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Eva Reich: una
entrevista personal
Freddy Tellez [1]
Energía, Carácter y
Sociedad 1990, Vol. 8 (1) Mayo-Nov. Págs. 80-97
RESUMEN
Eva Reich revisa, a través de una entrevista realizada por Freddy Tellez,
aspectos teóricos del trabajo de su padre y sus consecuencias para el
ecosistema planetario. Aborda también, sus relaciones personales con él,
configurando una visión comprensiva y desmitificada de su figura. PALABRAS CLAVE
Orgón. Fascismo Rojo. OVNI. Rompe-nubes. Oranur. DOR-buster.
Autorregulación. SUMMARY
Eva Reich reviews, through an interview with Freddy Tellez, theorical
aspects of her father's work and its consecuences on the planetary ecosystem.
She speaks about her personal relations-hip with him, configurating an
understanding and not-mititying image of him. KEY WORDS
Orgon. Red fascismus. Ufos. Cloud-buster.
Oranur. Dor-buster. Self-regulation.
La entrevista con Eva Reich se realizó
en Caracas el 22 de noviembre de 1983, en la sede del Instituto Venezolano de
Bioenergética dirigido por el doctor Simón Buvat de Virginy.
Por su propio deseo, la entrevista se efectuó en dos idiomas, el inglés,
y en francés, su lengua más querida, aparentemente. Para la transcripción y
traducción del inglés recibí la útil colaboración de Simón Buvat. Que mis
agradecimientos queden expresados aquí. En la parte francesa coloqué a ratos
el signo de interrogación, allí donde la defectuosidad de la grabación o del
francés empleado no me permitía una seguridad total.
La entrevista está centrada en Wilhelm Reich, sobre su obra y su
personalidad. Sólo una de sus hijas - la única que ha continuado tesoreramente
la actividad de su padre -, podía restituir en el transcurso de un diálogo las
relaciones problemáticas que conforman la vida y el pensamiento del autor. Ello
nos sirve para medir la dimensión real de su obra y para rendir un homenaje a
su memoria, 26 años después de su muerte. Wilhelm Reich murió en prisión de
un infarto de miocardio, el 3 de noviembre de 1957.
F.T.: ¿A 26 años de la muerte de Reich qué considera Usted actual o
inactual en la obra de su padre?
E.R.: Es una buena pregunta. Yo creo que el trabajo más importante de
Reich no ha sido escuchado por la humanidad. Me refiero a sus investigaciones
sobre el orgón, sus ecuaciones, el motor de orgón, sus planteamientos acerca
de la necesidad del cambio de la humanidad, etc., que están basadas sobre la
energía libre del espacio, en lugar de la energía mortal, nuclear, etc. Creo
que sus últimos trabajos son los más importantes. Esa es mi opinión. Creo que
toda esa parte de su obra es aún válida; en realidad toda, cada una de sus
partes. Es posible que haya cosas erróneas aquí o allá, pero no encuentro
muchas cosas para discrepar. Sólo una: su énfasis de lo negativo. El abrió
una puerta hacia un nuevo territorio, pero encontró obstáculos, persecuciones
y tuvo que trabajar con todas esas cosas negativas. En no pudo ver los nuevos
desarrollos, sin que tuviera que luchar; vio el comienzo de las cosas, pero no
sus posibilidades. Un ejemplo de ello lo constituyen los trabajos actuales
respecto del nacimiento natural y el parto sin violencia. Sin que esos trabajos
modernos sean puestos en relación con su propio nombre, la idea se ha apoderado
del mundo, es decir, de que se trata de un proceso natural, de que el parto
puede ser placentero y de que lo más importante es el contacto, orgánicamente
placentero, para esos dos sistemas energéticos que son madre y bebé. Esa es su
idea, y eso es lo que ha ocurrido. Creo que debemos alegrarnos de que ya no
existan esos obstáculos. Cuando estuve en Ecuador, en invierno, me preguntaba
por qué se ha comenzado a luchar contra el moralismo, la monogamia coercitiva,
el patriarcalismo y toda la represión sexual que reina en América latina. ¿Por
qué? Pues porque cuando todo ello exista nada puede moverse. ¿Entiende? Creo
que fue completamente correcto que Reich comenzara en 1920 a luchar contra todo
eso en un país católico, en Austria; que comenzara allí todo ese trabajo.
Yo creo también que Reich pudo haberse equivocado en su opinión de que
los OVNI eran hostiles. No tengo evidencia de ello; discrepo de él. Es cierto
que aquí o allá se han encontrado vacas muertas, hendiduras, etc. Pero no creo
que los OVNI sean destructores o que estén usando un poder negativo. También,
pienso que probablemente se equivocó en su esperanza de que el gobierno
norteamericano estaba de su lado. Tal vez hubo ciertos indicios de ello, pero
creo que en eso se equivocó. Quizás era correcto esperar ese apoyo. Pero no
pensó que se le pudiera perseguir en los Estados Unidos. El creía realmente en
el principio de la libertad, en la Constitución. Reich no se equivocó en lo
esencial, pero se equivocó en la apreciación del tiempo (timing). En
U.S.A. se ha ido por un camino distinto, hacia la muerte, hasta que lo dejaron
morir.
