Antes de que la afirmación de la Medicina Psicosomática difundiese la
información sobre la existencia real de la presunta dicotomía entre somas y
psique, W. Reich - confirmando a Groddeck - había demostrado que el lenguaje
del cuerpo y de sus órganos expresaba a través de la "función" el aspecto
psicológico (esto es caracterial) del individuo; cuya "realidad" viviente y
vital se define en cuanto que está "movida" energéticamente.
Hoy, la misma función energética viene descrita con terminología
diversa pero substancialmente idéntica en el sujeto de la descripción, en múltiples
disciplinas entre las cuales, la homeopatía, la dietología, la acupuntura, la
reflexología, etc.
En la práctica, todas las fórmulas descriptivas a través de las cuales
tales disciplinas tienden a sistematizar una función energética más
universal, son reconducidas a aquella "realidad" energética que (en la
evolución del conocimiento y del pensamiento occidental) S. Freud postulaba
como la base de la libido y del instinto.
Hoy sabemos que este "funcionalismo" energético no se reduce sólo a
la fenomenología analizada de las ciencias biológicas, sino que se manifiesta
también a través de la función emocional (del latín 'ex-movere') cuyo
aspecto somático se resume en tensiones musculares que san al individuo su
aspecto "físico" exterior.
La importancia preponderante del "gesto" muscular se pone de
manifiesto inmediatamente cuando se considera que el fenómeno de la percepción
- a través de la mediación de la piel - es reconducido directamente al
potencial energético recogido en el sistema neuromuscular (recordamos al
respecto el trabajo de U. M. Buscáino o aquel reciente de Jacobson).
La neuropsicología nos confirma esta visión cuando nos informa que toda
expresión del comportamiento es en un último análisis, resoluble en
movimientos musculares y que la misma función sensorial está activada por el
tono muscular a través de mecanismos de feed-back que influencian y son
influenciados por la relación entre las funciones musculares y sensibilidad. ¡No
hay afirmación más real que la piel, de derivación ecodérmica, es nuestro
cerebro externo!.
En la Escuela reichiana, tales premisas son fundamentales en la comprensión
de la importancia del contacto (cumtactum) en la vida de relación, ya existente
en el período prenatal.
A través de la función de tensión o distensión muscular no se expresa
sólo malestar o el bienestar cenestésico, sino también el emotivo.
A nivel corporal nuestra Escuela ha experimentado que una hipotonía de
la carencia energética caracteriza generalmente la sintomatología esquizofrénica;
por el contrario la caracterización neurótica está marcada por una situación
de hipertensión muscular crónica con hipertono del exceso energético
bloqueado y, esto, en relación directamente proporcional a la intensidad de la
configuración neurótica.
El desarrollo de las técnicas reichianas en el masaje (un masaje
profundo y enérgico para ser ... energético) permite verificar esta situación
a través de la constatación de que a menudo el individuo no percibe las
propias tensiones (cronicidad) o se vuelve incapaz de "sentir" el propio
cuerpo, esto es - por decirlo según Freud - el propio Yo.
Tales tensiones musculares crónicas del estasis energético, se
sistematizan en un código: el lenguaje del cuerpo, terapéuticamente
descifrable.
Estas tensiones se constituyen por la represión de las expresiones
espontáneas de nuestra emotividad y por lo tanto son el resultado de una
defensa a las frustraciones, al stress experimentado a pesar nuestro ya en el
nacimiento y, es posible también antes.
Las bases para la estructuración de tales situaciones vienen formadas en
las primeras fases de nuestras vidas cuando la defensa del yo en confrontaciones
de situaciones dolorosas o placenteras no puede obtenerse a través de la fuga
del individuo con consiguiente bloqueo de la expresión motora; de aquí se
concreta la situación de simpaticotonía reactiva que se manifiesta con una
condición de hipertonía muscular crónico de zonas específicas.
Por tales motivos sostenemos que, mientras que la memoria
"intelectiva" permanece ligada prácticamente a la única función de la célula
nerviosa, la emotiva - con la mediación de la función específica de la célula
nerviosa - está inscrita en las estructuras musculares y que éstas últimas
expresan el rostro emocional del sujeto.
La psicoterapia reichiana actúa a través del cuerpo, cuando es
realizada una rigurosa metodología, dispone de los "actings" musculares,
actos para inducir particulares movimientos autovibratorios de los haces
musculares, manteniendo tales condiciones de stress hasta la aparición de
abrasiones emotivas.
A través de esta técnica se obtiene la liberación de aquellas
tensiones reprimidas y cronificadas que son la consecuencia de las frustraciones
y de privaciones experimentales en el pasado por el sujeto y que forman la base
de todas las manifestaciones psicopatológicas (¡las alteraciones de las
funciones bioquímicas son consideradas efectos y no causas!).
