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Prólogo a la obra

LA PSICOTERAPIA BREVE CARACTEROANALÍTICA (P.B.C.)

Una respuesta psicosocial al sufrimiento emocional” de Xavier Serrano

Por : Alejandro Ávila Espada

Dr. en Psicología. Psicoanalista. Catedrático de Psicoterapia de la Univ. Complutense de Madrid

   

Esta obra propone la teoría y describe técnicamente un modelo de Psicoterapia Breve basada en las ideas de Wilhelm Reich y sus discípulos, y su formulación como propuesta de terapia psicocorporal, sin trabajo corporal directo. Encontraremos en ella la descripción detallada del método, estrategias, tácticas y técnicas de una psicoterapia verbal basada en el psicoanálisis, mediante la intervención psicoterapéutica individual movilizadora de la coraza muscular y caracterial, abordada con tiempo y objetivos limitados, y complementada con una propuesta de trabajo grupal como espacio de elaboración e integración del trabajo individual previo. Complementariamente se abordará un modelo estratégico de intervención con los problemas de pareja.

Resulta complejo y controvertido el ámbito de las psicoterapias corporales, donde encontraremos mezclados procedimientos bien estructurados, rigurosos, y clínicamente valiosos, con un variado anecdotario que abarca múltiples para-psicoterapias de dudoso o nulo valor. Necesitada de clarificación, la psicoterapia corporal afronta el reto de privilegiar el lenguaje del cuerpo al verbal, en su expresión muscular y tensional, donde lo corporal es el texto a interpretar. La aproximación reichiana, y su vegetoterapia caracteroanalítica resulta así una suerte de psicoterapia corporal sin contacto, donde las teorías psicoanalíticas aportarán numerosos conceptos para la lectura del fenómeno corporal, la movilización de las estructuras defensivas y caracteriales, hasta lograr integraciones subjetivas menos cargadas de estrés y más saludables.

Esta nueva obra, une a su valor de propuesta teórica y técnica singular, su formato breve, una opción estratégica de intervención que resulta clave en la vertiente profesional y clínico-institucional de la psicoterapia contemporánea. El catálogo de prestaciones sanitarias del Sistema Nacional de Salud del Estado Español ha reconocido finalmente la importancia de la Psicoterapia, y en especial de aquellas formas que pueden ser ofrecidas a los usuarios en el marco de posibilidad de los programas y medios de las instituciones sanitarias; entre ellas, la llamada Psicoterapia Breve, suele ser considerada una de las alternativas principales.

Delimitar la Psicoterapia Breve requiere establecer ciertas precisiones. En primer lugar, la inadecuación del término “breve” o del definir el método por su duración. En toda intervención en Salud Mental hay que aspirar a lograr un balance óptimo entre medios y fines. La intervención ha de dirigirse hacia parámetros de eficacia, eficiencia y efectividad, pero dicho esto, establezcamos igualmente que ninguno de esos parámetros se alcanza relegando las características de los contextos intrasubjetivos, intersubjetivos, transubjetivos y sociales en que se desarrolla. Por ello lo “breve” no debe ser el objetivo, sino una consecuencia deseable. Desde que se expresó la idea de que la psicoterapia (breve) era “hija de la amarga necesidad práctica” se instaló entre nosotros la creencia errónea de que estas estrategias de intervención eran la serie B de otras alternativas reservadas a personas e instituciones con mejores recursos. Vivimos sin embargo en la paradoja de que, con frecuencia, quienes tendrían mejores medios a su alcance no disponen de “tiempo” para aprovecharlos, y que a quienes se dirigen las estrategias breves las consideran fuera de su alcance o bien presentan situaciones clínico-sociales tan complejas que caen fuera de los criterios de idoneidad para su indicación.

¿Cómo debemos entender este particular ámbito de los métodos y técnicas psicoterapéuticas?. La expresión “Psicoterapia Focal” nos parece más adecuada a las exigencias y fines de este ámbito, que otra de las denominaciones clásicas, “Psicoterapia de Tiempo y Objetivos Limitados”, más matizada que la de Breve. ¿A qué nos referimos cuando planteamos una propuesta metodológica en esta dirección?. Partiremos de un análisis implícito de las condiciones sociales y personales de nuestro contexto. El mejor conocimiento y aceptación del uso del recurso psicoterapéutico se ha extendido entre sectores más amplios de la población, pero no se corresponde con las posibilidades de las instituciones que prestan los servicios, que en general carecen de profesionales en número y formación suficiente para ofertarlo con una adecuada calidad.