Le critico igualmente que se haya dedicado más a construir la organización,
la estructura material, los edificios y laboratorios de la Fundación Wilhelm
Reich en Rangeley, que a profundizar lo que había descubierto. El no elaboró
lo suficiente las leyes físicas del orgón. Murió dejando todo ello
inconcluso. Me dijo que quería hacerlo en el futuro, pero murió y no lo acabó.
F.T.: Pero el comenzó, en sus últimos años, a elaborar una
formulación matemática de sus teorías.
E.R.: Sí, es un material abundante. Yo estaba muy ocupada en salvar la
Fundación, el lugar, pude leerlo cuando lo tuve en mis manos. Y esa ha sido una
de mis luchas con Mary Higgins. Lo que ha ocurrido es que nunca más tuve acceso
a ese material.
F.T.: ¿Hay manuscritos de él que se perdieron en la cárcel?
E.R.: Quizás sí, quizás no. Traté fuertemente de conseguirlos, pero
no pude; yo era la responsable legal. Tal vez existen, tal vez no. No sé. Pero
creo que no fue lo suficientemente consciente acerca de la diferencia entre el
pensamiento tradicional de los físicos y astrónomos y su propio pensamiento.
Yo he trabajado intensamente tratando de averiguar por qué no lo pueden
aceptar. Veo una gran diferencia entre ambos modos de pensamiento; una
discrepancia fundamental que necesita ser clarificada, antes de que ellos
acepten las evidencias de la orgonomía.
F.T.: ¿Cuál es la causa del rechazo de Reich por parte de los científicos?
¿Sobre qué se basa? ¿Sobre el problema de la sexualidad?
E.R.: No, no tiene nada que ver con la sexualidad. Es la idea reichiana
de que hay otra energía en el universo que se sitúa más allá del
espectro-magnético. Eso no existe en la concepción de los físicos. Y de que
ella posee leyes distintas, opuestas a la física. Yo le puedo dar ejemplos;
actualmente me debato con ello. Si usted me preguntara qué voy a hacer con mi
vida de aquí en adelante, le diría que me gustaría trabajar más ese aspecto.
F.T.: David Boadella, en su biografía de Reich, considera que el orgón
ha sido descubierto por otros científicos a partir de sus propios puntos de
vista, pero que les ha faltado la síntesis globalizante para llegar a la
orgonomía.
E.R.: Sí, yo veo eso. Pero insisto en que el problema radica en que él
no terminó sus investigaciones; murió antes de terminarlas. Eso no significa
que estuviera equivocado. Usted me pregunta en qué estaba equivocado, quizás
si hubiera tenido más tiempo, él mismo se hubiera autocorregido como corrigió
su entusiasmo por el comunismo. Aunque yo misma he estado muy influenciada por
ese período de su vida, porque cuando era niña me forzó a ser política. El
grabó en mí la idea de que tener posesiones no era comunista, sino burgués.
Yo he vivido de acuerdo con esos principios con los cuales él me educó en esa
época. Pero más tarde cambió de ideas. Es decir, yo creo que él era capaz de
autocorregirse a sí mismo.
F.T.: Pero ¿no se podría decir que él cambió exageradamente de
posición? Por ejemplo cuando acusó al comunismo de haberlo perseguido.
E.R.: ¡Pero es verdad! Decía la verdad al respecto. Eso es lo que se
llama stalinismo, el fascismo rojo. En Rusia no se permite pensar por sí mismo;
es un crimen ser disidente. En otras palabras, estaba en lo justo, pues el
stalinismo no acepta la autorregulación; allí se produce sistemáticamente un
acorazamiento caracterial en toda la población. Tenía razón en eso de la
persecución. Por ejemplo, yo sé que Milbred Brady, la mujer que inició la
campaña contra él en 1947, era comunista realmente. Alguien que la conocía y
que vive en mi ciudad me dijo que ella era comunista. Yo tengo evidencia; Reich
no estaba equivocado.
F.T.: Sí, pero yo quiero decir que eso explica que él se hiciera
ilusiones sobre el gobierno de los Estados Unidos. Tenía una cierta idea
maniqueísta: los malos son los comunistas, los buenos son los americanos.
E.R.: Yo creo que fue llevado a eso porque fue muy perseguido, conducido
contra la pared. El último período de su vida, que yo viví, fue muy malo para
él. Comenzó a beber mucho, necesitaba a alguien, lo perseguían. El fue también
un Casandra (ser ríe). Yo soy muy religiosa. Me pregunto que hubiera pasado si
hubiéramos rezado para protegernos contra la persecución. La creencia en el
rezo me vino después de ese período.
F.T.: Pero Reich llegó a creer también: a su hijo Peter le escribió
oraciones.
E.R.: En su última época llegó a ser religioso; en eso cambió
totalmente. Pero una religiosidad libre de dogmas. No creía en la represión
sexual en nombre de Dios.
F.T.: Sí, era una creencia spinozista en un Dios-naturaleza.
E.R.: Sí, ser un cristiano. Pero en ese sentido debe seguir la vida de
Reich para entender sus cambios. Cualquiera que haya sido su última convicción,
siempre se mostraba muy seguro de ella. ¿Usted conoce el libro de A.S. Neill, Record
of a Friendship? La correspondencia...