Esto explica por qué la terapia basada en la verbalización o bajo el
empleo de fármacos, se resuelven a menudo en clamosos fracasos y, esto, con
particular frecuencia cuando con esta metodología se trata de actuar sobre
situaciones remontadas al periodo preverbal; aquel periodo en el que - la no
todavía aparecida constitución del edificio lógico-racional construido a través
del instrumento de la verbalización - permite un trastorno emocional "puro"
derechamente ligado a la función de los músculos y de los órganos a través
de la mediación simpática o parasimpática en relación con las experiencias
del miedo-dolor o de placer-satisfacción.
La neurosis es un síndrome de adaptación que siendo estructurado en el
tiempo, es coherente con la realidad manteniendo su naturaleza histórica, después
biológica, con todas las interacciones existentes en la relación entre el
potencial genético del individuo y de la especie y la esfera ecológica que -
en clave humana - comporta el impacto con todos los códigos socio-culturales.
A través de la técnica de la Vegetoterapia Caractero-Analítica
reichiana se pone al sujeto en condiciones de recuperar una validez más
eficiente en la propia circulación energética permitiéndole, así,
reconstruir sus personales ritmos biológicos y alcanzar - después - la
maduración del estadio final del carácter humano; la forma caracterial que W.
Reich difinió con el término de "genital".
En esta terapia las reacciones neurovegetativas y musculares determinan
una reestructuración de la psicoafectividad en cuanto que metodológicamente,
están acompañadas del análisis del carácter.
Con una simple similitud se puede definir como "biográfico" el
proceso terapéutico realizado en nuestra Escuela (teniendo presente la técnica
antes citada) y ello partiendo de la base que: todas las necesidades primarias
(hambre, sueño, sexo) no están válidamente satisfechas, determinándose
frustraciones con la producción de los mecanismos psicodinámicos propios de
toda patología específica.
Y esto debe ser el campo de acción y de investigación de la Psiquiatría
que se llamará Biológica; de una psiquiatría a la medida del hombre hecha por
un hombre que es el resultado de sus relaciones según una visión materialista
e histórica de la realidad.
En las plantas, en los animales, o en el hombre, la vida es una
manifestación energética en la cual resalta toda expresión psíquica.
Las emociones son expresiones ligadas a las pulsaciones instintivas; de
esto deriva que la represión de las emociones "naturales" (represión
producida en base a nuestra "educación", que a pesar nuestro actúa en
función de una secuencia de negaciones) bloquea el cuerpo de un sujeto a todos
los niveles donde naturalmente las emociones, se libran de expresarse, saliéndose
expresadas a través de la función muscular.
Y todo esto viene ideológicamente sostenido y justificado por una
cobertura cultural mistificante que propone la identificación del YO en la
función del pensamiento racional (y topográficamente en sentido cerebral),
pasando alegremente sobre el hecho de que el "aspecto" emotivo es con
frecuencia una manifestación "física" del cuerpo expresa a través de la
motricidad mediada por el sistema neurovegetativo.
Sobre un plano complejo y relativo a la totalidad del ser viviente el
movimiento energético resulta dotado de vector centrípeto en las situaciones
de defensa (situación simpaticotónica) y centrífugo en las situaciones
expansivas de bienestar (situación vagotónica).
Objeto de la vegetoterapia reichiana es poner al individuo en condición
de poder reapropiarse de su cuerpo; esto es, hacer que la conciencia se vuelve
una sola cosa con la espontaneidad del gesto y el semblante del comportamiento.
Al mismo tiempo: pulsación instintiva y manifestación afectiva.
Ammaniti ha dicho que si un sujeto no redescubre su cuerpo, por
aproximación, será difícilmente capaz de conquistar los otros niveles de
autonomía.
Es a través del cuerpo, que nosotros (esto es nuestro YO) entramos en
contacto con el mundo, por medio del movimiento que nos expresa el carácter.
La metodología vegetoterapéutica utiliza la técnica de los
"actings" poniéndolos en el sentido de la circulación energética
corporal, en la dirección que va de la cabeza a los pies y siguiendo los
anillos musculares indicados en los siete niveles definidos por Reich.
Estos niveles son:
1) Ojos y orejas.
2) Boca.
3) Cuello con porción superior del tórax.
4) Porción inferior del tórax, ligada al;
5) Diafragma, ligado al;
6) Abdomen.
7) Pelvis.
Estimulando con los "actings" los haces musculares de tales niveles,
es como se remueven emociones, se nos provoca la abrasión, con consiguiente
desbloqueo de la circulación energética, antes detenida en aquel punto.
Tales hechos motores están en la base de la percepción con los
movimientos de búsqueda, que derivan de un aumento de las tensiones
instintivas, integradas a través del sistema límbico.
La vegetoterapia se propone conducir (a través del funcionamiento) sin
equívocos, al individuo en dirección del gozo de vivir.
Esto significa que viene rechazada toda interpretación mecanicista o mística,
para volver a llevar directamente la Humanidad al Hombre y el Hombre a la
Humanidad.
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Comunicación presentada en el II Congreso Mundial de Psiquiatría Biológica. Barcelona 31-8-6-9-1978.
Traducido por
Ramón de las Peñas.