No es psicoterapia –aunque pueda ser clínicamente valiosa- una intervención en la que solo se puede ofrecer a los usuarios citas quincenales, o más espaciadas, con tiempos de atención en torno a 30 minutos o menos, y con profesionales cambiantes y desbordados por la presión asistencial. Ofrecer psicoterapia focal de calidad (breve ó como la llamemos) requiere profesionales específicamente formados para ello, entornos clínicos que permitan una frecuencia e intensidad de trabajo acorde con las técnicas a usar y los fines a conseguir, y también garantizar un seguimiento de los efectos y los procesos que se han activado con técnicas que, si son eficaces es porque son incisivas y movilizadoras, técnicamente más específicas. Para usar de manera eficiente la Psicoterapia Focal se requiere una cuidadosa (que no prolija) evaluación de las condiciones subjetivas y contextuales de los usuarios objeto de la intervención, dónde una vez hayamos valorado que la estrategia es idónea y que el/los sujetos se pueden beneficiar de esta estrategia, podemos llevarla a cabo de manera intensiva –en función del método- y durante el tiempo mínimo necesario (y contextualmente posible); también que se dispondrá de recursos para el seguimiento, una pieza clave en toda estrategia de intervención incisiva, pero limitada.

Para lograr la eficiencia del método necesitamos profesionales formados y competentes, instituciones o marcos que sostengan la estrategia global, usuarios motivados, bien informados y partícipes activos en su proceso de cambio. Este es el marco para una Psicoterapia ¿Breve? ¿Tiempo y Objetivos Limitados? ¿Focal?. Es decir, una psicoterapia serie A, para sujetos y condiciones adecuados a la misma. Hacerla posible es responsabilidad de todos, desde quienes contribuimos a la formación de psicoterapeutas, los profesionales que han de comprometerse en una práctica de calidad, las instituciones que tienen la obligación de ofertar los servicios, y los usuarios que tienen el derecho y el deber de demandarlos.

Prolijo este mundo nuestro de la psicoterapia. ¿Por qué tanta proliferación de escuelas, de enfoques, de autores, casi siempre en principio irreconciliables? Especialistas en narcisismo –propio y ajeno- los psicoterapeutas tenemos el riesgo de elevar a Teoría la gratificación de nuestras necesidades narcisistas. Como en toda tensión narcisista se ha de lograr un equilibrio entre el reconocimiento del otro y del sí mismo, en una solución que integre ambas perspectivas, sin efectuar nuestras limitaciones como síntoma elevado a Teoría. Nunca he sido un defensor de la Psicoterapia Integradora, que finalmente resulta una escuela más, pero sí del diálogo y acercamiento entre posiciones, donde todos podemos aprender y enriquecernos de las experiencias y comprensiones adquiridas por los demás. Necesitamos articular nuestro conocimiento y experiencia en un modelo teórico sólido, pero flexible en su capacidad de contrastar y recibir aportaciones cercanas. A pesar de todas sus limitaciones y sesgos, es indiscutible la pervivencia del modelo psicoanalítico como referente de comprensión de lo humano, un modelo con suficiente capacidad de renovación y diálogo, a pesar de sus contradicciones y límites. La Vegetoterapia Caracteroanalítica es una de las derivaciones heterodoxas del psicoanálisis, que si bien a nivel de la fenomenología de las técnicas presenta amplias diferencias con la técnica psicoanalítica convencional, comparte con el psicoanálisis muchos elementos conceptuales, que pueden apreciarse en las exposiciones teóricas y técnicas que se recogen en la obra presente. Y la “disidencia Reichiana” alcanzó un estatuto legítimo de singularidad al confrontar al psicoanálisis con sus contradicciones ideológicas y sociales, y promover una línea de pensamiento que abordó las derivaciones psicosociales, educacionales y de higiene mental y sexual que el propio psicoanálisis tendió a dejar de lado, por alejarse de su radical objeto de estudio (lo inconsciente). Tendremos oportunidad con esta obra de conocer una panorámica de sus implicaciones, y de algunas de sus aplicaciones más viables en los contextos de intervención psicosociales y clínicos.

Al tiempo, el lector que inicie la lectura de este libro, tiene en sus manos la obra de plenitud de un clínico, Xavier Serrano, comprometido vivencialmente en su recorrido personal, social, y profesional, quien nos narra la articulación de su experiencia y conocimientos y nos transmite la integración vivida de saber y prácticas en el complejo campo de la psicoterapia. Portavoz de tradiciones y prácticas que siempre han generado controversia, sabe caminar con rigor y seguridad por el escarpado recorrido que forman la articulación de Psicoanálisis, Freud y Reich, Terapia Corporal, psicoterapias breves y focales, la Higiene Mental y Sexual y las huellas de un compromiso social en línea con ideas características del socialismo utópico. Una transmisión compleja en sus alcances, rica en su clínica, insustituible para el profesional interesado en aprender y compartir el valioso legado que portan las tradiciones y trayectorias mencionadas, y con puentes de encuentro con las vertientes relacionales, al privilegiar el papel de la comunicación empática profunda y de la relación terapéutica en el proceso de cambio.

¿En donde podemos situar hoy a Wilhelm Reich y su legado conceptual, clínico y socio-educacional? La influencia contemporánea de Reich dentro del campo de la psicoterapia y del psicoanálisis evolucionó en dos direcciones: a) como corriente psicoterapéutica específica – la Vegetoterapia Caracteroanalítica, de la que trata este libro, y otros anteriores [Navarro, 1988; Raknes, 1990; Serrano, 1997], con conexiones o influencias en otras psicoterapias, corporales o no (principalmente la Bioenergética y la Terapia Gestalt); y b) como tendencia heterodoxa dentro del psicoanálisis, dónde quedó restringida a la izquierda freudiana, y ceñida a la preocupación por el compromiso con la realidad social, posiciones que encontramos en figuras contemporáneas del psicoanálisis de habla castellana como José Bleger, Marie Langer, Antonio Caparrós García-Moreno y a un nivel más general por los marxistas que se acercaron al psicoanálisis (Wortis, Marcuse), e influidos por los críticos del psicoanálisis, los pensadores de la Escuela de Francfort (Adorno, Horkheimer, Lowenthal) y de la psicología concreta (Georges Politzer).