F.T.: ¿Se refiera a la autobiografía de Neill? Allí el habla de
Reich.
E.R.: No, es la correspondencia que ambos mantuvieron. Es muy importante
porque muestra que al final de su vida Reich era como sobrehumano, como alguien
situado encima de una montaña, y que no mantenía desde hacía mucho tiempo
relaciones con personas; se sentía como un águila solitaria. Y eso fue muy
malo para él; rompió sus amistades, vivió solo; yo no amo ese período de su
vida. Yo hubiera deseado que hubiera sido un ser humano común y corriente, con
debilidades, amigos, comunicación...
F.T.: Pensaba que sus discípulos no estaban a su altura, creo ¿No?
E.R.: Yo no lo veo así. El me hizo a mí igualitaria. Yo hablo con todo
el mundo con el mismo respeto. ¿Ud. ha visto eso? Esa es mi respuesta a ese
largo período de cierta rigidez de mi padre; él desarrolló eso como un
mecanismo de defensa. Mi igualitarismo proviene de su período comunista, cuando
de niña me llevaba a las manifestaciones políticas. También soy una seguidora
de Jesús, para el cual todos somos iguales. Jesús tampoco acentuó
excesivamente lo negativo. Vea usted, cuando mi padre desentrañó el asesinato
de Cristo, el Judas en cada uno, el hecho de que todos podemos ser asesinos
potenciales, como capacidad, en ese momento llegó a un cierto antagonismo
frente a los seres humanos y olvidó el amor; llegó a ser violento y eso le
llevó muy lejos porque estaba muy sólo al final; recelaba fuertemente de su
esposa y su posición era: "yo conozco todo esto y ustedes, pobres seres
humanos, están detrás mío". Estaba en lo justo porque conocía muchas
cosas, pero su reacción personal fue una soledad increíble. Creo que en esos
momentos necesitaba una terapia, expresar sus emociones, golpear una almohada
para sacar su rabia, en vez de echarla sobre la gente que estaba con él.
F.T.: Se ha dicho que Reich era algo enérgico, duro, cuando trabajaba
en terapia, con pacientes. ¿Cree usted que es cierto?
E.R.: No sé. Yo lo vi trabajando con madres, niños y bebés y debo
decir que fue muy bello. Esa parte de su trabajo que presencié y de la cual
aprendí, era muy suave.
F.T.: Peter Reich cuenta que, siendo niño, su padre trabaja con él
terapéuticamente, le hacía masajes, etc. ¿Con usted hizo lo mismo?
E.R.: Yo tuve una sola sesión con él; fue muy importante para mí, no
recuerdo por qué, pero me liberó de un dolor terrible aquí (se levanta para
indicar la base de la columna vertebral). Había acabado de tener una pesadilla
en donde me clavaban una daga allí, y me había despertado gritando; quizás
eso me pasó en otra vida. Me había sometido a una operación en esa época, en
mi hospital. Puede haber llegado a ser parapléjica, e incluso morir, pues hubo
11 muertos en el hospital, porque había detergente en la anestesia. Quizás el
sueño fue premonitorio. Cuando tuve la sesión con él, ese miedo de muerte
apareció y él resolvió el problema.
S.B.: El usaba masajes frecuentemente?
E.R.: No sé. Yo escuché a veces gente que expresaba sus emociones con
gritos. Pero, yo no tuve entrenamiento con él en orgonterapia. Yo era una
estudiante en medicina, una joven médico, internista y me unía a él en el
momento en que había abandonado su período como terapeuta en New York y había
iniciado su nueva vida haciendo física orgonómica en Rangeley. Mi interés se
deriva de los años 50 en adelante y en esa época aprendí de él bioenergía
suave y sus teorías biofísicas. Yo no sé entonces si él era violento en
terapia. Lo dudo.
S.B.: Yo conozco mucha gente que trabaja en bioenergética, no sólo
en orgonterapia, y que lo hace de manera muy suave. De modo que, según la
necesidad, ambos tipos de intervención están involucrados.
E.R.: Alguien me contó que, cuando algo lo afectaba, en la sesión él
lloraba también. Se burlaba de los "pellizcadores de músculos", cuando
alguien definía su trabajo como siendo eso.
F.T.: Se dice igualmente que la bioenergía desarrollada por Lowen es
mucho más violenta que la vegetoterapia reichiana. ¿Es verdad?
E.R.: Sufrí un choque terrible cuando presencié el trabajo de Lowen a
través de una persona que lo hacía, Robert Palmer, en New York, uno de sus
discípulos; yo fui donde estaba él para una sesión. Había escuchado de gente
que había sido casi asesinada, con moretones azules y negros. Yo tuve una de
esas sesiones; fue un choque tan duro que me distancié de las terapias
violentas. El presionó mis nervios y mi cuello hasta un punto que casi me
ahogo. Fue terrible; me di cuenta de que eso no tiene nada que ver con terapia.
Eso es lo malo de tomar algo bueno y distorsionarlo. ¿Usted presiona los
nervios para producir dolor? (Se dirige a Simón Buvat).
S.B.: Las presiones que se hacen en el cuerpo no tiene el objetivo de
producir dolor; son para facilitar la descarga y liberación.
