El Dr. Tage Philipson fue el primer
psicoterapeuta que se formó con Reich en vegetoterapia, para practicarla
posteriormente en Copenhague y Estocolmo hasta su muerte en 1962. Tage Philipson
publicó en Copenhague en 1952 una obra en dos volúmenes titulada Kaerlighedslivet:
Natu Eller Unatur (Vida amorosa: natural o antinatural. Su capítulo "La
fuerza del amor" está basado en extractos de este libro.
Traducción del inglés realizada por: Luz
Alvarez
RESUMEN
Se
analiza la pulsión amorosa desde la literatura analítica y sesológica y, en
particular ,desde la visión de la "economía sexual" de
w.Reich,insistiendo el autor en la necesidad de recupera nuestra potencia
amorosa como un elemento capaz de superar las actuales dinámicas sádicas y
destructivas,afirmando que eso
tiene que producirse ya desde la infancia evitando la defensa de dichas
pulsiones amorosas a través de la vivencia sana de la sexualidad.
Voy a intentar dar algunas claves de un espacio geográfico situado en un
mundo inexplorado y que merece una historia en un centenar de volúmenes. La
primera de estas claves es que el amor parece actuar sobre nosotros con una
fuerza tan poderosa como la que posee una fuente de agua o la luz solar, tanto
una como otra favorecen el crecimiento y el desarrollo. Aquellos que se
encuentran bajo la influencia de esta fuerza se sienten contentos y felices,
desaparece la pena y la tristeza.
Está claro que en la batalla entre el placer y el
displacer, que según Freud gobierna toda la vida psíquica y que para Reich es
el principio básico de lo vivo, en esa batalla el amor está completamente del
lado del placer.
¿Cómo es posible que el amor consiga hacer desaparecer el dolor y la
pena? La razón es que el amor puede impregnar por completo a una persona y
llenarle plenamente como ningún otro sentimiento puede hacerlo. Y no sólo
puede hacer esto sino que incluso parece estar en la naturaleza del amor el
impulso a luchar por conseguirlo y a intentar vencer cualquier fuerza que se le
oponga. Así pues tenemos aquí dos de las características más importantes del
amor: llena al ser humano de placer, alegría, vida y movimiento y, además,
alcanza lo más profundo de una persona, llenando por completo su cuerpo y su
alma. Una tercera característica es la expresión del amor a través de la
sexualidad. El amor, por un lado, hace surgir la tendencia entre las dos
personas que se han enamorado a fundirse uno con otro en un encuentro sexual que
generalmente conduce a la fusión mutua en el placer supremo del orgasmo. Por
otra parte, el amor también lleva a los amantes a un sentimiento de gran conexión
entre ambos.
Hemos ya mencionado las cuatro características más
importantes del amor: el placer, su capacidad de impregnar toda la personalidad,
de nutrir las relaciones personales y de hacer surgir la sexualidad. El amor es
tan parecido a la vida que podemos así comprender el poderoso papel que el amor
desempeña en la existencia de cada persona donde con frecuencia es el factor
que más afecta al desarrollo interno y a la felicidad del ser humano y también
al de toda la humanidad.
La teoría que acentúan el significado crucial de la
sexualidad han desempeñado una misión dentro de la historia. Bajo la
influencia del cristianismo y de moralidad victoriana la sexualidad había sido
suprimida de una forma tal y la comprensión de la vida amorosa aparecía tan
llena de oscuridad y confusión que tenía que producirse una reacción extrema
y opuesta a esta herencia del pasado. Queda todavía tanta oscuridad y negación
en materia de sexualidad que aún es necesario una lucha activa que promueva una
mayor claridad y comprensión del tema; pero la posición en años recientes se
ha extremado tanto que ahora se hace necesario reaccionar contra la exageración,
y en particular contra un énfasis excesivo de la sexualidad a expensas del
amor. No es sorprendente que cuando los científicos empezaron a estudiar la
naturaleza del amor tuvieran que empezar estudiando los estragos que se habían
producido como consecuencia de la destrucción de la sexualidad. La actitud
social hacia la sexualidad había marcado profundamente a los seres humanos. EL
resultado era una separación básica entre un amor espiritualizado asociado con
sentimientos románticos y puros, y una sexualidad cargada de culpa asociada con
la idea de pecado. Anterior a Reich apenas si hubo algún investigador científico
que hubiese comprendido que el significado más importante de la sexualidad es
la experiencia de placer y la satisfacción de ese denso placer.
