
recetas sobre aspectos actuales de su vida. Con esta actitud la persona se
siente acompañada, pero al mismo tiempo se facilita que pueda desplazar afectos
que desarrolló con objetos afectivos históricosa través de lo cual se va
estableciendo la transferencia.
En
resumen, existirá una suficiente neutralidad, sin que por ello se pierda la atmósfera
empática. En términos de Matte blanco diríamos que el terapeuta debe saber
colocarse en los dos planos de un encuadre analítico: el simétrico y el asimétrico.
Las
sesiones individuales se realizan con el paciente tumbado con el cuerpo visto y
el terapeuta junto a él pero sin invadir su espacio. El número de sesiones y
la perioricidad se determina en función de la estructura pero suele estar entre
un mínimo de una sesión semanal de 50 minutos o una sesión cada quince días
de una hora y media (sesión doble) y un máximo de dos sesiones dobles a la
semana. No hay tiempo establecido (a diferencia del encuadre de la P. B. C.)
para terminar el proceso el cual se producirá, como cualquier otra situación
del encuadre, a partir de un acuerdo entre el paciente y el terapeuta.
Una
vez establecido el contrato terapéutico, en el caso de un encuadre profundo,
comienza la vegetoterapia caracteroanalítica (orgonterapia): "Cuando en
1935 se descubrió el reflejo del orgasmo, el acento del trabajo caracteroanalítico
se desplazó hacia el domino somático. El término representó el hecho de que
ahora mi técnica terapéutica influía sobre la neurosis caracteriológica en
el dominio fisiológico. Hablamos de , indicando con ello el trabajo simultáneo
sobre el aparato psíquico y sobre el somático (sistema neurovegetativo).
Esta
praxis clínica está modulada fundamentalmente por la relación terapéutica
que se desarrolla teniendo muy presente la estructura del paciente. La dinámica
transferencial va acompañada de la activación de recuerdos y de emociones
vinculadas de forma particular al objeto transferencial y al segmento de la
coraza que estamos trabajando. Siguiendo la tradición reichiana (Reich, 1945)
el proceso se realiza de forma cefalocaudal, del primer al séptimo segmento,
porque es la forma en que se han ido estableciendo los bloqueos y las tensiones,
las defensas frente al distress producido en su proceso de ontogénesis, como ya
hemos visto anteriormente. Este abordaje de lo muscular se desarrolla
fundamentalmente a través de la ejecución, por parte del paciente de ciertos
actings neuromusculares que han sido señales moduladoras del proceso evolutivo
infantil, durante un cierto tiempo y durante un cierto número de sesiones. El
tiempo de ejecución de cada acting es de unos 20 minutos. Durante ese tiempo la
persona está centrada en la acción muscular y, en su respiración, observando
las cosas que pasan por su mente en una posición de atención flotante. Si
aparecen sensaciones o imágenes el paciente estará atento para compartirlo
verbalmente luego con el terapeuta comunicando aquello que recuerde. Asimismo si
aparece alguna emoción se abandonará a vivirla conscientemente. El terapeuta
mientras tanto está a su lado, acompañando esa acción, pero sin intervenir,
solo empatizando con lo puede sentir el paciente y observando sus reacciones
involuntarias neurovegetativas, que forman parte del lenguaje corporal que el
terapeuta debe entender. Y en el momento apropiado contrastar, señalar o
analizar, dentro del proceso de elaboración analítica.
Estos
actings se desarrollan de forma secuencial siguiendo la metodología de F.
Navarro (1990) aplicándola en función de las estructuras (Serrano, 1994)) Para
tener una referencia práctica, describiré algunos de los actings que se
realizan con el primer segmento : mirar un punto en el techo con la boca abierta
(focalizacion objetal: señal relacional primitiva); mirar un punto en el techo
y después la punta de la nariz (diferencia objetal primitiva descrita por R.