E.R.: El problema no es la liberación, ni el romper la coraza. Es un
error intentar romper la coraza. La coraza tiene que derretirse por sí misma,
como una vela. La gente desarrolla una coraza como un mecanismo para sobrevivir,
la necesita para llevar su vida. Yo no creo que haya que romperla.
S.B.: Naturalmente, no se trata de romper; se puede presionar
fuertemente sólo con el permiso del paciente; lo que es correcto.
E.R.: (se dirige a S.B.): No puedo juzgar eso, porque no fui entrenada
por él. Fui su aprendiz en el laboratorio, con el rompe-nubes, es decir, en su
último período.
F.T.: ¿Cuál ha sido la parte de la obra de Reich que ha sido más
desarrollada por sus discípulos? ¿Hay cosas que han sido abandonadas por
ellos? ¿Cuál es la situación?
E.R.: Puedo hablar difícilmente de ello pues yo estoy muy sola en mi
trabajo y no estoy asociada con los orgonomistas americanos.
S.B.: Yo creo que la parte clínica es la que más ha tenido
desarrollados, y por parte de los grupos filo-sociológicos o políticos, la
obra de marxismo y psicoanálisis.
E.R.: Claro, sí. Yo estoy esperando que los médicos jóvenes comiencen
a trabajar con el acumulador. Personalmente me encuentro en una situación
distinta, pues yo he trabajado en medicina durante 10 años con el acumulador.
Por eso tengo curiosidad por el trabajo de ellos. En Viena hay ahora un grupo de
jóvenes médicos que han comenzado a aplicar el test sanguíneo de Reich y a
usar de un modo práctico el acumulador. Eso es lo que estoy esperando, que en
medicina psicosomática se use el acumulador como cargador de energía, y el
rompedor de energía negativa (DOR-buster) como descargador energético,
cuidadosamente. Yo creo que todavía eso no ha comenzado en medicina.
F.T.: Tengo entendido que el estado orgonómico de la atmósfera, hoy,
no es el mismo que durante la época de Reich.
E.R.: Es cierto hay varios factores que influyen. En primer lugar, la
energía alrededor de la Tierra se encuentra muy contaminada; ya no es tan
fresca como en esa época. Vistas a distancia, las montañas ya no se ven
azules, sino púrpura o verdes. Hay una capa de smog sobre la tierra. En los
edificios existe ahora mucha lyz fluorescente, muchas cámaras de televisión,
aire acondicionado, ya no hay orgón fresco. Hay que tener, más que nunca,
contacto con el aire libre, abrir las ventanas. El doctor Graves lo ha probado;
de ahí que el acumulador dé resultados negativos en los hospitales, en las
ciudades. Por eso yo vivo en el campo desde hace 30-35 años; yo no quiero vivir
en las ciudades; los resultados son negativos, ahora se obtienen temperaturas
negativas en el acumulador, en vez de positivas.
F.T.: ¿Pero el acumulador puede acumular energía negativa, DOR?
E.R.: Sí, ese es el problema. Yo le enseño a la gente que el acumulador
recoge únicamente la energía del ambiente. Si ésta es mala, hay que cambiar
de modo de vida, no hay que tener rayos católicos, betamax, luz fluorescente,
etc. Hay que tener contacto con el aire fresco. Por eso en los hospitales el
acumulador no funciona, allí la energía es muy mala.
F.T.: De acuerdo. ¿Pero puede ser peligroso si se utiliza el
acumulador en un ambiente energético dañino?
E.R.: No, su uso local es benéfico; para las heridas, etc. Reich
aconsejaba a las mujeres embarazadas utilizarlo diariamente, media hora por lo
menos. Yo no lo recomiendo, excepto, quizás, si se está muy fatigada, y
prevengo sobre las reacciones negativas: náuseas, enfriamiento. En esos casos
hay que tomar un baño, una ducha. Las personas que reciben radiaciones, Röntgen,
o energía nuclear en medicina, no pueden utilizar el acumulador, se produciría
una contra-acción, en dos minutos se sentiría muy mal por el efecto Oranur.
F.T.: ¿No existen textos de Reich donde haya intentado, después del
experimento Oranur, extraer las conclusiones de esa confrontación violenta
entre energía nuclear y orgón?
E.R.: Sí, hay una parte de su obra que no ha sido publicada. Pero yo he
sacado una conclusión. Comprobé que el radio que se utilizó para el
experimento se encontraba incapacitado para descargar un electroscopio. Con
ayuda de un hilo, colocamos el radio sobre la capa metálica superior del
electroscopio cargado. El electroscopio estaba cubierto de una capa no metálica,
como un acumulador, ya que es la única manera de cargarlo con una energía
proveniente del metal. El electroscopio había sido cargado, creo, con una barra
de caucho frotada unas cuantas veces sobre el cabello, que después se deposita
encima del aparato. Al poner el radio tratado con la energía orgón sobre el
electroscopio, no se produjo su descarga. En ese momento la física de hoy se
derrumbó ante mis ojos, pues me di cuenta de que continuaba cargado a pesar de
que debía descargarse, según la física.
F.T.: Había algo ahí, entonces, algo ocurría.