LA consecuencia de esta separación era una sexualidad dañada
y enfermiza que a su vez arruinaba la capacidad de amar. Aquellas personas cuya
sexualidad ha sido dañada pueden ser incapaces de entregarse al otro o de
unirse completamente en un abrazo sexual, y el descontento que esto produce
socava inevitablemente la relación amorosa.
Consecuencia natural de nuestro enfoque es la creencia de
que en las personas saludables la sexualidad y el amor irán siempre asociados.
El sexo procede del corazón y retorna al corazón. La condición esencial para
la conexión entre el corazón, el amor y la sexualidad es un movimiento libre
dentro del organismo. Únicamente con esta condición puede la fuerza del amor
afectara todo el organismo, dado
que el centro del organismo no es sólo el centro anatómico sino también el
centro funcional de todo el cuerpo. Podemos expresarlo de la manera siguiente:
el amor podrá fluir desde el centro al resto del organismo e impregnar a la
persona por completo. Esto significa que una persona totalmente sana es una
persona cuyos sentimientos amorosos no están obstruidos y por tanto fluirán
libremente por todo su organismo. Una persona así sentirá que sus sentimientos
amorosos están en todas partes; su corazón, sus ojos, su cerebro, y todas las
partes de su cuerpo. Cuando esto es así, también podrán´ fluir por todo su
organismo otro tipo de sentimientos -ira, pena, ansiedad, etc.,-. Una persona así
tendrá la capacidad de vivir el orgasmo totalmente cuando este ocurra en el
punto más alto de sus contactos sexuales. Con frecuencia los sentimientos
amorosos sexuales se experimentan directamente como una corriente que circula a
través del cuerpo. Reich llamó a esto "corriente vegetativa".
Este punto de vista, que tiene en cuenta la salud y la libertad en todas
las funciones del organismo, está en total acuerdo con la teoría de Reich
sobre los movimientos vegetativos libres en el organismo. Existe, sin embargo,
una diferencia en cuanto Reich ponía el acento en la sexualidad, mientras que
para mí es la fuerza del amor, que es básica para el sentido de personalidad y
el sentimiento de libertad es la que asume la posición central. Este es para mí
el argumento que está en la base
de mis opiniones. Es muy frecuente encontrar personas que muestran la escisión
de la que hemos hablado anteriormente: pueden ser capaces de un abandono
puntual, e incluso manifestar el reflejo del orgasmo en el sentido que le daba
Reich, pero para quienes esto es un asunto de sexualidad únicamente, sin
sentimiento de amor o de compromiso personal profundo. Estas personas no son
completamente sanas a nivel emocional.
La represión y destrucción de la vida morosa natural a causa de la
educación y de los condicionamientos sociales conlleva el que la vida amorosa
sea mal comprendida y deformada de dos maneras: o bien se le concede una escasa
importancia al aspecto sexual, sobrevalorando el lado emocional, con lo cual
tenemos el amor romántico. O bien se considera que la sexualidad es el único
aspecto importante, algunas veces de manera tan acentuada que los sentimientos
amorosos se dejan a un lado. Este enfoque mencionado en último lugar ha sido
denominado "sexualismo" por el profesor noruego Harald Schjelderup; más
recientemente el Dr. Henck, en un programa de la radio danesa, lo denominó
"funcionalismo sexual".
El amor hiper-romantizado no desempeña un gran papel en nuestros
tiempos, aunque sí se le concedía una gran importancia en época de nuestros
abuelos. Quizás para nosotros su mayor significado radica en que ha
proporcionado los polares históricos para el sexualismo de nuestros días. Es
muy común observar que mientras anteriormente una muchacha joven se sentía
avergonzada de no ser virgen, en nuestros días se siente avergonzada si es
virgen. <<el sexualismo ha tenido un papel muy importante en la sobre
valoración del significado de la sexualidad que se está dando en este momento.