Spitz); mirar a derecha e izquierda (entrada del tercero, emergencia de lo
esquizoparanoide) o mirar en forma circular (relación grupal, entrada del
sistema familiar, realidad social y movimiento que solo pueden hacer los mamíferos
humanos). Existen actings para abordar los siete segmentos de la coraza muscular
descritos por W. Reich que se van dinamizando, buscando la recuperación de la
motilidad vegetativa y la funcionalidad neuromuscular. No hay muchos actings
pero los que empleamos han sido experimentados y baremada su funcionalidad
suficientemente. Por otra parte lo importante no es la cantidad de movimientos
sino la repetición y el análisis de la forma de realizar ese movimiento que en
cada persona será diferente. Formando todo esto parte del análisis del carácter,
entendiendo por carácter la estructuración defensiva psico-somática, que se
va a reflejar tanto en la conducta con su base psíquica como en la respuesta
muscular con su base somática. De esta manera, no inducimos ni provocamos
emociones, ni regresiones, sino que facilitamos una progresiva conciencia
corporal a través de la cual el sujeto siente la diferencia entre el yo y carácter,
la relación entre la historia y su conducta actual, sus límites y sus
potencialidades y va sabiendo gestionar su realidad en función de un yo al que
le acompaña una coraza -carácter flexible y basada en el principio del placer
y de la expansión, del amor, y por tanto en la capacidad de entrega y de vivir
la experiencia orgástica que siempre acompaña una mayor capacidad de
compromiso social.
Pero
esto no es fácil, implica sumergirse de alguna manera en “nuestro
infierno”, en lo que hay detrás de las resistencias, las pulsiones
reprimidas, con las consiguientes resistencias que aparecen a lo largo del
proceso condicionando el ritmo y el tiempo del mismo.
Este
abordaje individual va acompañado del trabajo de grupo. Esta modalidad del
trabajo en grupo empieza cuando en la terapia individual se ha elaborado
suficientemente el proceso de “separación-individuación “, utilizando el término
de Mahler. Es decir, cuando el paciente ha integrado en su yo los aspectos
negados de su proceso de maduración de su primera infancia y está capacitado
para relacionarse con el “otro”, pudiendo abordar todos los conflictos que
esa persona fue encontrando en su proceso de integración social (familia
amplia, escuela, pandillas,...). Esto suele coincidir desde el punto de vista
neuromuscular cuando en el trabajo de desbloqueo cefalocaudal se empieza a
trabajar el tercer-cuarto segmento. Son grupos mixtos de 12-14 personas con dos
coterapeutas de distinto sexo con una sesión mensual durante dos años (lo
social es concreto y como tal el espacio grupal tiene un tiempo de duración) y
donde el sistema grupal desarrolla su propia matriz para trabajar dinámicas
sociales conflictivas como los conflictos de género, la paranoia social, los
roles, el miedo a la autoridad, el individualismo, la dificultad de asumir
responsabilidades sociales y la identidad grupal.
Dentro
de una sistemática propia se utilizan las referencias del grupoanálisis de
Foulkes. Del psicodrama de Moreno junto a técnicas psicocorporales Pero el
objetivo fundamental es que los participantes a través de la matriz grupal y de
los conflictos que se desarrollan en ese grupo tomen conciencia de los
conflictos sociales que viven en su vida real, y que, entre todos, encuentren
formas de resolución. Es una forma muy importante de adquirir la “identidad
social o del colectivo”, algo tan carente en nuestro sistema social.
Teniendo
presente que ese espacio grupal es una herramienta convergente de la
vegetoterapia individual y en función de esa tesis se desarrolla la praxis de
los terapeutas.
Por
último señalar que el sufrimiento emocional y, por tanto algunos trastornos de
personalidad, exigen un abordaje interdisciplinario al ser necesario combinar la
psicoterapia individual con la terapia de pareja o la asistencia familiar, y en
este sentido vemos necesario la aproximación de profesionales que desde
distintos modelos y experiencias clínicas podamos abordar cada día de una
forma más funcional y deontológica el sufrimiento psíquico y emocional de las
personas que atendemos en nuestros espacios clínicos. Lo cual nos conducirá,
necesariamente, a cuestionar y revisar nuestros propios límites y sufrimientos
y a poner medios personales y colectivos para prevenirlos y evitarlos. Y
consecuentemente también nos veremos impulsados a desarrollar una praxis
preventiva asistencial que he definido como “ecología de sistemas humanos”,
a través de la cual, es posible, que en algún momento futuro -como decía mi
Didacta F. Navarro-, vivamos en una sociedad donde nuestra función clínica ya
no fuera necesaria.