E.R.: Sí, quiere decir que el radio había cambiado de calidad. Mucho
tiempo después nosotros pudimos tocar el radio sin temor alguno, pues ya había
cambiado. Fue sólo años más tarde que pude sacar una conclusión. Creo que el
experimento Oranur demostraba que existía una adición de la energía vital al
núcleo pesado del radio, que impedía la desintegración debida a la
insuficiente atracción gravitacional de las partículas. Después de la
irradiación con el orgón, el núcleo del radio estaba muy fuerte,
obstaculizando su desintegración; de ahí que él no se descargara.
F.T.: Eso significa que, contrariamente a la hipótesis inicial de
Reich, el orgón no neutralizaba la energía nuclear?
E.R.: Sí, porque si el núcleo del radio se desintegra la radiación
nuclear deviene secundaria. Pero ese cambio del radio no es una prueba, pues no
se han hecho estudios químicos y otros. La cuestión es que yo pensaba que
después del experimento se podría trabajar sin problemas con el radio; yo
misma lo había manipulado; pero no se había descargado porque el núcleo se
encontraba en un estado de energía vital suficiente como para mantener la
gravitación. Ese es el resultado del experimento. Es preciso entender que hay
un antagonismo entre la energía nuclear, los rayos gamma, todas las radiaciones
electromagnéticas, y la energía primaria del orgón en el Universo. Los físicos,
hoy, se declaran indiferentes ante la existencia creciente de micro-ondas,
radares, etc. Para ellos, ciertos problemas orgánicos, patógenos, no tiene
relación con el estado creciente de esas energías. Al respecto, le recomiendo
dos libros muy buenos de John Ott, Health and light y otro anterior del
mismo autor que se llama My Ivory Cellar, que resume sus experiencias con
las plantas; allí muestran su reacción peculiar a las micro-ondas. Este autor
descubrió el efecto perjudicial de la radiación sobre el cuerpo, sobre el
sistema vivo. Los físicos, por el contrario, no descubren ninguna reacción; no
establecen ninguna relación entre ambos fenómenos. Sin embargo, el sistema
vivo muestra disturbios de crecimiento y otros. Si se coloca un cultivo de
granos, de frijoles, sobre el televisor, las raíces tendrán disturbios y la
planta perderá su sentido de gravedad. Si se colocan ratones de laboratorio, en
una caja, ante el televisor, sin ninguna protección ante los rayos gamma, ellos
devienen agresivos, se atacan. Por el contrario, cuando están protegidos por
una placa de plomo, no muestran indicios de perturbación. Es verdad ¿ah? Estos
libros indicaban hasta perturbaciones en el cerebro y una sensibilidad del embrión
ante los ultrasonidos. Por lo demás, no se ha explicado por qué el embrión es
sensible a la energía nuclear; es algo que no se entiende. Para la orgonomía,
por el contrario, esto se debe a que dichos sistemas poseen mucha energía vital
libre y algo de masa. Esos sistemas son muy sensibles al experimento Oranur,
mucho más que los adultos, que ven reducida su energía vital. La proporción
entre energía libre y masa es diferente en los adultos y en el feto. He ahí
las cosas que la física no considera importantes. La humanidad corre el riesgo
de morir cancerosa en 100 años, si no se cambia el modo de vida. Las estadísticas
lo muestran las tasas de crecimiento están subiendo constantemente. Todos
nosotros estamos sufriendo un experimento Oranur ante la televisión, las
micro-ondas, los radares, etc.; que afectan a nuestro sistema energético. Pero
si eso no se comprendía es porque no existía medidas; ahora, después de esos
experimentos, todo ello se hace más evidente. Hay que tener instrumentos nuevos
para esos trabajos, pues la energía vital no es registrada por los instrumentos
electrónicos. Nosotros estamos rodeados, encerrados por las radiaciones
electro-magnéticas; hoy, eso ha alcanzado niveles increíbles. Cuando joven,
antes del experimento Oranur, yo notaba todo el esplendor
radiante de la primavera, hoy ya no es lo mismo; yo todo ha cambiado. Con
mi padre observábamos mucho la atmósfera circundante con el orgonoscopio, los
espacios oscuros durante la noche por ejemplo, para constatar el movimiento de
la energía y sus fenómenos luminosos. Y era totalmente distinto; se veía azul
o gris. Actualmente se ve sólo rojo o violeta y los movimientos son como los
del rayo (lighting).
F.T.: Pero usted habla de los Estados Unidos. ¿No cree que en América
latina es algo distinto?
E.R.: Sólo en las comunidades primitivas, pues ellos no poseen todos
esos aparatos y están en contacto con un ecosistema lleno de vida aún. Yo creo
que si se continúa imitando el modo de vida americano, el cáncer afectará a
todos. Hoy hay dos peligros serios.
Por un lado la energía nuclear, y por otro, esa ausencia de energía vital
fresca. Por eso estoy y de acuerdo con los naturalistas: necesitamos agua no
contaminada, aire fresco, alimentos naturales no cocidos, verdes.
F.T.: ¿No cree que sería importante revivir esa idea de hace algunos
años, a saber, reunir en un Congreso todo el movimiento reichiano
internacional?
E.R.: No, es muy pronto. Lo que hay que ver es que el estado energético
ha cambiado desde la muerte de Reich. Por eso los resultados no son los mismos.