Existe mucha gente que cree que tener un orgasmo es la meta de su experiencia
sexual, que eso pondrá en orden su vida sexual o que así se encontraran
sexualmente "satisfechos". Pero para la mayoría de la gente e incluso para
muchos escritores científicos muy populares, tener un orgasmo significa
simplemente alcanzar el punto más alto. Mucha gente alcanza ese punto, esa
cima, sin llegar a saber como es un verdadero orgasmo con un abandono completo.
Se habla tanto de la sexualidad, del impulso hacia la sexualidad, de la
fuerza del impulso, las relaciones sexuales, consejos y educación sexual, el
significado del impulso sexual, la necesidad e satisfacer ese impulso, etc., y
así hasta el infinito, que donde vemos el problema es en la sexualidad, y la
sexualidad se ha convertido en la respuesta que buscamos. El resultado es que
mucha gente para la cual todo se ha reducido a un problema sexual, permanece
totalmente ignorante de que puede haber un problema de amor y de felicidad en el
amor.
Ya hemos mencionado lo que significa el placer para un organismo
individual. El placer que acompaña a la fusión sexual es mucho mayor y
correspondientemente tiene un mayor significado para los dos organismos
implicados. Supera a cualquier otro placer, puesto que es capaz de proporcionar
expresión al placer-tensión que permanece atrapado en el cuerpo y que impide
el funcionamiento libre y natural de aquellos órganos en los que se concentra.
Hasta este punto Reich tiene razón en considerar al orgasmo como una función básica
no sólo de placer, sino también de la salud. Ya he mencionado que el
movimiento libre de todo el organismo, así como de sus partes individuales, es
la base para una descarga satisfactoria en un orgasmo completo, y que es de suma
importancia que los órganos internos, sin excluir al corazón participen
totalmente de la experiencia y de los sentimientos que la acompañan. Es
importante enfatizar, aún a riesgo de parecer repetitivo, que mucha gente es
capaz de tener una gran descarga que pueden no ser capaces de distinguir de un
orgasmo completo, incluso aunque puedan existir mucha inhibiciones sexuales que
impiden el abandono total.
De acuerdo con las condiciones que se den en el cuerpo, puede haber o
bien una capacidad genuina para
obtener satisfacción sexual; o, por el contrario, una excesiva dependencia de
las descargas sexuales. En tales casos la sexualidad puede estar siendo
utilizada (o, más bien, mal utilizada) para ocultar condiciones desagradables y
tensiones de muchas clases, sobre todo depresión. Puede suceder incluso que al
igual que ocurre en el caso de la adicción a las drogas, el uso habitual de la
sexualidad de esta manera que hemos señalado, pueden llevar a una situación en
la cual cuanta mayor es la tensión interna más se cuelga la persona de la
fuente de placer que utiliza para descargar esa tensión.
En contraste con este pálido y descolorido cuadro de compulsividad
sexual, nosotros enfatizamos el papel de la genitalidad como al experiencia más
placentera posible y la que tiene una significación mayor para la salud de toso
el organismo. Cuando dos personas se aman y experimentan juntas toda la alegría,
toda la pasión y el éxtasis que pueden sentir, esto tiene profundas
consecuencias en la base de sus vidas, en su relación y en muchos otros
aspectos de su existencia. La más significativa de estas consecuencias es que una vida amorosa plena estimula
y refresca la vida como ninguna otra cosa puede hacerlo. Cuando la sexualidad es
sobre todo la expresión del amor, el amor es a la vez renovado y
fortalecido por ella, a la vez que se profundizan los sentimientos de
conexión mutua. Pocas cosas pueden proporcionar una base tan sólida para el
respeto por uno mismo y el autocontrol como el que se deriva del conocimiento
profundo, interno, del a felicidad que, en el amor sexual, se le ha
proporcionado a a persona con quien uno lo comparte.
Frente a otras experiencias más intrascendentes o indiferentes, esta
clase de contacto termina con la poca naturalidad, la irresponsabilidad y la
superficialidad sexual, y proporciona un sentimiento interno de felicidad
profunda, así como significado y alegría a la vida. La función de la
genitalidad cuando se encuentra en conexión natural con el amor, es despertar y
satisfacer los mayores sentimientos posibles de placer y
conseguir un equilibrio natural (o economía sexual, si se prefiere este
término) en los procesos del placer del organismo.