En la era de las mal denominadas “Psicoterapias basadas en la evidencia” parecería que no queda lugar para un legado como el de Reich. Sus teorías carecen de “suficiente” apoyo empírico en términos de las metodologías científico positivas; sus técnicas, o bien han sido recicladas en muy variados desarrollos (relajación, psicodrama, psicoeducación, racional-emotivas, constructivistas, gestalt) o transformadas profundamente; a la par, apenas han sido investigadas sistemáticamente ni en su efectos y en su contribución al proceso terapéutico; finalmente Reich fue objeto de descalificaciones y persecuciones por el pragmatismo americano, poco dado a los idealismos utopistas europeos, lo que le llevó al descrédito y contribuyó a su muerte. Y por si nos faltara algo, la sociedad tecno-cibernética y globalizada, que expulsa todo lo marginal que pueda conmover los fundamentos de la sociedad del capitalismo de las multinacionales, lo tachó de loco por su teoría sobre la base biológica hipotetizada para la libido, y rechazó toda posibilidad de recuperación científica de sus intuiciones.

Reich fue siempre una voz cuestionadora y revolucionaria, comprometida en todo lo que abordó, y transmitió a sus discípulos y continuadores un espíritu de búsqueda que continuó en otros (Eva Reich, Ola Raknes, Federico Navarro, Xavier Serrano…) y sigue su recorrido. Reich, como sucede con otras transcendentes figuras de la historia de la psicoterapia, p.ej. Jung, sigue vivo, a pesar de que ninguna institución con poder político, económico o cultural lo sostenga. La mayoría de sus obras puede ser leída hoy con interés y provecho, y en muchos sentidos con “actualidad”. Y algunas de ellas, están entre las obras clave de verdadera lectura obligada para todo clínico de la salud mental, psicoterapeuta, psiquiatra o psicólogo clínico. Me refiero a “El Análisis del Carácter” (1933), una obra clave para entender la construcción de la personalidad patológica y el complejo ámbito de los Trastornos de Personalidad. Los clínicos necesitamos algo más que evidencias sesgadas por la política científica o los intereses de los lobbies académicos, las multinacionales de la industria farmacéutica o del control social. Necesitamos voces disidentes, caminos a explorar, donde la clínica sea un espacio de encuentro entre personas (profesionales y clientes), todas necesitadas de ayuda para entenderse y entender al otro, donde la riqueza de lo humano no quede oculta tras las cifras de la genética, los procesos psicofisiológicos, o los ciclos de los rendimientos y costes sociales.

Si nuestros adolescentes y jóvenes leyeran a Reich -ayudemos a que lo hagan- se quedarían sorprendidos de su frescura, rigor y actualidad de buena parte de su pensamiento. Encontrarían, como sucede en este libro de Xavier Serrano, una dosis de naturalismo y optimismo, de base Rousseauniana, unas gotas de pensamiento utópico al modo de las ideas anarquistas de los socialistas utópicos y de las comunidades libertarias autogestionadas, de higienismo mental y sexual, todo ello enmarcado en una actitud ética rigurosa, que les ayudaría a devolver a la sexualidad su lugar en la individualidad y en el encuentro humano, ahora subvertida en un elemento de consumo y huida de lo íntimo y personal. Y también les incitaría a recorrer el camino de una inquietud transformadora de la sociedad en sus raíces, más allá de los lugares comunes de la obscena política contemporánea, espacio de fanatismo o de tierra quemada, que solo sirve a una adaptación estéril a lo inevitable. Y si nuestros jóvenes ya modelados por la lógica de los resultados, se permiten enriquecer su acervo con la lectura de esta obra, podrán constatar una variedad de propuestas muy interesante de trabajo psicoterapéutico individual, grupal y de pareja, donde lo humano no se pierde entre cifras o gráficos, y la lectura contextual y social se recupera constantemente para el bienestar tanto subjetivo como social. Y quienes no somos tan jóvenes tendremos la oportunidad de volver a hacernos preguntas sobre nuestra práctica, y enriquecerla.

  

Referencias citadas

Reich, W. (1965). Análisis del carácter. Buenos Aires: Paidós [original de 1933].

Navarro, F. (1988). La somatosicodinámica. Sistemática reichiana de la patología y de la clínica médica. Valencia: E.S.T.E.R – Publicaciones Orgón.

Raknes, O. (1990). Wilhem Reich y la orgonomía. Valencia: E.S.T.E.R – Publicaciones Orgón.

Serrano, X. et al. (1997). Wilhem Reich, 100 años. Valencia: E.S.T.E.R – Publicaciones Orgón.

   

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