Por eso no se pueden repetir sus experimentos. La conclusión del informe
oficial sobre la defensa del medio ambiente lo dice claramente: nuestro
ecosistema está en peligro, nuestro planeta corre el riesgo de perder su energía
vital. Esa es la verdad. Ahora hay una gran sequía en África y la gente se
muere de hambre.
F.T.: Usted dijo un día que si se colocaban rompe-nubes en puntos
estratégicos del planeta, Australia, por ejemplo, se podría detener un poco
toda esa devastación ecológica.
E.R.: Sí, tenía la idea de formar una cadena de rompe-nubes para
empujar la energía del oeste hacia el este de manera organizada. Se podrían
escoger 100 islas con una serie de montañas en el centro, y que son demasiado húmedas,
con el fin de hacer un equilibrio con los rompe-nubes. Hay muchas islas así:
Madagascar, el sur de Nueva Zelanda, etc. Así, podría hacerse una demostración;
mostrar que el rompe-nubes puede cambiar ese micro-clima. Tenía muchas ideas,
pero ahora lo que espero es que los científicos de este modo decidan hacer algo
contra la devastación mortal; la vida va a morir. Hay que cambiar. Hace unos días
leí una entrevista en francés del científico Teller donde repite lo de
siempre: más energía nuclear, más guerras; él está por la muerte. Y justo
al lado de su entrevista había un artículo sobre la sequía y los muertos en
Africa. Era increíble la diferencia entre ambos textos. Los científicos de hoy
deben cambiar su piel humana.
F.T.: No, eso será siempre así, ellos continuarán así.
E.R.: Aprender la ciencia hoy implica ridiculizar las emociones. Desde
hace 10 años he tenido una formación en ciencias, y he visto cómo se forman
los jóvenes ingenieros con métodos para pensar sin sentir; son como autómatas;
viven sólo en la cabeza. Es increíble. Hay que cambiar, hay que permitirles de
que permanezcan seres humanos. Es cierto que hoy existe un movimiento
alternativo, ecologista, pero es una minoría; son los otros quienes tienen el
poder. Y son billones y billones de dólares que hay detrás. Basta ver las
cifras para el armamento. El 54% de lo que pagamos en impuestos va a la guerra.
Es increíble. Reich no es sino un sólo ejemplo de cómo se persigue la vida.
Actualmente hay una investigación en curso, al respecto, del Congreso de los
Estados Unidos. Yo quiero ver, antes de morir, a qué conclusiones llegarán. En
mi país, la gente que investiga la vida es perseguida.
F.T.: ¿Cuánto concluirá esa investigación?
E.R.: No sé. A todos los países adonde yo viajo proclamo la necesidad
de una investigación así.
F.T.: ¿Ud. considera, pues, que el trabajo más importante por hace
es con los niños?
E.R.: Sí, yo dirijo todos mis esfuerzos en esa dirección. Esa era la
idea de Reich y yo trabajo en ese sentido. Es increíble las cosas buenas que se
están llevando a cabo en ese terreno. Claro que yo hago una mezcla de sus ideas
con las mías. A veces tengo problemas para diferenciar mi propio desarrollo
después de su muerte, de sus ideas ulteriores.
F.T.: Sí, esa era una pregunta que quería hacerle. Generalmente
siempre hay problemas entre parientes E.R.: hijos. Usted, en cuanto hija de
Reich, ¿qué tiene que decir sobre él,, en cuanto padre?
E.R.: Sí, tuve muchos problemas pues mi buena relación con él la tuve
sólo cuando era muy pequeña. La primera cosa ocurrió cuando fue internado en
el hospital, yo tenía 3 años, y fue su primera desaparición. Pero bueno, fue
OK. Después, la época berlinesa fue muy mala para mí. Yo estaba en un centro
juvenil y me encontré abandonada, fue muy doloroso perder mi familia. Después
de eso nunca tuve un hogar. Después fui como una amiga para él, pero comenzó
a influenciarme en la política, cuando tenía 7, 8 años, con mucha fuerza.
F.T.: ¿El estaba ya separado de su mamá?
E.R.: No, pero era un período de peleas verbales entre ellos. Cuando me
forzó a ese actividad, tuve mi primer desafío a su autoridad, pues me negué,
le dije que no quería. Es por eso que soy muy solidaria en mi vida. Como él me
forzaba, yo compensé viviendo de otra manera.
F.T.: ¿Esa situación cambia cuando usted termina sus estudios en
medicina?
E.R.: Sí, pero quiero decir que la separación más severa para mí fue
cuando se divorciaron; la ley contemplaba la posibilidad de que yo podía
decidir, a los 14 años, con quién de los dos iría a vivir. Mi mamá era muy
indirecta, diplomática, maniobrera. Hay un cuaderno de ochenta páginas llenas
de cartas de ese período que han sido reunidas y que muestran cómo me
predisponían contra él; muchos adultos me decían "él miente, te
utiliza". Ellos querían impedir ponerme en contacto con él; no querían que
fuera yo misma ni que trabajara para cambiar mi ser contra la adaptación al
castigo. Se habla mucho de eso, de la adaptación, en la Viena de hoy, a la
manera de Freud. Desde hace 9 años trabajo en terapia Gestalt y un día descubrí
- que conducía mi coche y quise de pronto decir 3 cosas a mi madre y a la
psicoanalista que me hacía un lavado de cerebro diciéndome que mi padre era un
enfermo, un loco.
F.T.: ¿Era una amiga de Reich?
E.R.: No, bueno, antes sí. Era Gerta Bonstti, una psicóloga como no hay
que serlo, utilizando la vida de los otros ... bah, no era buena.
F.T.: Entiendo.
E.R.: Las tres cosas que me dije en voz alta mientras conducía, eran:
"¡él no está loco!"; en segundo lugar: "¡yo quiero vivir con él!";
y tercera: "¡no me digan qué debo pensar!". después de esas cuestiones
que me salieron muy claramente, nunca más tuve problemas en mi relación con mi
padre. Pues esa era mi verdad que estaba reprimida de una manera activa. Mi vida
era algo extraordinaria, porque yo era víctima de muchas personas que querían
atacar a mi padre, atacándome en su lugar a mí. Muchas veces me ha pasado eso;
es mi destino. ¿OK? Después de ese descubrimiento con la Gestalt, establecí
una buena relación post mortem con mi padre. Fue la solución. Porque
cuando estábamos juntos, siempre había una pelea. Antes de eso me volqué a su
obra a los 25 años, cuando comencé una orgonterapia con el doctor E.Baker en
1949. Un año después cambié mi vida y llegué a ser su asistente. Pero no me
sentía muy bien con toda esa historia de traiciones. Yo fui también un Judas
en su vida, porque pensé durante muchos años que él estaba loco. Y mi hermana
Lorette todavía se encuentra metida en eso; pero tiene sus razones porque fue
abandonada. Pero todos los psicoanalistas siguen pensando eso de Reich. Yo tengo
muchas dificultades para aceptar el psicoanálisis, para leerlo; me encuentro en
una posición antagónica frente a él, porque en mi caso fue muy mal utilizado;
sólo para hacerme un lavado de cerebro. Ahora puede comprender a los que les
han lavado el cerebro en ese sentido, porque yo hice un buen trabajo psicoterapéutico
con esa situación.
F.T.: Ya que usted habla de eso quisiera hacerle una pregunta, aunque
sea un asunto muy delicado. Ilse Ollenfort afirma una cierta paranoia de Reich y
Luigi di Marchi considera que esta se manifestaba a nivel social, sin interferir
para nada en sus investigaciones científicas. ¿Qué piensa usted de eso?
E.R.: No, yo no creo en absoluto. Usted no es paranoico si, afirmando que
lo persiguen, termina sus días en una cárcel. Es verdad que él fue
perseguido; eso no era una invención suya; fue la verdad de su vida. Sólo que
él proyectó esa persecución a las personas con las que convivía; era su
manera de reaccionar.
F.T.: Sí, pero hay gente que utiliza algunos de sus trabajos para
hablar de su locura. Hay que hablar de eso. Por ejemplo sus tesis acerca de los
OVNI, donde dice que probablemente él era un hijo de un extraterrestre.
E.R.: Sí, pero era para impresionar. Hay que tener el derecho de pensar
cosas así, de tener pensamientos así. Esa era la idea.
F.T.: Ah, eso es importante.
E.R.: No decía que él fuera un extraterrestre. Como los griegos, que
pensaban que los dioses tenían relaciones sexuales con las mujeres terrenas, él
consideraba la posibilidad del contacto entre seres extraterrestres y el mundo
humano, que existen interrelaciones sexuales y quizás niños. ¡No! El estaba
totalmente lúcido. El era sólo celoso y tenía defecto de carácter. Pero no
estaba loco. De eso estoy totalmente segura. Solamente en la prisión cambió
totalmente.
F.T.: ¿Usted lo vio en esa época?
E.R.: Sí, dos veces, en la cárcel. Estaba deprimido, contraído, sin
energía. Ah, terrible,...
F.T.: Se sentía sólo.
E.R.: Sí, era un hombre totalmente diferente. Bebía y su alimentación
no era buena; comía mucha mostaza, que es mala para el cuerpo. No vivía de una
manera natural. Pero insistió que él no estaba loco. Se le persiguió y la
gente se ocultaba; era muy difícil saber quién se encontraba detrás del
ataque.
F.T.: Cuando Reich llegó a los Estados Unidos notó que en ese país
existía una determinada liberalidad sexual y llegó a afirmar que en ciertos
aspectos ello superaba sus tesis acerca de la revolución sexual. ¿Usted cree
que la revolución sexual que él propuso es algo ya superado por nuestra época?
E.R.: ¿Dónde? ¿Aquí? ¿En América?
F.T.: En general, en el mundo, o, digamos, en los países más
desarrollados.
E.R.: No, eso es gradual. Hablé de eso esta mañana en la televisión,
existen muchos grados, niveles, de esa revolución. Los países más avanzados
son los escandinavos. Por eso Reich trabajó intensamente allí, en los años
30, durante 6 años. Nadie se pregunta por qué esos países están adelantados.
Pero en esos países no existe, sin embargo, el nacimiento sin violencia. Eso
prueba, para mí, que son necesarias ambas. Porque si falta ese comienzo
"caliente", si se está anestesiado, si es violento el nacimiento, si se está
separado, no se sentirá mucho después, sino que se estará en un estado
esquizoide, catatónico. Los sueños son muy alcohólicos, duros, rígidos, como
helados, se drogan, están buscando algo. Yo creo que eso se debe a esa falta de
un buen comienzo en la vida, de ese contacto corporal, de ese placer.
F.T.: Es decir que todas las proposiciones de la Sexpol de Reich, en
aquella época, son todavía válidas.
E.R.: Ah, absolutamente. En la televisión hablé también de ello. Creo
que la explosión de la pornografía, y todo eso, es un resultado de personas
educadas de manera represiva. Cuando se llega a los 18, 20 años, el individuo
adquiere súbitamente su libertad. Es una libertad secundaria, no es una
libertad que crece desde la infancia.
F.T.: Ah, no es la autorregulación.
E.R.: Yo creo que si se tiene la libertad desde muy temprano, en las
distintas etapas sexuales, no contra la voluntad, sino una actitud natural y
libre sobre la sexualidad, no habrá necesidad de hacer todas esas cosas pornográficas,
todas esas posiciones. Se es más espiritual en la sexualidad. No se será un
monógamo compulsivo, ni se estará buscando constantemente un objeto sexual.
Pienso que nosotros no hemos visto aún la verdadera revolución. Reich la
llamaba la revolución biológica, sin coraza. Eso no existe todavía, porque el
nacimiento es muy, muy violento. Creo que en el futuro, dentro de algunas
generaciones se verá un cambio, habrá más libertad, no será todo tan duro,
será más fácil. No habrá esa presión sobre la liberación. No será
necesaria; si se tiene libertad se es más dulce, no se es compulsivo: "hay
que hacer el amor tantas veces por día, a la carrera" (hace gestos y golpea
las manos denotando compulsión). Creo que todo eso es secundario. Yo no era
totalmente libre por que mi padre tuviera esas ideas; el mundo donde crecí no
era así, era un mundo negador de la sexualidad, los otros niños no eran libres
y las otras personas que me cuidaban interferían; no era mi padre o mi madre,
sino los otros; yo fui un poco descuidada; abandonada, demasiado libre; no había
mucho contacto corporal en mí familia porque se tenían ideas sobre la seducción,
el Edipo. En mi vida el Edipo no fue importante, sólo la interferencia de los
otros niños, eso fue un hecho; la prohibición del incesto y eso no fue tan
terrible para mí. ¿OK? Creo que mi sexualidad fue perturbada por las
prohibiciones externas, del mundo...
F.T.: De la escuela, etc...
E.R.: Sí, del mundo de los muchachos, la escuela. Yo estuve en una
escuela que no era coeducacional; yo no conocí (...) Yo tuve un período de
juventudes políticas, de grupos de liberación sexual; mi primera relación fue
a los 14 años con un hombre que amé mucho y fue una tragedia en mi vida pues
lo perdía y no sé si vive todavía, en Checoslovaquia. Estaba muy apegada a él;
eso es malo. Es mejor si una muchacha es más libre y no es tan dependiente.
Pero era una cosa de mi carácter.
F.T.: ¿Piensa escribir algo biográfico sobre su padre?
E.R.: ¿Yo misma? Oh, sí, quizás, pero doy muchas entrevistas, las que
hice con Gerard Ponthieu para la revista Sexpol, por ejemplo. Quiero retirarme
ahora un poco, en algún lugar, para escribir mis experiencias solamente. Porque
me doy cuenta de que estoy en otra situación distinta a la que me encontraba al
morir mi padre. La cosa más importante para mí, ha sido descubrir que mi
tristeza y mis dificultades provienen de mi nacimiento; que mi nacimiento fue
increíblemente malo, con anestesia y una respiración defectuosa. Mi melancolía
se deriva de allí. Después de haber sabido eso, me siento mejor, yo soy yo
misma ahora; eso era como llevar un peso sobre mi vida. Este verano tuve una
sesión de ajustamiento del cráneo, porque yo nací con fórceps, y después de
eso me siento aliviada, ligera. Mi padre me amaría más, ahora, como soy. Creo
que él no comprendía qué era lo (que pasaba?= ruido de fondo).
F.T.: ¿Y su hermana Lorette sufrió mucha más que usted?
E.R.: No, es totalmente diferente, porque su padre la rechazó, la
abandonó. El le dijo a mi madre: "esa es tu hija". Pues ellos la tuvieron
después del buen período del matrimonio; creo que fue una idea de mi madre de
tener otro hijo, y no de él. Mi hermana es muy vulnerable; ella es
psicoanalista, ha seguido el modelo de mi madre que es psicoanalista y se casó
con un historiador, economista. Ella está muy adaptada al mundo, hizo psicoanálisis
y lo enseña.
F.T.: ¿Su madre vive aún?
E.R.: No, ella murió en 1971, en enero. Sí, mi hermana es muy
vulnerable; se asemeja a su padre, un poco cuadrada, robusta; es muy
inteligente, hace muchas cosas, trabaja en la casa, tiene 3 hijos. Ahora ya son
grandes...
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